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Los celulares y la clase: ¿enemigos irreconciliables?

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Los celulares y la clase: ¿enemigos irreconciliables?

Escrito por: Equipo Elige Educar

julio 22, 2014

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El fin del siglo XX y principio del XXI se ha caracterizado por una verdadera revolución en la formas de interacción, gracias a las transformaciones, descubrimientos e invenciones comandadas por el desarrollo tecnológico. La velocidad y magnitud no sólo de los cambios que han ocurrido sino de los que vendrán a futuro, adquieren proporciones gigantescas, para los cuales nadie ha estado y -difícilmente estará- preparado. La democratización en el acceso a la información y el consiguiente empoderamiento de la población, así como la dispersión y permeabilidad en términos de estímulos, opiniones, etc., son posiblemente los fenómenos más característicos de este proceso.

Dado lo anterior, no sorprende que esto se haga presente dentro de los colegios y salas de clases de nuestro país. No es raro constatar que hoy en día uno de los grandes desafíos para los docentes consiste en lidiar con la presencia de celulares, tablets y computadores e intentar captar la atención de los alumnos frente al bombardeo de estímulos audiovisuales que proveen estos artefactos. Esa es una batalla desigual y todo indica que las escuelas y profesores la están perdiendo por paliza: los alumnos prefieren ver videos, sacar fotos, revisar Facebook o chatear antes que escuchar al profesor y participar de la clase.

Yo me pregunto si frente a una clase realmente motivante, entretenida, desafiante, los estudiantes aún estarían pendientes de sus celulares; si frente a una actividad apasionante, participativa y lúdica, preferirían saber lo que alguien posteó en Facebook.

Frente a ese escenario muchos docentes, establecimientos y corporaciones educacionales han optado por prohibir su uso dentro y fuera del aula. Si bien esto podría dar resultados en el corto plazo, no es una solución que aborde el problema de fondo ni menos que aproveche la oportunidad de educar a los alumnos en el uso responsable y positivo de estos aparatos. Además, siempre queda la sensación en el alumno de ser una medida arbitraria e injusta, en la que pagan justos por pecadores y que no tiene sentido. Para qué mencionar los problemas que esto tiene para los profesores, ya que hacerse responsable de confiscar y retener treinta celulares durante la clase y/o recreo implica un riesgo desmedido. Como mencionaba una profesora, “yo no estudié pedagogía para andar quitando celulares”, lo cual no sólo es muy cierto, sino que refleja la pérdida de tiempo que esto puede significar para el quehacer pedagógico. Cuánto de ese tiempo no se podría invertir en diseñar e implementar clases atractivas y efectivas.

Estaremos de acuerdo en que los celulares no son buenos o malos por sí mismos, sino que eso depende del uso que se les de: luego, ¿por qué no usarlos como una herramienta que contribuya al desarrollo de la clase y que permita descubrir nuevas funciones? Se me ocurre un sin número de usos posibles, entre ellos como un dispositivo de investigación, monitoreo del tiempo, registro de respuestas, consultas a todo el grupo, incluso para escuchar música si es que la actividad lo permite. Para esto es necesario proponer actividades que requieran de investigación y colaboración entre los pares, lo que a su vez implica que el docente hable menos y facilite más espacios de interacción, que sintetice al máximo su discurso y que ofrezca constantemente actividades dinámicas que promuevan la participación.

Es necesario estructurar muy bien esos espacios, pues de lo contrario se corre el riesgo de una dispersión y de que los alumnos terminen en cualquier otra cosa menos en desarrollar la actividad. No se trata de permitir su uso indiscriminado, sino de establecer momentos, tiempos y objetivos con que se puede usar. Por ejemplo, si se plantea una actividad grupal, se podría permitir el uso de un celular por grupo, por cinco minutos y en determinadas páginas web para indagar las claves de una respuesta, debiendo guardar el resto sus artefactos y aplicándose descuentos del puntaje final al grupo entero por cada uno que lo utilice.

Por último, no queda más que mencionar cómo esta problemática refleja la necesidad urgente de integrar estos elementos tanto en la formación inicial docente para preparar a los profesores en la regulación de este tipo de dinámicas como en la reflexión que efectúan los colegios sobre aspectos normativos, ya que al, fin y al cabo, constituyen la realidad más cotidiana e inmediata de nuestros profesores y los desafíos a los que se ven expuestos dentro del aula.

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2015-10-26T20:27:09+00:00 julio, 2014|Noticias|2 Comments

2 Comments

  1. Claudio Muñoz Pradenas julio 23, 2014 at julio, 2014

    Me parece con los elementos tecnológicos son una herramienta muy potente, en su origen neutral pero muy constructivas si se usan bien pero que también pueden llegar a ser brutalmente destructivas. Personalmente cada vez que leía un libro manejaba cerca un atlás y un diccionario por razones obvias, con todo lo incompleto que en determinadas circunstancias podía resultar ello, hoy solo necesito un celular o una tablet… usarlo en el aula supone orientar o iluminar un buen uso de estas herramientas y enfrentar xcara a cara los riesgos que ella implica y que por no ser usados en el aula van a desaparecer, por el contrario sabemos que lo prohibido resulta muy atractivo para el ser humano.
    La invitación es a pensar y planificar diversas formas de potenciar estas herramientas en el aula y un espacio de reflexión pedagógica muchas veces escasos en nuestros centros escolares no por su ausencia sino por su mal uso….

  2. sara julio 25, 2014 at julio, 2014

    Podrìa ser una soluciòn pero, tambièn creo que es facilitarles aùn màs las cosas a los estudiantes, en otras palabras, darles màs poder sobre los pobres profesores que a duras penas logran hacerse escuchar en la clase. Sigo creyendo que la educaciòn antigua era muchìsimo màs efectiva, porque aunque el discurso de “que los tiempos cambian” se siga escuchando en todas partes, hay algo que no cambia … el RESPETO y la RESPONSABILIDAD que nos cabe a todos en el tema. Antes no existìa nada y la creatividad abundaba, ahora lo tienen todo y todo les aburre, la tecnologìa no hace que seamos mejores personas, cada dìa el diàlogo va siendo menos importante y preferimos “conectarnos” a sentarnos y compartir nuestros espacios, nuestra casa, nuestro tiempo con los que queremos. Pero en fin… tal vez no es la respuesta para el tema en cuestiòn pero por lo menos guarda relaciòn ¿ O No ?

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