Columna: Educación por $100 - Elige Educar

Columna: Educación por $100

Inicio » Columnas de opinión » Columna: Educación por $100

Columna: Educación por $100

Escrito por: Equipo Elige Educar

junio 23, 2014

9

Hernán Hochschild, Director Ejecutivo de Elige Educar, escribió esta columna que publicó El Mercurio el domingo 22 de junio:

Los grandes montos de las macrorreformas en educación parecen muchas veces salirse de nuestra capacidad contable. Cuando hablamos de un presupuesto de educación de más de 12 mil millones de dólares y de un posible aumento en más de 4 mil millones de dólares con los aportes de la reforma tributaria, llegamos a un futuro presupuesto de educación de un total de 8.960.000.000.000 de pesos, cifra que la mayoría somos incapaces de nombrar y también de conmensurar.

En la búsqueda de ser capaz de nombrar esa gran cifra, preguntando a algunos profesores, me encontré con una mirada muy distinta sobre la inversión en educación que realiza nuestro país. Ellos comentaban sobre un cálculo que cuestionaba la forma en que se distribuye el gasto del presupuesto educacional. El cuestionamiento que surgió de los profesores, y que a su vez lo habían escuchado de otros colegas, fue el siguiente:

“Si el salario promedio de los docentes, el cual varios rondamos, es de alrededor de $4 mil la hora, y muchos de nosotros tenemos en nuestras clases 40 alumnos, entonces el gasto por alumno por hora por nuestra labor es de alrededor de $100”.

Misteriosamente, con un presupuesto actual de millones de millones, finalmente el gasto por alumno por hora de educación docente, en muchos casos, no es más de $100. En nuestro país, en muchas partes, la hora de educación entregada por un profesor vale menos que la hora de parquímetro o menos que un pasaje en micro. No es que el gasto por niño sea de 100 pesos, pero sí lo que se le retribuye al profesor por la educación de ese niño por hora.

Seguramente nadie en Chile estaría dispuesto a que alguien cuidara a su hijo por $100 la hora. ¿Por qué entonces pensamos que es sensato retribuir con $100 su educación? Pero, penosamente para todos, así ocurre. Hoy esta es la realidad en muchas salas de clases de nuestro país, y muchas veces puede ser la mejor razón para entender el porqué de algunos de nuestros resultados educativos.

Educar a un niño es infinitamente más complejo que poner un parquímetro y estacionar un auto. Pero -aunque suene absurda la comparación- si al menos igualáramos lo retribuido por educar a un niño con el cobro por hora de parquímetro, la educación de Chile podría tener un profundo y significativo impulso para salir del estacionamiento y moverse aceleradamente. Podría, acoplada con otras políticas fundamentales, lograr avanzar con celeridad. Tal cambio es costoso, y no debería ser una inversión menor a US$ 2 mil millones en régimen (con una transición de no menos de 5 o 6 años). En tal medida celebramos la anunciada Política Nacional Docente, y esperamos expectantes los cambios que puede lograr en este panorama.

¿Pero es esto solo un tema de recursos? No. Mirar cuánto se retribuye hoy por la educación de nuestros niños y jóvenes nos hace reflexionar sobre un tema mayor ¿Cuánto valoramos realmente la educación?; ¿cuánto valoramos socialmente lo que sucede en una sala de clases y la labor que allí desarrolla un profesional de la educación? Y, por último, ¿estamos dispuestos, como país, a priorizar el desafío de concretar una nueva política nacional docente? Desafío que, claramente, no es solo del Gobierno, sino que compete a la ciudadanía en su totalidad.

Por eso es valorable que la realidad del aula y de nuestros profesores comience a tomar más fuerza en la discusión pública. Y en esa misma medida, es crucial que exista un piso importante de apoyo ciudadano, para construir viabilidad política a un plan nacional que no puede esperar. El camino para esto debe ser el diálogo, la suma y validación de múltiples experiencias vitales del sistema educacional chileno, que desde distintas realidades permitirán entender la real dimensión de la contradicción que ha vivido Chile por muchos años, valorando la educación, pero desprestigiando el rol del profesor.

Estamos seguros de que si somos capaces de dimensionar la realidad docente y su valor, seremos capaces de entender que cambiar ese monto es solo el piso mínimo que Chile necesita para moverse hacia la construcción de una nueva profesión docente y de un nuevo sistema educativo, que deje de lado la triste contradicción de nuestra educación por $100.

¿QUÉ TE PARECIÓ ESTA NOTICIA?

