Lynden White, o la Señora White como le gusta que le digan, es esta educadora que se encarga de traer el pasado, los sueños y anhelos a las vidas de sus antiguos estudiantes. A Tom Newby de 17 años, le sucedió esta semana. Él es uno de sus antiguos alumnos de la escuela pública Birchgrove en Sydney, quien hace unos días encontró en su buzón la carta que escribió en 2004. En ella ponía que quería ser detective.
Tal como el deseo de Tom, la Señora White también se transforma en detective cuando comienza a enviar las cartas, ya que no todos viven en el mismo lugar que hace 13 años. “Yo solo googleé su nombre y ahí estaba en el boletín informativo de la escuela”, dijo. Con ese curso tuvo éxito repartiendo las cartas, pudo enviar correctamente 21 de 26 estudiantes de ese 2004 a quienes les llegaron justo cuando comienzan una nueva etapa de sus vidas: el final de la enseñanza media.
Un correo que llega justo a tiempo
El envío de los mensajes cuando van a cerrar otro ciclo de sus vidas no es casualidad. “Quiero que se alegren con lo que sea que ocurra, la media no lo va a ser todo, ni el fin de todo; y quiero que sean felices, hay más en la vida que esos exámenes”, dice.
Ella sabe que algunos de sus antiguos estudiantes estarán decepcionados con sus resultados, pero quiere que miren más allá, que piensen en lo lejos que han llegado desde esos primeros días de escuela. “En el jardín, estás aprendiendo un montón de cosas sobre ti mismo. Los profesores nos concentramos demasiado en las habilidades sociales y la postura de cimientos para después”, señala.
La educadora dice que eso no quiere decir que el logro académico no es importante, pero es distinto para los diferentes estudiantes. “Tengo grandes expectativas para los niños y también están todas las expectativas del plan de estudios, pero siempre he querido que los alumnos se diviertan, cooperen, colaboren, aprendan sobre sí mismos”, cuenta. Y agrega que “estar en un aula donde podamos cometer un error y que no sea un problema, sin ser presionado, solo dale tiempo, que no tengan prisa, y una vez que estén listos, volarán. Quiero que recuerden cuán lejos han llegado, de dónde vienen y revivan algo de esa inocencia”.
Cuando le llegó la carta a Tom también había una nota de la señora White: “Querido Tom, me pregunto si tu elección de carrera ha cambiado. Quiero desearte todo lo mejor y espero que logres lo que quieres”. Uno de los padres de Tom dijo que “nos tenía a todos en lágrimas alrededor de la mesa del desayuno”.
Tom recuerda a su educadora como una maestra brillante que encontró exactamente los libros adecuados para él para leer, y que cuando estaba en tercero básico lo vio en el patio y se sentó con él a almorzar y a hablar de pintura por horas. “Todavía nos vigilaba a todos esos años”, recuerda Tom.
Docentes como la Señora White, reflejan el compromiso con que cientos de educadores realizan su trabajo. Si conoces a un profesor o educador que ama lo que hace , felicitalo por el gran aporte que hace al país.
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Fuente: Tom’s kindergarten teacher kept his work from 2004 then left him this note on the eve of his final year exams
Traducción: Claudia Reyes, Estudiante de Pedagogía en Inglés – UMCE.
Editado por Elige Educar.
