Te invitamos a conocer el estudio de la Superintendencia de Educación sobre los problemas a los que se enfrentan los escolares migrantes en nuestro país en la siguiente nota de “La Hora”.
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Escolares migrantes enfrentan bullying y riesgo de guetos
Estudio de la Superintendencia de Educación indica que alumnos se concentran en colegios más dispuestos a recibirlos, por lo que hay poca integración.
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Natalia Heusser
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Tres grandes problemas se detectaron en el proceso de inclusión escolar de niños migrantes en Chile. Así lo dio a conocer un estudio llamado “Migrantes, Mi Escuela, Mi Mundo” elaborado por la Superintendencia de Educación.
Primero, la normativa nacional garantiza el acceso de niños extranjeros al sistema educacional, pero hay establecimientos que los derivan a ciertos colegios y liceos para que primero se sometan a una regularización académica. Esta conducta, según la investigación, contribuiría a crear guetos, debido a que los colegios que reciben a estos estudiantes se convertirían en “escuelas para migrantes”, lo que finalmente atenta contra la inclusión.
En segundo lugar, existe un peligro de la folclorización de estos niños. Aunque es positivo visibilizar su cultura a través de muestras culinarias, celebración de festividades, cantos, bailes e interpretación de los himnos de cada país, este esfuerzo puede presentar la diversidad sólo como un hecho anecdótico, dificultando así la generación de adaptaciones curriculares más profundas.
Por último, se advierte la existencia de prácticas de bullying, que son transversales a todo el sistema educativo, y que en el caso de los migrantes se expresan a través de menoscabos como ofensas por color de piel, tipo de pelo, modo de hablar, indiferencia, burlas, bromas y hasta agresiones físicas.
“Es hora de comprender que la interculturalidad es un aporte que está tocando las puertas de nuestras escuelas”, dijo el superintendente Alexis Ramírez. El estudio de hizo en cinco establecimientos de la Región Metropolitana, con altos índices de matrícula de niños y niñas procedentes de otros países.
Fuente: La Hora – Natalia Heusser
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