El sábado 28 de diciembre, El Mercurio publicó la columna “¿Qué eliges cuando eliges educar?” del profesor y asesor de Intervenciones de Fundación Elige Educar Fernando Sáez.
Hace unos años atrás tuve la opción de elegir varias carreras. Siempre fui de intereses diversos, aunque siempre ligados al humanismo y el servicio social. Creo que las personas no estamos de paso por el mundo, o por las instituciones, y de una u otra manera debemos dejar huella, y trascender a través de un legado, material o humano.
Desde mi perspectiva, hacer algo es valioso para uno, pero hacer algo por y para otro es valioso para todos. Por eso, cuando te atreves a tomar la decisión de ser profesor debes saber que escoges más que un trabajo. Debes saber que optas por una labor que no te retribuye solamente con un sueldo, y que el impacto de tu dedicación puede perdurar para siempre en la vida de alguno de tus futuros estudiantes.
En el día a día de un profesor o profesora pasan muchas cosas que jamás se conversan en la universidad, y que te ponen a prueba más allá de lo que aprendiste mientras estudiabas. Para un profesor no sólo son preponderantes los conocimientos que se tienen, sino las habilidades que pones en práctica para usarlos en la resolución de situaciones. Los conocimientos disciplinarios son el set de herramientas que te entregan para empezar a construir, pero las habilidades pedagógicas son las que te permitirán usarlas en beneficio de tus estudiantes. Ese es el centro de un proceso efectivo de aprendizaje. Si quieres ser profesor no es para enseñar y mostrar las herramientas que manejas, y así demostrar cuánto sabes. Si quieres ser profesor es para que todo tu conocimiento se use para que los niños, niñas y jóvenes desarrollen sus propios conocimientos. Para que encuentren sus propias herramientas, y no para que repliquen las tuyas.
Es por esto que a mi juicio la formación inicial universitaria es un insumo importante, vital, pero no el único que resulta decisivo para ser un buen profesor. Si quieres convertirte en un GRAN profesor debes ir más allá. Hoy el desafío país es educación de calidad, y por tanto un profesor es protagonista en este desafío. Es protagonista en hacer de Chile un país más justo en oportunidades, aportando de manera concreta –quizás la más concreta entre las profesiones- a disminuir las brechas socioeconómicas que lamentablemente marcan nuestro sistema escolar. Si quieres elegir este camino, debes ser consciente de que estarás optando por la profesión más estratégica para el desarrollo del país, altamente desafiante y con una verdadera oportunidad de impacto social. ¿Sabías que los mejores sistemas educativos del mundo son totalmente distintos? Por ejemplo, Finlandia tiene un sistema municipalizado; Corea del Sur es fuertemente centralizado; Holanda se centra en la subvención sin lucro; y Nueva Zelanda basa su núcleo organizacional en las comunidades de padres. ¿Cómo es posible entonces, que siendo tan diferentes, sean igualmente exitosos? La evidencia internacional lo destaca: en todos ellos el profesor y el importante rol que cumple fueron puestos en el centro de todas las políticas públicas educativas. Son los profesionales más prestigiosos de la sociedad. Son bien remunerados. Tienen condiciones laborales óptimas.
Estos son los referentes internacionales ante los que nos medimos, y es bueno que sepas que aún estamos lejos de aquello. Pero también es bueno que sepas que lentamente estamos avanzando, simplemente porque es imposible que nuestras autoridades y el país en general continúen avanzando en contra de las toneladas de evidencia que indican lo clave del rol docente. Si eliges educar debes saber que además del desafío profesional al que te enfrentarás, serás parte del grupo de nuevos profesores que deberá trabajar por apurar esos cambios, demostrando que en sus salas sí es posible cambiarle la cara a Chile. Hoy lentamente los jóvenes y sus familias están perdiendo el temor a ser profesor y a optar por este desafío. Poco a poco las pedagogías van dejando de ser las carreras para aquellos a quienes “no les alcanza el puntaje”, porque la crisis de la educación está ya cuestionando los factores que permiten esa realidad, e invitando a esos mismos jóvenes críticos a hacerse parte de la solución desde la sala de clases.
El futuro de la educación necesita profesores capaces de ejercer un liderazgo que le demuestre a la clase política que vale la pena invertir recursos para mejores las condiciones en que nuestros niños aprenden. En esa línea, el Proyecto de Formación e Inicio del Ejercicio Docente que se discute hoy en el Congreso es un importante primer paso en dirección a un proyecto de carrera profesional docente integral. Es un primer paso que ayudaría a destrabar la política pública docente después de 8 años sin legislar al respecto. Pero necesitamos mucho más.
Por eso, a poco tiempo del proceso de postulación, te invito a elegir sin temores una pedagogía. Te invito a ver que es posible generar cambios, que nunca habíamos estado en mejor pie para poner la labor de nuestros profesores en el corazón de los desafíos del país. Las cosas están cambiando, porque somos muchos los que estamos trabajando para que eso suceda. Te invito a que no hagas oídos sordos a tu pasión por enseñar y te sumes a todos aquellos excelentes profesores que marcaron tu vida y la de cada chileno. Te invito a que elijas como la profesión de tu vida el ver cómo otros seres humanos aprenden y descubren el mundo para tomar sus propios caminos, con la ayuda de tu trabajo.Y si aceptas esta invitación, comprométete a hacerlo con la convicción de que desde la sala de clases tendrás el coraje de triunfar sobre el miedo y el descrédito social. Como dijo Nelson Mandela “El valiente no es quien no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo”. Elige ser profesor. Elige educar y haz que tus estudiantes también conquisten los suyos.

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