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Profesores normalistas hoy: Clementina Maureira y la escuela que lleva su nombre

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Profesores normalistas hoy: Clementina Maureira y la escuela que lleva su nombre

Escrito por: Equipo Elige Educar

abril 11, 2016

Muchas veces hablamos de los profesores normalistas como si fueran más parte de la historia que del presente. Sin embargo,  muchos de ellos siguen siendo parte actual de nuestra educación, aportando su visión y experiencia no sólo como maestros, sino también como testigos y protagonistas privilegiados de la historia y evolución de nuestro sistema educativo.

Es por eso que queremos compartirles esta interesante nota plubicada por Diario El Sur, de Concepción, que destacó el testimonio de profesores normalistas que todavía hacen clases. Se trata de tres docentes que egresaron en las últimas generaciones de normalistas del país, y que actualmente están gestionando su jubilación. Les compartimos una de las historias a continuación:
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Los profesores normalistas dejan una valiosa huella

por Carlos Oyarce, en Diario El Sur, 3 de abril de 2016.

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Profesora Clementina Maureira
Homenaje en vida: la escuela lleva su nombre

Clementina Maureira Almarza, hoy de de 88 años, jubiló contra su voluntad el año 1987. Llevaba entonces más de 30 años al frente de la escuela pública Ranguelmo, en la comuna de Coelemu. La señorita Clementina, como aún la conocen en el pueblo, prácticamente formó esa unidad educativa, que desde septiembre de 2012 lleva su nombre.

En tanto, el 27 de junio del año pasado, con desfile y todo, la alcaldesa de Coelemu Laura Aravena y la Junta de Vecinos a la cabeza, le brindó un reconocimiento oficial a la maestra que enseñó a varias generaciones, a familias completas que allí estuvieron presentes con sus mejores, galas.

Hoy la señorita Clementina reside en Concepción, donde en la medida que ha podido, ha seguido realizando labores docentes y desarrollando sus inquietudes artísticas y literarias, en talleres de adultos mayores. La pintura, la poesía y el teatro han ido llenando su vida, aunque reconoce que ahora algo le pasa con la memoria. En esos instantes de los recuerdos más finos, su hermana Elena, de 81, compañera de siempre y de todos los caminos, le ayuda con sus apuntes.

Cuenta que su familia era de Santiago, donde primero estudió contabilidad, para después entrar a la Escuela Normal Superior José Abelardo Núñez, de la capital. Empezó trabajando en la Escuela Nº 6 de Horcones, Carampangue, en Arauco, entre 1948 y 1951. Siempre acompañada de su hermana Elena y de su madre, se trasladó a la Escuela Meipo, cerca de Vegas de Italia, en la comuna de Coelemu. Era un pabellón largo, donde los dos tercios eran el aula y la tercera parte, para la habitación de la profesora. Recuerda que había mucha pobreza. Los niños habían estado sin escuela un tiempo, por retiro del joven maestro que no aguantó la situación de aislamiento. Así cuando llegó la docente a la escuela, también empezaron a llegar los padres a matricular a sus hijos. Eran algo más de 20, entre 7 y 14 años. “Eran niños respetuosos, ordenados, inocentes. En el recreo a veces jugaban a la ronda, y entonces todos participaban tomados de la mano, reían y cantaban. Eso no se ve hoy”.

Cuenta que era un lugar tan aislado que para cobrar su sueldo en Coelemu, a veces con Elena se conseguían caballos y hacían así el difícil recorrido. Otras veces, hacían encargos de los víveres.

Un sismo afectó a la escuela de Meipo en 1953, según recuerda Elena. Debieron trasladarse y ahí empezó la más grande aventura, la de Ranguelmo, que duró 33 años, desde 1954 a 1987. Allí, en el fundo del mismo nombre se había instalado un gran aserradero, que concentró mucha mano de obra. Los operarios pidieron una escuela para sus hijos. El empresario hizo construir un largo galpón, en el mismo predio del aserradero. Allí empezó en 1953 la nueva misión educacional de Clementina. Pero, con el tiempo se vio que no era muy adecuado tener una escuela junto a la actividad productiva, Entonces la profesora hizo gestiones para construir una escuela en otro lugar cercano. La autoridad de educación necesitó que el dueño del predio cediera un pedazo de terreno.

Clementina cuenta que viajó a Concepción a sacar una firma que faltaba, de una dama penquista. Ese día había una elegante fiesta, y la anfitriona salió a atenderla, la escuchó, pidió la carpeta y firmó. Fue el paso inicial de un proyecto que continuó luego con la construcción de una hermosa escuela, que llegó a tener 400 alumnos. Hoy se ha urbanizado el sector. Y a pesar de que el aserradero cerró allí, los operarios trabajaban en otras industrias. La escuela municipal “Clementina Maureira Almarza” ha seguido creciendo. En la educación y el progreso del pueblo mucho tuvo que ver la señorita Clementina. Por eso, aún algunos la recuerdan como la “alcaldesa chica”. Ella sonríe. Piensa que cumplió una linda misión.

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2016-09-24T19:38:40+00:00 abril, 2016|Noticias|Comentarios desactivados en Profesores normalistas hoy: Clementina Maureira y la escuela que lleva su nombre