En la actualidad, Mitch Resnick, lidera un grupo de investigación en el Media Lab del Massachusetts Institute of Technology (MIT). Este grupo se llama Lifelong Kindergarten (Jardín infantil de por vida), un nombre muy particular para un proyecto liderado por un físico en el MIT. Pero esto tiene su razón de ser… Cuando Resnick era un niño, él y su pequeño hermano inventaban todo el tiempo nuevos juegos, y sus padres, con paciencia y amor, toleraban el ruido y el desorden. En verano, Resnick incluso convirtió su patio trasero en un campo de golf que le sirvió para dictar algunos cursos. El proceso de diseño que cuestión de prueba y error: ¿podría él utilizar latas de bebida para hacer los hoyos?, ¿qué camino tomaría la bola si golpeaba diversos obstáculos?
Detrás de todos estos juegos, dice Resnick, había todo un espiral de imaginar, hacer, jugar, compartir con otros y volver a imaginar.
Y esto es justamente lo que Resnick busca a través del Lifelong Kindergarten, integrar a las personas en este mismo espiral. En este proyecto, Resnick y su equipo desarrollan herramientas para brindara las personas experiencias de aprendizaje, haciendo énfasis en los intereses personales y en las actividades colaborativas que tradicionalmente se encuentran en un jardín infantil.
“Nos inspiramos en la forma en que los niños de un jardín aprenden a través de un proceso en espiral en el que imaginan lo que quieren hacer, crean un proyecto basado en sus ideas, juegan con sus creaciones, comparten sus ideas y creaciones con los demás y reflexionan sobre sus experiencias -todo lo cual les lleva a imaginar nuevas ideas y nuevos proyectos-. Este proceso de aprendizaje iterativo es una preparación ideal para una sociedad que cambia muy rápido y en la cual las personas deben encontrar soluciones innovadoras a situaciones inesperadas en sus vidas”, asegura Resnick al medio NPR.
Parte de las iniciativas del Lifelong Kindergarten incluye a Scratch, una plataforma social utilizada por millones de niños y adultos en el mundo entero a través de la cual comparten animaciones, historias, juegos y arte interactivo. Además está el Learning Creative, un curso online diseñado para personas que buscan convertir a los niños en pensadores creativos y fomentar lo que ellos llaman un “aprendizaje creativo”.
Las experiencias creadas en este laboratorio del MIT tienen un factor fundamental: la participación de muchos niños.
Y eso es justamente lo que hay que rescatar y tomar del trabajo de Resnick y su equipo: su interés en los niños y en el juego entendido como una oportunidad de aprendizaje, donde se toman riesgos, se experimenta y se prueban nuevas cosas, tal como él lo hizo cuando era un niño. Los ambientes de aprendizaje, dice él, tienen que apoyar el desorden como algo válido y el rol de los profesores en ese aspecto es NO dar información, sino ser catalizadores o consultores de ideas. Además de ayudar a las personas a navegar en el proceso de aprendizaje proporcionando estrategias para evitar la frustración y unir a los compañeros a través del trabajo colaborativo.
“Queremos borrar los límites para que los maestros se conviertan en aprendices y los estudiantes se conviertan en maestros”, afirma Resnick con respecto a este laboratorio que invita a repensar las formas de enseñar y analizar cómo sería si convertimos todas las salas de clase en “jardines infantiles”. Este profesor sabe bien que no todas las fórmulas funcionan en todos los casos; así como la forma tradicional de aprender puede ser un fracaso para unos, para otros puede funcionar, sin embargo, Resnick sabe que las necesidades de la sociedad están cambiando y con ellas debería cambiar también la forma como los niños y los jóvenes aprenden.

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Muy interesante la propuesta de este investigador norteamericano.