En 1998 el Ministerio de Educación decretó que el 7 de abril se celebraría el Día de la Educación Rural en Chile, estableciendo esa fecha en honor a la poetisa chilena, Premio Nobel y destacada maestra rural Gabriela Mistral, ya que ese día se conmemora su natalicio. Desde ese 7 de abril, nuestro país celebra y reconoce el aporte que hacen los docentes que trabajan en zonas rurales al desarrollo de niños y niñas.
Durante muchos años las escuelas rurales fueron parte fundamental en la erradicación del analfabetismo, y hoy permiten que todos los niños y niñas tengan acceso a nuestro sistema educativo, gracias al tremendo trabajo que realizan los profesores que allí se desempeñan. Uno de esos docentes es José Celindo Lincovil, un profesor rural de la zona de la Araucanía.
José (de 59 años) es profesor de educación general básica en la Escuela Cudico, creada por su padre hace más de 70 años en Cudico-Mañio, comuna de Nueva Imperial, región de la Araucanía. En aquellos años, esa escuela se convirtió en el primer establecimiento educacional levantado en esa zona.
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El rol actual de las escuelas rurales
Cada día, José dicta clases a niños de primero a sexto básico. La Escuela Cudico es una escuela “unidocente”, por lo tanto, él es el único profesional a cargo de enseñar cada una de las asignaturas a todos los estudiantes que asisten a este establecimiento, un total de 10 alumnos. Todos, independiente del nivel que cursan, estudian juntos en una misma sala de clases.
Pero a la hora de hablar de la realidad de su establecimiento, todas esas características -que tanto llaman la atención- son un detalle para él. A la hora de hablar de su trabajo, este profesor va más allá: “Las escuelas rurales entregan educación a aquellos niños que, de otra manera, dificilmente podrían acceder a ella”. Además, explica, “si no existieran, estos niños deberían vivir en internados, perdiendo toda relación con su cultura“. Esto último es, en su experiencia, el rol más importante que hoy están cumpliendo este tipo de establecimientos: evitar el desarraigo. “Esta escuela entrega a mis alumnos la posibilidad de acceder a la educación sin tener que abandonar su comunidad; sin perder sus raíces ni costumbres”, enfatiza.
Hoy son más de 3.654 las escuelas rurales en país; escuelas que están contribuyendo en la tarea de hacer realidad el derecho a la educación a todas y a todos, sin que se vean obligarlos a abandonar su comunidad. De ahí la importancia de celebrar este día, relevando la tarea de sus profesores y estudiantes. La entrega de estas escuelas y el impacto que logran en su entorno representan de forma única la frase de Gabriela Mistral: “El futuro de los niños es siempre hoy, mañana será tarde”.
¿Conoces una escuela rural que todo Chile debiera conocer? Escríbenos a [email protected] y cuéntanos. ¡Necesitamos el apoyo de todos para visibilizar esta importante realidad educativa!
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