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Ninguna valoración todavía)
Cargando…

9 Comments

  1. Elizabeth Escobar Iturra junio 23, 2014 at junio, 2014

    Es verdad y estoy completamente de acuerdo con lo expresado, pero es una realidad muchísimo más compleja y la solución no pasa sólo por la poca valoración del docente y su consecuente exigua retribución monetaria. La mayor parte de los docentes provenimos de medios socioculturales vulnerables, vulnerados, excluidos y en situación de pobreza… Por tanto recibimos la formación que la sociedad a determinado para este estrato… He tenido la fortuna de transitar por muchos niveles del sistema, educación párvula ría, básica, media, formación de adultos… Y he estado en diversos niveles del sistema: escuela, MINEDUC, universidad… Lamentablemente los vicios se repiten en todo el sistema, sólo son más sofisticadas las formas y mejor mimetizadas. Y lamentablemente, en todos los niveles lo que predomina es la reproducción de la reproducción, lo que no nos da posibilidades de romper el círculo. Los cambios verdaderos no se decretan, se diseñan, planifican e implementan poco a poco, pero en forma consciente, sabía, pertinente y coherente y para ello se requieren liderazgos auténticos, profundamente técnicos… En dónde lo político y lo económico se supediten en apoyo al cumplimiento de objetivos y metas y no al revés.

  2. Pamela Carrasco junio 23, 2014 at junio, 2014

    Hoy el rol del profesor esta muy desvalorizado, pero aún así existen personas que siguen creyendo en un gobierno que solo piensa primero en el. Es fácil hablar sobre educar y que saben ellos si jamás han estado en una sala de clases. Es como si yo profesora quisiera opinar en una junta médica!!!

  3. Juan D. Rojas O. junio 24, 2014 at junio, 2014

    La remuneración para todas las personas es importante, somos seres humanos y siempre desearemos más, no importa cuanta sea la cifra, siempre desearemos más y si hay un medio que nos proteja para exigir más es obvio que lo usaremos (Estatuto Docente, Colegiatura, Etc)

    En lo personal este artículo tiene matices de dulce y amargo, si bien el fin de esto es querer incrementar el salario de los profesores para que se valore más la “profesión” adquiriendo apoyo de la ciudadanía encuentro que estos también tienen que saber que: no me parece que vean a los alumnos o el fin de su profesión como un bien de consumo y por que lo digo, porque señalar a los alumnos como una ganancia de $100 esta mal, aunque se clarifique a posteriori ya se hizo, más aun cuando estamos a días de la movilización nacional en la cual se paralizan y no se tiene en consideración que muchos alumnos no recibirán alimentación aquél día…hoy por hoy hay niños que lo único que comen en su día es el alimento que reciben en los colegios municipales y aun sabiendo esto, es irresponsable el actuar de los profesores, no cuesta nada gestionar que se entregue la alimentación mientras otros marchan o se manifiestan por lo que anhelan, cosa que dudo que hagan.

    Por otro lado, para que hablar de los beneficios de la profesión, vacaciones remuneradas de un mes y días en el periodo de verano, vacaciones remuneradas de 1 semana y a veces 2 en invierno, el pago de sueldo por conceptos de subvención cuando se movilizan o paralizan no trabajando si quiera un día, cambios de calendario en feriados transformandolos en feriados largos, interminables licencias médicas en los Establecimientos Educacionales Municipales, no ser responsables pecuniariamente hablando ante una falta administrativa en fiscalizaciones de la superintendencia de educación en relación a la multa que recibe el sostenedor (faltas que cometen los profesores que además son inapelables y las multas son millonarias por error hallado).

    Para cualquier profesión se requiere VOCACIÓN, si lo que me motiva es un interés económico existen otras formas de llenarme los bolsillos, no utilizando el mal confeccionado sistema que tenemos, la vocación hoy en día en la docencia está en el olvido, y por qué lo digo, es sencillo, desde un inicio que el sistema comete errores en la formación de los docentes, errores que se ven desde la creación de la P.A.A y su aplicación en donde si no se obtenía el puntaje para quedar en la carrera deseada, siempre estaba la opción de estudiar Pedagogía por el puntaje mínimo (muy bajo) que requería y, curiosamente las interminables listas de espera hacían ingresar a todos, cosa que no fomenta la vocación y genera profesionales que no lo son por vocación, Profesional por vocación es el claro ejemplo de los Asistentes Sociales, esa profesión gana mucho menos que un docente (generalmente hablando, porque ambas profesiones pueden adquirir sueldos millonarios en cargos directivos), es un profesional que gran parte de su desempeño esta orientado a atender problemas, problemas graves como violaciones, vulneraciones, entorno, etc y, los vemos protestando o hablando del desarrollo de su profesión irresponsablemente? la respuesta es No.

