Desde la Araucanía viajó a Santiago para lanzar la versión 2017 del concurso Global Teacher Prize, que busca al docente más destacado del país.
Hace 29 años que Eligio Salamanca da clases en la escuela municipal G776 de Quelhue, en la zona rural de Pucón. Ahí tiene 50 estudiantes de distintos cursos que toman clases todos juntos. “Tengo apoderados que fueron alumnos míos”, dice el profesor Salamanca, quien nunca ha querido dejar la zona donde creció.
Solamente sale de su colegio para recibir premios. Ya ganó el Global Teacher Prize Chile 2016, que lo acredita como el mejor docente del país y uno de los dos compatriotas nombrados entre los 50 mejores del mundo. Tuvo que ir a Dubai para que le dieran el premio de $10.000.000. Y este frío martes se paseaba por los pasillos de la escuela Salvador Sanfuentes, en Santiago, en el lanzamiento de una nueva versión del concurso. Ahí sus colegas le palmoteaban la espalda, los alumnos lo seguían para tomarse fotos y saludó a Maggie MacDonnell, la ganadora del galardón mundial.
Ahora que será jurado del certamen 2017, que abrió sus postulaciones, el profesor Salamanca cuenta cómo son sus clases, que comienzan cada día con una lectura escogida por los alumnos, para seguir con las materias habituales. La diferencia está en cómo mide en forma práctica el conocimiento adquirido: a través de un huerto.
“En él los alumnos pueden hacer mediciones, cálculo de costos, ganancias que pueden obtener con lo que han sembrado”, explica el pedagogo. En el invernadero sus niños plantan hortalizas, flores y algunos frutales. “Más que producir, la idea es que eso sirva para complementar los aprendizajes. Y en ese sentido nos interesa mucho que conozcan tecnologías nuevas, como riego por goteo, que hagan experimentos y descubran lo que no saben”.
El profesor explica que este método nació para tratar de llevar la escuela a la práctica y que forme parte de la vida de sus alumnos. “La escuela a veces está haciendo cosas que no tienen sintonía con los sentimientos, con los problemas y con las necesidades que tienen los estudiantes en el día a día”, reflexiona Salamanca.
-Desde su experiencia ¿qué le falta a la escuela chilena?
-Muchas cosas. Por ejemplo, falta inglés, es una gran deuda que comprobé. Son muy pocos los países donde los profesores no pueden desempeñarse en inglés.
-¿De qué le sirvió el premio?
-No es solo lo que viene monetario o los viajes. El gran premio es el aprendizaje y contacto con otros profesores, otras realidades de escuelas. Creo que no es necesario cambiar el mundo, porque esa es una utopía. Sí es necesario cambiar a los pequeños estudiantes en sus aulas, su propio mundo.
Postulaciones abiertas
El Global Teacher Prize es una iniciativa internacional de Varkey GEMS Foundation y en Chile lo desarrolla la ONG Elige Educar. Hasta el 14 de agosto están abiertas las inscripciones en todo el país; puede postular el profesor directamente o ser nominado por un tercero. ¿Requisitos? Estar actualmente en ejercicio y hacer clases entre kínder y cuarto medio, en cualquier tipo de colegio. El ganador recibirá $10.000.000 y los cinco finalistas serán postulados a la versión internacional del concurso.
La nominación y postulaciones se realizan a través de un formulario online en el sitio www.gtpchile.cl
Los criterios que se miden son reconocimiento en su entorno local, que use metodologías innovadoras, logros más allá del aula y que prepare a los niños para ser ciudadanos globales. “Hay miles de profesores que transforman las vidas de sus alumnos y sus comunidades a través de su compromiso pedagógico. Queremos reconocer su labor”, comenta Hernán Hochschild, director ejecutivo de Elige Educar.
La maestra más premiada no pasa frío
“¿En serio, este es su invierno?”, preguntaba Maggie MacDonnell, mirando los gorros y parkas que lucían los alumnos del colegio Salvador Sanfuentes en Santiago. Claro, ella venía llegando después de un viaje de tres días desde Salluit, en Canadá. Es un pueblito de 1.400 habitantes en el Ártico, donde las temperaturas llegan a 25 grados bajo cero. La maestra se ganó el Global Teacher Prize por su labor en esa comunidad inuit (pueblo esquimal) y, al recibir el premio de un millón de dólares, dijo que lo donaría para crear una fundación que recupere la práctica del kayak en su localidad. Su mensaje para los jóvenes chilenos: “Las únicas personas que saben realmente cuál es el mejor profesor del mundo, son los estudiantes”.
“Este profesor de Quelhue recibió premio morrocotudo”, Óscar Valenzuela. LUN

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