Esta situación es el mejor ejemplo de cómo una muy buena noticia puede transformarse en algo no tan placentero. Muchos estudiantes, al conocer sus puntajes PSU, son sorprendidos con resultados mejores de que los que esperaban y, en ese minuto, una avalancha de dudas se viene encima de la decisión que ya tenía tomada. Esto, sumado a la presión de familiares y amigos tratando de que evalúe otras opciones ante el abanico de posibilidades.
¿Cómo mantener la decisión vocacional? ¿Qué aspectos tener en mente para tomar la mejor decisión? Conversamos con María Eugenia Sandoval, psicóloga y coordinadora del Departamento de Orientación del Preuniversitario Pedro de Valdivia para compartirles algunos consejos si es que están en esta situación. Te invitamos a compartirlo con tus amigos.
¿Cómo mantener la decisión vocacional cuando los resultados son mejor de lo esperado?
“A veces ocurre que, teniendo el puntaje en mano, se toma la decisión de qué carrera estudiar. Si es más bajo, se busca cualquier carrera para la que alcance el puntaje o bien, si el puntaje es mayor de lo esperado, se evalúan otras carreras sin mucha mayor reflexión. En ambos casos, la probabilidad de equivocarse y desertar son altas. En estos casos, la vocación debiera ser lo que se privilegie. No se puede pretender dedicar la vida a un trabajo que no satisface, por el que no siente afinidad ni agrado”.
¿Pero hay que evaluar otros aspectos además de la vocación?
“Sí, efectivamente. Una buena elección de carrera debe también considerar un análisis de los datos del mercado y campo laboral, eso es fundamental. Cualquiera sea la opción elegida, se debe tener el mayor conocimiento previo posible de la carrera de interés; saber a lo que se va.
Ahora, analizar estos datos también puede generar dudas. Personas que han elegido por la rentabilidad, pueden tener una buena situación económica, pero las preguntas claves que caben aquí son, ¿Me sentiré realizado con esta carrera, con mi trabajo? ¿Disfrutaré levantarme todos los días a hacer esa actividad? Esas son preguntas fundamentales a la hora de decidir”.
¿Cómo enfrentar la presión de la familia o amigos?
“Es natural que los jóvenes sientan cierta presión de parte de su familia; siempre habrán expectativas depositadas en ellos, en lo que puedan lograr, como una extensión de sus propios deseos. Lo importante es hacer una distinción entre “lo que ellos quieren” y lo que “yo quiero”. Si es muy distinto conversarlo, expresarles sus propias preferencias en cuanto a la formación académica.
Lo ideal es que los padres y la familia en general motiven a sus hijos a investigar todo sobre la carrera: Campo laboral, sueldos y dónde se trabaja, y no ejerzan presión sobre la carrera que ellos creen que sus hijos debieran tomar. Esa es una decisión personal.
Los padres que propician en sus hijos una toma de decisión informada influyen positivamente en ellos, mientras que los que imponen reglas o no se involucran producen pasividad o que se sientan perdidos”
