Manolo es profesor de tercero de primaria en el Centro de Enseñanza Infantil y Primaria Beatriz Galindo en el municipio Bollullos de la Mitación (Sevilla, España). Como en muchos otros en el país, los estudiantes de este centro salieron a vacaciones de verano y Manolo aprovechó la oportunidad para dejarle una larga lista de tareas a sus estudiantes… Una lista de tarea poco convencional.
María Carmona Rubio, una madre del curso de Manolo compartió la hoja de tareas en Facebook junto al siguiente mensaje:
“Lo mejor que le pueden mandar a tu hijo/a para el verano. Por primera vez en los años que llevamos de cole, se disfrutarán los deberes y se harán todos de sobresaliente. Gracias profe Manolo!”. La publicación fue compartida más de 6.000 veces y recibió muchos aplausos por una buena razón. El profesor Manolo no le pidió a sus alumnos que hicieran multiplicaciones, tampoco los obligó a realizar sumas y restas. Contrario a esto, les exigió ver el amanecer, cuidar una planta, lanzarse a la piscina, hacer helados caseros, visitar museos, acostarse tarde, conocer pueblos nuevos, pintar piedras, escribir un cuento, ver fuegos artificiales, hacer deporte, bailar, cantar, ver una puesta de sol, volar una cometa, reír hasta que duelan las mejillas, darle forma a las nubes, aprender a hacer algo nuevo y muchas otras cosas que trascienden la realidad académica de la escuela.
En otras palabras, el profesor le pidió a sus estudiantes que disfrutaran sus vacaciones, porque en el disfrute está el aprendizaje.
Les pidió que vivieran cada momento como si fuera el último, realizando actividades divertidas a través de las cuales también pueden seguir aprendiendo. Manolo creó una lista de tareas que está 100% pensada en sus intereses, en las cosas que más les gustan, y aunque parecen simples, complementan el aprendizaje de las asignaturas de la escuela.
Además, con sus 45 deberes, el docente no sólo logró generar un vínculo especial con sus alumnos, sino también con las familias que han aplaudido el innovador gesto de un profesor que evidentemente piensa en las necesidades y la felicidad de sus estudiantes.
Al final del listado, el profesor escribió: “¡¡¡Hay que cumplir al menos la mitad de la lista!!!” Los niños no tendrán ningún problema con ello y hacerlo, les permitirá volver a la escuela con la mejor disposición y una mochila llena de grandes aprendizaje. Además de encontrarse con profesores que como Manolo, trabajan a diario por darle lo mejor a los estudiantes dentro y fuera del aula.


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Me parece que es la manera más exitosa que puede utilizar un docente para enseñar. La pedagogía del optimismo, la pedagogía para ser feliz.. Felicito al profe Manolo!!!