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¿Qué puede hacer un niño con harina y crema de afeitar? En los jardines infantiles encontraron la respuesta

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¿Qué puede hacer un niño con harina y crema de afeitar? En los jardines infantiles encontraron la respuesta

Desde la más tierna infancia niños y niñas destinan gran parte de su tiempo a experimentar los elementos de su entono.  ¿Cómo incentivar esta experimentación? Aquí algunas ideas.

Escrito por: Fuente Externa

mayo 19, 2017

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Lun, Minona

Infantes de entre dos y tres años se transforman en escultores usando masa que ellos mismos preparan Infantes que ellos mismos preparan.

Diez de la mañana y en el emblemático jardín infantil “Bambi” del Cerro Cordillera, de Valparaíso, las mesas se cubren de plástico para que sus niños y niñas del nivel medio menor, dos a tres años, den rienda suelta a su creatividad con llamativos elementos que distan mucho de los bloques multicolores para hacer castillos y pirámides. ¿Qué usan para sus obras estos pequeños escultores?

Harina y aceite

La mezcla de harina cruda con aceite emulsionado, que ellos mismos preparan con sus manos, produce una viscosidad que les llama la atención. Con la masa hacen figuras como bolitas, pelotas y tiras. Es como si estuvieran haciendo pan y, como son curiosos, huelen sus obras de arte”, cuenta Desireé López de Maturana Luna, vicepresidenta ejecutiva de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI) que incorporó este material como parte de la enseñanza. “Esta iniciativa cuenta con un enfoque pedagógico que reconoce que el aprendizaje se realiza en una acción gozosa, que entrega placer. Cuando una actividad está muy dirigida no necesariamente se aprende en forma significativa”, advierte.

Cajas de todo tipo

“Buscamos trabajar con materiales nobles de la naturaleza (semillas, maderas, troncos, hojas, papas) que les implique desarrollar los sentidos. Por ejemplo, las cajas de cartón, de zapatos o de comida, son muy buenas para comparar peso y distancia, ya que las pueden apilar, ver cuál está más lejos, entre otras actividades”, agrega la vicepresidenta. “Esta estrategia de aprendizaje es inherente a los niños y niñas que en forma natural quieren aprender, pues son curiosos por naturaleza”, resalta Isabel Rojas, del equipo técnico de Valparaíso. “Es una nueva forma de trabajar los procesos educativos”, agrega Carolina Morales, directora regional.

Crema de afeitar y batida

“Como los niños en edad preescolar no son capaces de hacer trazados, en Estados Unidos, por ejemplo, se pone una bandeja y sobre ella se echa crema para enseñarles la forma básica del trazado de las letras, líneas y curvas. El niño con su dedito dibuja patrones curvos, rectos y posteriormente se le indica que haga una letra C, que es una curva amplia. La gracia de este material es que para borrar, se vuelve a esparcir la crema”, detalla Dafna Geller, directora del after school Engineering For Kids (EFK), en la comuna de Las Condes. “Esto le da al niño una experiencia diferente a la que está acostumbrado y es vivencial, lo hace con su propio cuerpo”. Aclara que “si se le pone crema batida, el niño va a probarla y va a decir ¡Qué rico! Y seguirá comiendo. Si le pongo crema de afeitar debo decirles: Niños, esta no se puede comer y genera inmediatamente una línea de que es un material de trabajo y no un alimento”, aporta la magíster en educación.

Ocupe arroz crudo

“En una fuente grande póngale arroz y entre los granos oculte figuras y que el niño las busque con sus manos y sus ojitos vendados. Va a ser una sensación diferente a lo que está acostumbrado a sentir. Lo mismo se puede hacer con arena, que tiene otra textura que también ayuda a desarrollar el sentido del tacto”, comenta Geller.

Tierra y agua

“Todos los elementos de la naturaleza son saludables. Jugar con tierra y agua, que simula ser arcilla, es sano. Un niño que juega es un buen indicador de salud mental y más todavía si es con materiales de uso cotidiano”, asegura Francisco Flores, sicólogo infantil de la ONG “Mente Sana”. “No se necesita gran inversión para despertar emociones en el niño. Lo importante es que los materiales no sean tóxicos, que jueguen acompañados para una buena eficacia sicológica y sean supervisados por un adulto”.

Use papel

“También es súper bueno para la textura, que los niños pinten con sus pies. Ponga papel o cartulina y embadurne con témpera la planta del pie del niño y que pinte con sus pies sobre estos materiales. Esta acción previene que su hijo tenga trastornos de textura. Está lleno de niños que no son capaces de pisar el pasto si están descalzos o la arena de la playa”, recuerda la directora de EFK que dice que en la entidad “enseñamos a los niños desde prekinder a octavo básico a hacer masas funcionales (harina cruda, agua y otros materiales) que se transforman en engrudos que se solidifican y construyan algo. Es aprender a través del hacer que, en Estados Unidos, se conoce como hands-on (manos en la masa) que es lo que está haciendo la Junji”.

Bonus track

“Con los elementos tradicionales como plasticina, legos o greda se trabaja en actividades estereotipadas. Se espera que con los legos se haga una torre y se desarme, no así con otros elemento como una caja de cartón donde el niño se mete y cree que es un robot”, opina Carla Muñoz, doctora en Ciencias Sicológicas y de la Educación, y académica de la Universidad Católica de Valparaíso.

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2017-05-19T14:35:27+00:00 mayo, 2017|Actualidad, Cómo aprenden los niños|0 Comments

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