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Las actividades extraescolares ¿son realmente necesarias?

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Las actividades extraescolares ¿son realmente necesarias?

Escrito por: Equipo Elige Educar

septiembre 7, 2016

A veces, los padres y apoderados creen que es una especie de obligación que sus hijos realicen actividades extraescolares, como practicar un deporte o aprender un instrumento musical. ¿Es realmente necesario? A veces, hacer esto más que ayudarlos, los perjudica. A continuación compartimos los consejos que da Eva Marina, directora de la Universidad para Padres, sobre cómo elegir la actividad más adecuada para los hijos.

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El diario El País, publicó una nota señalando la atención que hay que poner a la agenda diaria de los niños, diciendo que a veces los apoderados confunden la frase “sólo quiero lo mejor para él”, con lo que realmente necesita ese menor y terminan recargado su vida de actividades fuera del colegio. A continuación compartimos la publicación del medio español.

Ojo con sobrecargar a tu hijo con actividades extraescolares, El País:

La investigadora y divulgadora de temas relacionados con la educación Catherine l’Ecuyer, autora de los libros Educar en el asombro y Educar en la realidad, deplora el horario y el estrés al que sometemos a nuestros hijos. En su opinión, “el problema no es la actividad extraescolar en sí, sino su planteamiento. El problema de raíz es el horario de los padres y la situación económica de los hogares. Hay países en los que los horarios son más racionales, por lo que ni las actividades extraescolares ni las tareas han sido cuestiones de debate social, sencillamente porque hay un tiempo y un lugar para cada cosa”. Y es que, según los expertos, pese a la importancia que puedan tener las actividades extraescolares en el desarrollo del niño, lo verdaderamente importante para que un menor aprenda, es que juegue.

Eva Marina, directora de la Universidad de Padres, indica que la sociedad actual está perdiendo el hábito del juego como actividad enriquecedora para los más jóvenes. En su opinión, “han disminuido las horas de juego libre, aquellas en las que no hay un adulto involucrado. Y, sin embargo, se han incrementado las actividades compartidas en familia o la participación masiva en actividades extraescolares. Este desequilibrio entre ambas produce efectos indeseados ya que jugar con los amigos sin presencia adulta facilita la incorporación gradual a la vida en sociedad”.

El filósofo Gregorio Luri, buen conocedor del mundo educativo, también defiende la importancia del juego, pero sobre todo la experiencia de la aventura. Según Luri, “esta destreza, es esencial para el desarrollo equilibrado del niño. Pero la vida en las grandes ciudades no deja espacios para la libertad lúdica del niño y hasta la posibilidad de aventura está programada. Hay niños de 5 años –un estudio reciente lo comprobó en Cataluña- que caminan menos de un kilómetro diario”.

Los especialistas insisten en que los padres no deben pensar que el niño pierde el tiempo cuando juega. Y también en que si deciden apuntar a sus hijos a actividades extraescolares, que estas sean siempre del agrado de su hijo. Nora Rodríguez, pedagoga, fundadora de HappySchoolsIntitute y autora del libro Neuroeducación para padres, insiste en que “lo interesante no es pensar en actividades por nivel formativo, sino que sean grupos heterogéneos. Es muy importante que los más pequeños aprendan de niños más mayores, estas relaciones favorecen que los de menor edad despierten su cerebro social. Para los de Primaria, las mejores actividades son las desarrolladas al aire libre, con buena luz y dentro del ámbito creativo. Durante Secundaria, deberían ser aquellas en las que destaquen el placer por crear y dar forma a proyectos. De esta manera, los jóvenes desarrollan sus ideas en grupo, su visión del mundo, haciendo uso de sus habilidades sociales”.

Eva Marina proporciona una serie de consejos para que los padres sepan elegir la opción más adecuada para sus hijos, independientemente de que la disciplina está relacionada con el ámbito académico, deportivo o creativo.

1. Atender a los intereses del niño y su temperamento. Aunque sean actividades que nos ayudan a cuadrar nuestra agenda, debemos dejar que ellos elijan entre la oferta disponible. Tenemos que tener en cuenta que es momento de ocio de los niños y que tiene que ser satisfactorio para él. Lo mismo pasa con su personalidad: hay niños muy activos y niños tranquilos; unos son tímidos y otros se comen el mundo. No hay dos niños iguales y, por lo tanto, van a integrarse mejor en un tipo de actividades que en otras. El grupo de teatro del colegio puede ser fantástico, pero no para todos.

2. Evitar la sobresaturación de la agenda del niño. Como los adultos, los niños necesitan descansar, tener tiempo para jugar con sus amigos, hacer deberes, charlar con nosotros o incluso aburrirse. Es conveniente dejar al menos un par de días sin actividades extraescolares.

3. No obligarle a ir, si no le gusta. Aunque hay que encontrar un punto medio entre animarle a perseverar y saber cuándo no merece la pena que continúe con esa actividad. Muchos padres optan por llevarle a una clase a probar durante unos días.

4. Si vemos síntomas de cansancio, de insomnio, nerviosismo o decaimiento, posiblemente el niño no pueda con todo. Es necesario que estemos atentos a cualquier síntoma de estrés infantil.

5. También es importante saber a dónde acudir. Aparte de las iniciativas privadas, hay dos instituciones que se encargan de proporcionar a los ciudadanos estas alternativas educativas y de ocio: la escuela y las municipalidades. Antes de realizar la matrícula es conveniente conocer a la persona encargada, su capacitación profesional y el planteamiento pedagógico que tiene esa actividad.

6. Lo importante es que los niños aprendan, pero también que disfruten en estas actividades, que les motiven, se sientan a gusto, con la sensación de que progresan. Que poco a poco vayan consiguiendo adquirir la motivación de logro, un recurso muy eficaz para enfrentarse a los retos del futuro con más garantías. Y, sobre todo, entender que son nuestros hijos los que van a realizar esta actividad con independencia de nuestros intereses, nuestros viejos proyectos y nuestras pequeñas renuncias.

7. Evitar actividades extraescolares de refuerzo de los contenidos escolares. Los niños pasan muchas horas en el colegio y posiblemente tengan deberes cuando lleguen a casa.

A veces, olvidamos que la sobrecarga de obligaciones y tareas diarias puede llegar a crear estrés y ansiedad emocional en los niños. Por eso, la directora de Universidad para Padres subraya que “tanto profesores como padres debemos hacer un esfuerzo para racionalizar “las agendas” de los niños y adolescentes. El descanso, el juego e incluso el aburrimiento son necesarios para su desarrollo intelectual, emocional y social”.

¿Qué opinan sobre los consejos de la experta? ¡Comenta y comparte en la comunidad de Elige Educar!

Fuente: El País Ojo con sobrecargar a tu hijo con actividades extraescolares

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2016-09-30T13:25:31+00:00 septiembre, 2016|Noticias|Comentarios desactivados en Las actividades extraescolares ¿son realmente necesarias?