El sitio web The New York Times, publicó una lista mensajes que escribieron los alumnos de un curso diciéndoles a sus profesores lo que desean que estos sepan acerca de ellos, de su vida, de su situación escolar, etc. A continuación les compartimos las imágenes.
.
La profesora Kyle Schwartz hacía clases en el 3° básico de la Escuela Primaria Doull en Denver, Estados Unidos y un día, para familiarizarse más con sus estudiantes, les pidió a cada uno que completaran una oración que comenzaba con la frase “me gustaría que mi profesor supiera que…”.
Las respuestas fueron reveladoras para la Profesora Schwartz. Algunos niños sufrían contra la pobreza (“me gustaría que mi profesor supiera que no tengo lápices en casa para hacer mi tarea”), con padres ausentes (“me gustaría que mi profesor supiera que a veces mi registro con notas no viene firmado, porque mi mamá no pasa mucho tiempo en casa”) e incluso con un padre deportado (“me gustaría que mi profesor supiera cuánto extraño a mi papá, ya que éste fue deportado a México cuando tenía 3 años y no lo veo hace seis”).
La lección pudo hacer que esta docente, que actualmente se encuentra en su quinto año de ejercicio, entendiera qué situaciones sobre llevaban sus alumnos fuera de la sala de clases, para así ayudarlos a tener éxito en su vida escolar.
Hace un año, compartió el mismo ejercicio con otros alumnos y esta vez se convirtió en viralizó con el hashtag “#megustaríaquemiprofesorsupiera”. Otros profesores probaron el ejercicio y tuvieron visiones similares. Muchos de ellos llegaron incluso a enviar respuestas a sus estudiantes.
En su recientemente publicado libro “Me gustaría que mi profesor supiera: Cómo una pregunta puede cambiarlo todo para nuestros hijos”, la profesora Schwartz detalla qué tan esencial es que los profesores y familias sean compañeros.
“Realmente quiero que las familias sepan qué tan preocupados estamos los profesores por crear un sentido de comunidad y qué tanto queremos crear relaciones para con los niños”, dijo la profesora. “Los niños no aprenden a menos que se sientan seguros y valorados”, agregó.
Melody Molinoff de Washinton, D.C., quien tiene dos hijos de 9 y 11 años, en el sistema público educativo concuerda: “los padres vemos al profesor como nuestro compañero en la crianza de nuestros hijos, y eso es una gran responsabilidad que ponemos sobre los profesores y las escuelas”. “Yo siempre he querido que los profesores de mis hijos sepan qué desafíos existen con ellos y cómo son. Sólo más acerca de ellos”, agregó.
Mary Clayman, una profesora de 4° Básico de las escuelas públicas de Washington, declara que se ha dado cuenta de la misma situación desde el otro lado del escritorio. “Le he enseñado a más de 500 niños a lo largo de mi carrera profesional y los padres en cada curso quieren saber qué tal les está yendo a sus hijos, social y emocionalmente. Mayoritariamente les importa saber qué tan bien les va en esos ámbitos, en lugar de que si sus hijos aprendieron o no a multiplicar o dividir”, dijo la Clayman.
En su libro, Schwartz escribe acerca de los errores que pudieron haber sido evitados, si tan solo ella hubiera conocido mejor a sus estudiantes. Tuvo un alumno llamado Chris que estaba obsesionado con la ciencia. La profesora creyó haberle hecho a Chris un gran favor al asegurarle un cupo en un campamento científico durante el verano. Sin embargo, no supo de los problemas financieros de la familia del alumno; finalmente los padres no pudieron conseguir tiempo para ir a dejar a su hijo al campamento.
Schwartz declara que las salas de clases se pueden convertir en un entorno de apoyo para estudiantes que enfrentan el dolor o la pena. Sugiere que los colegios tienen un inventario para la “pena y pérdida” para estudiantes que hayan pasado por una crisis, con un aporte de parte de las familias, para que los futuros profesores de estos niños sepan por lo que éstos están pasando. “Como profesores, sabemos que los padres son el primer y mejor profesor para sus hijos y es por ello que los queremos trabajando con nosotros”, dice la profesora Kyle Schwartz.
Mira los mensajes a continuación.
- Desearía que mi profesora supiera que no me gusta que cuando otros niños logran algo lo nota pero cuando yo hago algo ella no lo nota.
- Desearía que mi profesor supiera que me hacen bullying en el bus. Eso me hace sentir triste.
- Desearía que mi profesor supiera hacer un mortal.
- Desearía que mi profesor supiera que mi mamá se divorció. 3 veces.
- Desearía que mi profesor supiera que extraño a mi papá muchísimo porque lo deportaron a México cuando tenía 3 años y no lo he visto por 6 años.
- Desearía que mi profesor supiera que quiero ir a la universidad
- Desearía saber que mi registro de lectura no está firmado porque mi mamá no está muchas veces cerca.
- Desearía que la profesora King supiera que estoy preocupado porque mi mamá se está enfermando mucho y ha estado en el hospital anoche.
- Desearía que mi profesor supiera que no tengo lápiz en casa para hacer mis tareas.
- Desearía que mi profesor supiera que no tengo amigos para que jueguen conmigo.
- Desearía que mi profesor supiera que tengo artritis juvenil, a veces no puedo hacer todo como otros niños. De igual forma, tiendo a no dejar que eso me impida hacer cosas.
- Desearía que mi profesora supiera que mi papá tiene dos trabajos y casi nunca lo veo.
- Desearía que mi profesor supiera que mi mamá fue diagnosticada con cáncer esta semana y he estado sin hogar 3 veces este año.
Fuente: What Kids Wish Their Teachers Knew
Traducción: Atalia Budini, Estudiante de Pedagogía en Inglés – UMCE













