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Querer, saber y poder: las claves que impulsan la mejora docente

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Querer, saber y poder: las claves que impulsan la mejora docente

Escrito por: Leslie Tapia

mayo 27, 2016

Por Juan Luis Cordero, psicólogo educacional e investigador de Elige Educar

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Si puedes saber, debes querer; si quieres poder, debes saber; si sabes querer, debes poder. Aunque parezca un trabalenguas, esta es una forma de articular la complejidad de un cambio en la conducta de una persona en torno a tres elementos claves: conocimiento, voluntad y posibilidad. Cuando falta cualquiera de estos elementos, los cambios pierden significancia y sostenibilidad. Si bien muchos tienden a homologar la voluntad con la posibilidad (de ahí el clásico eslogan de “si quieres, puedes”), en la práctica eso dista de ser verdad, ya que la posibilidad no es algo que depende voluntariamente de una persona, sino que requiere de ciertas condiciones dadas de antemano, de opciones o posibilidades reales de ser tomadas.

Para impulsar el proceso de desarrollo de los docentes hacia un constante mejoramiento de sus prácticas pedagógicas, no sólo se requiere entregarles información sobre estrategias y herramientas, sino que, sobre todo, es preciso que perciban ese cambio como algo necesario y bueno, que crean que reporta beneficios tanto para ellos como profesionales como para sus estudiantes, a la vez de que es posible de llevar a cabo dentro de la comunidad educativa en la que se está inserto. La información, por sí misma, no basta; se requiere una triple hélice que, conjugando el querer, saber y poder, tanto por parte del docente como de la escuela, impulse el cambio y el mejoramiento continuo.

  1. Querer: para querer, el docente debe percibir una necesidad de cambio, i.e., debe haber identificado un aspecto de su clase que requiere ser mejorado, para lo cual la observación de clases y la retroalimentación cumplen un rol fundamental, ya que le proporcionan evidencia externa de lo que ahí está ocurriendo. Ese querer debe emerger autónomamente del docente, para lo cual es preciso evitar la imposición de una idea o necesidad, si bien esto no obsta para que se lo oriente y acompañe en su proceso de reflexión. Asimismo, ese querer debe tener sentido, es decir, debe partir de la base de estar asociado a una autopercepción crítica y a una atribución interna, en cierta medida, del problema. Si el docente está convencido que las causas radican en elementos totalmente ajenos a su control, será difícil que quiera cambiar.
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  1. Saber: por su parte, saber cómo hacerlo no sólo implica tener conocimientos teóricos sobre estrategias y técnicas, adquiridos en una capacitación formal o ya sea a través de la colaboración con otros pares, sino que, sobre todo, experiencia práctica dada por la observación de casos y la ejercitación constante. Por más que se capacite a los educadores, si esos conocimientos no se llevan a la práctica modelada, quedarán como un concepto en la mente del profesor, pero no como una herramienta práctica a la cual recurrir en la sala de clases. Ahora, si el docente cree que saber implica sólo adquirir o memorizar cierta cantidad de información, es probable que sólo se remita a escuchar pasivamente esa información, dejando de lado la necesidad de practicar.
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  1. Poder: por último, para poder es necesario contar con el espacio, los recursos y el apoyo, i.e., disponer del tiempo suficiente para planificar y practicar; contar con la colaboración y asesoramiento de otros pares; tener los recursos necesarios para diseñar materiales y contar con el beneplácito del equipo directivo. Sobre todo, se requiere que el docente crea que es capaz de lograr resultados positivos y de que, por lo mismo, vale la pena invertir tiempo, esfuerzo y energía en implementar un cambio.

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Querer mejorar, saber cómo hacerlo y, sobre todo, tener la posibilidad real de llevarlo a cabo: esas son las condiciones claves para propiciar el cambio; esas son las aspas de la hélice que puede impulsar la transformación de la enseñanza dentro del aula. La ausencia de cualquiera de ellas es un obstáculo que puede frenar el movimiento de esta hélice. Por lo mismo, los programas de apoyo y formación continua debiesen buscar la forma de incluir estas tres aspas, para que no sólo los profesores adquieran los conocimientos necesarios para implementar cambios en su metodología de enseñanza, sino que se adecúen a las necesidades percibidas por el propio docente y las posibilidades reales que tiene él de aplicar aquello en su propia escuela.
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Y tú, ¿quieres, sabes y puedes? ¡Cuéntanos cuál ha sido tu experiencia!

 

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2017-01-04T17:26:06+00:00 mayo, 2016|Noticias|Comentarios desactivados en Querer, saber y poder: las claves que impulsan la mejora docente