Este 2016 entra en vigencia el Sistema de Aseguramiento de la Calidad, ente conformado por el Ministerio de Educación, la Superintendencia y la Agencia. Dicho sistema busca apoyar a los establecimientos que más lo requieran para que puedan entregar una educación de mayor calidad.
En este contexto, la Región del Bío Bío ya comenzó a mantener conversaciones cuyo foco recae justamente en el desafío de avanzar hacia una educación de calidad. Para ello, las autoridades involucradas creen sumamente relevante tener presente las particularidades de la zona. Algunas de ellas son: una territorialidad dispersa y diversa, alto índice de estudiantes provenientes de zonas rurales y escuelas de alta complejidad en términos de vulnerabilidad (98% en Alto Bío Bío, por nombrar una).
Para ejemplificar con algunos datos concretos, Sergio Camus (Seremi de Educación) señala que la matrícula se concentra en establecimientos particulares subvencionados (52%) y en establecimientos de dependencia municipal (48%). Existe una amplia oferta de infraestructura pública y profesores con 35 años de edad como promedio.
En el trabajo ya iniciado, se ha contado con el asesoramiento de expertos provenientes de Canadá quienes explicitan el consenso respecto al importante rol que cumplen directores y profesores al interior de las comunidades educativas. Lyan Sharray, ex superintendenta de educación en Canadá, señala que ellos son los líderes que deben mediar para que cualquiera sea la condición, los niños puedan aprender y desarrollar habilidades cognitivas superiores. Carlos Henríquez asevera que deben seleccionarse a los mejores candidatos para llevar a cabo estos roles. El programa PACE de la Universidad de Concepción es una iniciativa cuyos objetivos se relacionan con estos mínimos antes mencionados. Jorge Ulloa, Director de la iniciativa, señala que deben fortalecerse el trabajo de liderazgo para que se puedan reflejar en mejores prácticas pedagógicas y mejores resultados.
En definitiva, hay avances concretos por avanzar hacia una educación de calidad en el país. El Programa de Aseguramiento de la Calidad contempla que sean las propias escuelas las que asuman sus mejoramientos, y con estrategias que estén asociadas a diagnósticos, para que efectivamente tengan algún efecto, tal como ya se está trabajando en la región del Bío Bío. A la institucionalidad le cabe también la responsabilidad de aportar valor al trabajo de escuelas y liceos, en vez de burocratizar los procesos que permitan desarrollar mejoras e innovadoras experiencias. Es momento ahora de llevarlo a cabo.
