Una de las tendencias que están emergiendo en el mundo de la educación es la “gamificación” o ludificación, es decir, la metodología de aprendizaje que traslada la dinámica del juego a la sala de clase con el fin de captar la atención de los estudiantes, mejorar su rendimiento, reforzar conceptos, trabajar algunas habilidades, entre muchas otras cosas. La gamificación se está consolidando como una estrategia de aprendizaje activo en distintas partes del mundo, y a través de esta, los profesores están obteniendo resultado muy favorables. Esta nueva forma de enseñar es una de tantas metodologías que han surgido como respuesta a las necesidades o exigencias de los niños de hoy y es una forma interesante de involucrar activamente al estudiante y estimular sus intereses a lo largo del proceso de formación. Pero, ¿cómo se integra el juego a la clase de una forma efectiva? Profesores del sitio web Realinfluencers, sugieren algunas estrategias claves:
1. Los alumnos como actores principales
En los procesos de ludificación o gamificación es indispensable que los alumnos esté en el centro del aprendizaje. Por esta razón ellos deben participar en la definición de objetivos del juego que se va a trabajar. Esto, además de hacerlos sentir protagonistas, será útil para que desarrollen la creatividad y aprendan a trabajar de forma colaborativa.
2. El error como motor de aprendizaje
Equivocarse hace parte del proceso de aprendizaje. Esto también aplica en los juegos, razón por la cual los alumnos deben tener más de una oportunidad para jugar y asimilar conocimientos a lo largo del juego. Ellos tiene que saber que fallar está bien y que siempre hay oportunidades para mejorar. A medida que el estudiante va superando pruebas y mejorando, los desafíos deben ir cambiando. Esto evitará que los alumnos se frustren o aburran.
3. Desafío y misiones en lugar de tareas
En los juegos se utilizan palabras como desafíos, soluciones o misiones… a la hora de gamificar la clase será ideal entonces utilizar términos como estos en lugar de hablar de “tareas”. Este cambio en los términos puede marcar la diferencia y la motivación a la hora de hacer un deber.
4. Retroalimentación en tiempo real
Una de las ventajas del juego es que permite que la retroalimentación se haga en tiempo real. Esta posibilidad no se debe dejar de lado si en realidad se buscan resultados efectivos. Retroalimentar al jugar es la mejor forma de mostrar los progresos y mejoras a los estudiantes, esto les permite saber si van en la dirección correcta. Evidentemente el profesor juega un papel muy importante a la hora de hacer comentarios constructivos, pero la opinión de los compañeros también se debe tener muy en cuenta. Una buena idea para lograr esto es dividir la clase en grupos para permitirles llegar a acuerdos, compartir ideas, logros.
5. El progreso
Muchos juegos tienen elementos gráficos que indican el progreso y por ende el éxito de cada jugador. Dichos elementos animan al jugador a seguir adelante y en la sala de clase es una forma de reemplazar la calificación. Esta estrategia visual es una forma de evaluar los avances, las mejoras y al mismo tiempo, de fomentar la confianza del estudiante.
6. Otras formas de llegar a la meta
Aunque los objetivo curriculares a veces no permiten salirse del margen, el uso de juegos si permiten trabajar una progresión no tan lineal. Los estudiantes al jugar influyen en el progreso del juego lo cual les permite encontrar estrategias diferentes para llegar a un mismo objetivo académico.
7. La tecnología
La gamificación no exige la implementación de tecnología, sin embargo, herramientas como computadores, tablets o celulares son parte de la cotidianidad de los alumnos de hoy. Esto significa que una forma inteligente de captar su atención puede ser la utilización de juegos digitales con los que ellos puede llegar a sentirse más familiarizados. Hoy, las opciones son infinitas, muchas de la cuales son gratuitas y muy simples de utilizar.
Ahora, ¡a gamificar la sala de clase!

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