  4. Angélica Torrealba junio 24, 2014 at junio, 2014

    Junto con saludarle, me permito estar en completo acuerdo con ud. La.educación Chilena actual necesita una reforma en la cual se empape de los reales.puntos debiles de nuestro sistema, hacer atractiva la profesion docente, entregar horario de perfeccionamiento, revisión detallada de los planes y programas, en fin podría nombrar tantas cosas, la educación gratis en este momento es lo que menos nos deberia preocupar, sino más bien realizar un cambio concensuado y de raiz sobre la mirada y propositos de la educación y mejorar así la calidad, la cual para mi como docente hoy es una utopía, si no se hace con real importancia.
    Felicidades y esperare proximos escritos.
    “Ser docente para mí, sigue siendo la mejor desición de mi vida”

  5. Eliana junio 24, 2014 at junio, 2014

    Me parece realmente un acierto y que bien lo publicaran en el Mercurio, para así, que muchos chilenos y políticos se den cuenta de la realidad, o mejor dicho de la embarra que hacen del país

  6. JANETT GUERRA ABURTO junio 24, 2014 at junio, 2014

    Solo me resta saludar y entregar mi apreciación a su importante labor, quiero expresar que me siento parte de esa ciudadanía, que tiene que ser participe del cambio que nos urge en EDUCACIÓN.

  7. Silvia León junio 24, 2014 at junio, 2014

    Realmente es indignante saber que el pago por alumno de un profesor es $100, que el estado entrega $38.000 para educar a cada nino, mientras que el gasto por rehabilitación para un preso es entre $ 540.000 y $ 600.000.

  8. Cristina Pérez Figueroa junio 24, 2014 at junio, 2014

    Es increíble, pero es nuestra realidad. Trabajo hace 31 años en una escuela de cerro en Viña del Mar, perteneciente a la Corporación Municipal de Viña del Mar, que a pesar de pagarnos mal, nos tiene impagas las cotizaciones previsionales.
    Me gustaría comentar que me pagan desde que ingresé a la Corporación en el año 1983, una asignación de movilización de $607 ¿cómo se entiende?

  9. Juan Edo. Cárdenas J. junio 27, 2014 at junio, 2014

    Estoy absolutamente de acuerdo que la remuneración docente es indecente. Hace algunos días en el bus unos jóvenes comentaban sobre un amigo, de ellos, que estaba trabajando como profesor y uno le pregunta al otro: ¿Cuánto gana un profesor? . El otro responde: creo que x gana como 380 (mil). El primero comenta después de un rato: y para eso estudió tanto…nosotros ganamos más que él sin haber estudiado tanto tiempo…
    Es cierto que el sueldo de un profesor es parte del problema, puesto que con lo que se gana no alcanza para sentirse retribuido por los esfuerzos emprendidos y por el menoscabo diario a que nos vemos sometidos los docentes de muchos colegios municipales. Maltrato que proviene de los propios educandos y de la comunidad. Para la comunidad el profesor es poco menos que un barrendero (con el respeto que merecen), por todo lo que se ha dicho y divulgado acerca de los resultados en las pruebas estandarizadas, todo el mundo se siente con el derecho a poner en duda lo que el docente hace dentro de la sala. Nos hemos convertido en profesionales, en trabajadores poco creíbles.
    Es cierto que hay muchos colegas que no hacen bien su trabajo, pero creo que también hay otros tantos que lo hacen bien y hasta excelentemente. Pero incluso , hasta el más experto, se ve anulado en contextos de alta vulnerabilidad , en donde los niveles de violencia hacia los docentes son tan altos que los colegas terminan por bajar los brazos y rendirse; limitándose a solamente hacer contención hora tras hora y concurriendo a las aulas solo porque necesitan del sueldo para sobrevivir.
    Para paliar lo anterior, no basta evaluar el trabajo del profesor, mediante pruebas estandarizadas (una vez más), sino que se necesita de una gestión de las personas, en las que aquellos que se han rendido y perdido el entusiasmo, puedan ser reencantados, hasta que venga una generación de reemplazo. Analizar el contexto en el que se desarrolla la labor docente, es tan importante para entender el desempeño del profesor , como lo es el contexto que rodea a los estudiantes, para comprender que los resultados de las evaluaciones no varían, mientras no cambien o mejoren las condiciones sociales desde las que provienen.
    Educarse, hoy a todas luces no es “rentable”, cuando todo le dice al joven, que existen formas fáciles de obtener lo que se quiera consumir, sin esfuerzo.
    En ello , los medios masivos de comunicación, también, juegan una importante labor, que hoy parecen haber olvidado, ya que lo importante es cautivar sintonía, audiencia ( si se quiere cultura de mayor valor se debe pagar). También a ellos les corresponde promover y restaurar la dignidad de la labor docente y la relevancia de la escuela, para la sociedad.
    En consecuencia, sí, $100 no alcanzan, pero hay mucho más que dinero que se puede aportar para mejorar la calidad de la educación. Partiendo por devolver la co- responsabilidad de educar a los padres, la familia y no centrarla solo en la escuela. Si la educación vuelve al Estado, este debe dar las señales a la familia y a la sociedad de que educar no es tarea de unos pocos.

Leave A Comment