Un encuentro en que la lectura (en)canta a viva voz - Elige Educar

Un encuentro en que la lectura (en)canta a viva voz

Inicio » Actualidad » Un encuentro en que la lectura (en)canta a viva voz

Un encuentro en que la lectura (en)canta a viva voz

Se trata de “El Placer de Oír Leer”, un concurso que fomenta la lectura en niños y niñas.

Escrito por: Fuente Externa

agosto 28, 2017

0
Foto:

Facebook de “El placer de oír leer”

Mientras describe la primera interacción entre “El Principito” y su adorada flor, Ignacia Cuevas se lleva la mano izquierda al pelo. Moviéndola de un lado a otro, sube el tono de voz e imita a la caprichosa rosa. “¡Perdóname, estoy despeinada…es que acabo de despertar!”.

El tono y los gestos de Ignacia cambian a medida que avanza el relato: cuando simula ser el personaje principal de la novela de Antonie de Saint-Exupéry su voz se vuelve aguda e infantil, pero se torna ronca y pausada cuando es el turno de imitar al aviador.

“Le leemos de forma expresiva desde antes de que ella pudiera entender las letras. Le gustaba tanto, que de niña tomaba los libros con imágenes y simulaba que estaba leyendo a través de historias que ella misma creaba”, cuenta su mamá, Claudia Álvarez. Lo hace en medio de una pausa en la final de “El Placer de Oír Leer”, el concurso de lectura a viva voz al que Ignacia llegó tras ser seleccionada como la mejor cuentacuentos de la Región de Antofagasta.

Como ella, otros nueve alumnos -representando a siete regiones- llegaron la semana pasada hasta el Teatro Municipal de Santiago, donde por tres minutos debieron leer sus libros favoritos frente a un jurado que evaluó su volumen, fluidez, entonación y hasta la reacción de la audiencia. Los 10 niños fueron seleccionados después de un proceso en el que participaron cerca de 15 mil estudiantes de entre 3° y 6° básico.

Esta es la tercera versión nacional del concurso que organizan la Fundación Yo Te Leo y la Fundación Ibáñez-Atkinson, y cuyo fin es fomentar una comunidad de pequeños lectores alrededor del país.

Señas y susurros

Aunque aprendió a leer siendo muy chica, Magdalena Aravena dice que realmente se encantó con la lectura cuando conoció a “Papelucho”. Los libros de Marcela Paz le abrieron camino a una serie de aventuras “que quizás no me tocó vivir, pero con las que era súper fácil identificarse. Entendía todo lo que el personaje estaba sintiendo”, explica la estudiante de 6° básico de la Escuela Grumete Cortez de Quirihue de la Región del Biobío.

Tras ganar la etapa regional, la estudiante llegó hasta la final del concurso con una novela que también se centra en las travesuras de una estudiante de enseñanza básica; “Matilda”, de Roald Dahl.

Con el libro en una mano y usando la otra para hacer señas que complementaban lo que decía el texto, Magdalena obtuvo el primer lugar del concurso tras leer una escena en la que Matilda conoce al loro de su amigo Fred.

“Matilda se encaminó a casa de Fred para averiguarlo. Llamó a la puerta y se preguntó si sería tan amable de enseñarle el famoso pájaro. Fred se sintió encantado y la condujo a su dormitorio”, dice la estudiante, al mismo tiempo que apunta con el dedo hacia la audiencia, como queriendo decir que ahí estaba la pieza del aludido.

Al describir la jaula donde estaba el animal, Magdalena hace énfasis en el adjetivo “grande”, sosteniendo por algunos segundos la “a” de esa palabra. Cuando es el turno de imitar el “hola, hola, hola” que pronuncia el loro en el libro, Magdalena se preocupa de que su voz suene mucho más nasal de lo que acostumbra.

En tres minutos de relato esa misma frase se vuelve a repetir cuatro veces. En cada ocasión, Magdalena cambia el tono de voz para distinguir entre el pájaro, Fred, Matilda y el narrador omnisciente. Cuando la madre de la protagonista entra en escena, Magdalena opta por susurrar. Es su forma de mostrar que la mamá de la niña está asustada: al escuchar la voz del animal, se imagina que hay un ladrón en la casa.

Otras vidas

“Leer es salir de uno mismo, vivir otras vidas, viajar en el tiempo, traspasar fronteras y conocer otros mundos”, dice Daniela del Valle, gerenta general de la Fundación Ibáñez-Atkinson.

Federico Dunn concuerda. Para el estudiante de 11 años de la Escuela de Dichato de Tomé, la lectura es una forma de no aburrirse.

“Empecé leyendo desde muy chico porque mi mamá por estar trabajando no tenía mucho tiempo, así que era una forma de pasar el rato de forma entretenida. Desde ahí no he parado”, cuenta el alumno, quien no solo se emocionó por el tercer lugar que ganó después de su lectura de “¡Ay, cuánto me vuelvo a querer!” del autor Mauricio Paredes, sino también porque esta fue su primera visita a Santiago.

Tras su lectura a viva voz de “María la dura en: no quiero ser ninja” de Esteban Cabezas, el segundo lugar fue para Martina Llanos, del colegio Santo Cura de Ars de San Miguel. Entre otras cosas, la joven encantó al jurado por hacer buen uso de la separación entre sílabas para reforzar una idea. Imitando a la protagonista de la historia, Martina exclamó que no era desobediente, sino que más bien tenía “una gran per-so-na-li-dad”.

¿QUÉ TE PARECIÓ ESTA NOTICIA?

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (4 votos, promedio: 5,00 de 5)
Cargando…
2017-08-28T10:00:29+00:00 agosto, 2017|Actualidad|0 Comments

Leave A Comment