¿Te gustaría aprender astronomía a través de una coreografía? Este lunes, LUN publicó la historia de Simón Casassus –Habla el científico que enseña astrofísica a los niños con coreografías-, un astrofísico que enseña astronomía a través del movimiento.
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“Yo no soy pedagogo, soy astrónomo, pero a menudo les hago charlas y a los niños en los colegios”, dice Simón Casassus. “Una de las formas que tengo para enseñarles astronomía en mediante coreografías. En lugar de explicar con demasiados conceptos, trato de reproducir los fenómenos astronómicos haciendo movimientos de rondas”, cuenta este doctor en Astrofísica por la University of Oxford e investigador del Departamento de Astronomía de la Universidad de Chile.
“Me gusta este método de enseñanza porque los niños se adueñan del conocimiento a través del movimiento”, comparte. Y lo grafica: “Un niño, por ejemplo, puede hacer de sol, otro de la tierra y un tercero de la luna. Luego, mediante una simple coreografía, es posible enseñarles las fases de la luna”. La gravitación universal, asegura, también la logra explicar con este sistema:” Los niños se toman de las manos y hacen una especie de red, de manera que otro niño se acueste encima de sus brazos, hundiendo esa red. Eso representa la distorsión del espacio-tiempo”.
Los temas que suele compartir con los niños, sintetiza, son los relacionados con el nacimiento y los movimientos de los planetas.
Carrera al espacio
Las investigaciones de Casassus, detalla, están financiadas por la Iniciativa Científica Milenio. “Me dedico a saber cómo nacen los planetas. Soy bastante computín. Cuando llego al laboratorio del Cerro Calán de inmediato me meto al mail para hablar con otros astrónomos acerca de proyectos. Luego, con un programa, analizo los datos adquiridos los telescopios. La idea es depurar la señal, seleccionando lo que sirve, para sacar un resultado concreto”.
-¿Qué utilidad práctica tiene saber como nacen los planetas?
Absolutamente ninguna. Es un tipo de conocimiento que no tiene aplicación directa. A menos que usted se pregunte por eso.
-Ajá
– Ese tipo de preguntas se llaman preguntas fundamentales de ciencia básica. Y los niños también se las hacen, por ejemplo, cuando apuntan el cielo, señalando un puntito brillante, y preguntan: ¿qué es eso? Y la respuesta es que son soles que están muy lejanos. Pero, antes de llegar a esa conclusión, pasaron muchos años de investigación. Ahora, claro, eso nos resulta evidente. La motivación real de un astrofísico es responder esas preguntas, no así tener una utilidad práctica.
– ¿Y qué lo motiva a usted como científico?
– Yo encuentro fascinante tratar de comprender lo que hay allá afuera. Y, en particular, pienso que la pregunta del nacimiento de los planetas sólo se está empezando a hacer bien desde hace cinco años gracias a telescopios como los de Alma. Hoy tenemos una oportunidad concreta de responder esa pregunta.
-¿Qué pasaba antes?
– Antes la respondían los geólogos mediante los estudios de los meteoritos o de las cortezas terrestres. Pero ahora podemos observar los nacimientos, directamente, al apuntar el telescopio hacia otras estrellas. Pero, para poder lograrlo, teníamos que contar con telescopio gigante como el que está en el norte de Chile.
-Siempre se dice que el cielo chileno es muy especial para los astrónomos.
– Es una mezcla entre la cordillera de los Andes, el Océano Pacífico y la corriente de Humboldt que hace que el norte chileno sea el más árido del mundo. Por tanto en el aire no hay vapor de agua. No hay bruma.
-¿Cuál es el desafío actual de la astronomía?
-La carrera al espacio. Viajar a un planeta habitable.
-¿Qué tan posible sería?
– Con muchos colegas tenemos la convicción de que algún día llegaremos a uno. Pero e unos 500 o 1.000 años Y si es que no nos destruimos antes. Hoy todos estamos acostumbrados a saber que hay exoplanetas (los que no pertenecen al sistema solar). Pero, cuando empecé a hacer astronomía, el 95, no pensábamos que íbamos a descubrir planetas en torno a otras estrellas. Era un sueño Inalcanzable. Con todo esto voy a lo siguiente: es probable que durante nuestra vida no vayamos a poder viajar a otro planeta, pero sí es muy probable que encontremos otra tierra.

