Esta semana hemos conocido muchos testimonios desde los 26.285 docentes que se desempeñan en las escuelas rurales de nuestro país. Y porque nunca son suficientes los esfuerzos por visibilizar las realidades educativas más allá de las grandes ciudades, en esta ocasión queremos compartirles una nueva historia; esta vez, de una profesora.
Se trata de Ingrid Rojas, docente de la Escuela Las Corrientes, en Constitución, VII Región. Su historia también fue destacada por Fundación Educacional Arauco, institución que trabaja con más de 5 mil docentes y sus escuelas en el sur del país. En su testimonio, Ingrid no sólo habla de aquello que la motiva a desempeñarse en el contexto rural, sino también del contraste que pudo observar entre ese mundo escolar y el urbano, ya que ha podido conocer ambas realidades. Te invitamos a leer su historia:
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Ingrid Rojas, directora de la Escuela Las Corrientes de Constitución:.
“Queremos que nuestros estudiantes tengan igualdad de oportunidades con los estudiantes de escuelas urbana”
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Por Fundación Arauco
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La profesora destaca que con estrategias entregadas por la institución hoy todos sus niños leen y que los índices de medición de calidad han ido en aumento.
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Una hora y quince minutos dura el viaje que día a día realiza para trasladarse desde Talca a Constitución, y viceversa. La misión de la profesora de Educación Básica, Ingrid Rojas, es una sola y la misma desde hace ya nueve años: dirigir la Escuela Las Corrientes, que hoy cuenta con 99 alumnos repartidos en cursos de prekinder a octavo básico.
Ella es uno de los maestros que día a día educan a los más de 152.000 niños y jóvenes que asisten a los cerca de 2.800 escuelas rurales existentes a lo largo y ancho de Chile; casi el 60% de los establecimientos municipales de Enseñanza Básica, según datos del Ministerio de Educación.
Ingrid Rojas trabajó con anterioridad en la ciudad y, para ella es inevitable la comparación entre esa experiencia con su actual labor, destaca –especialmente- que los profesores rurales trabajan con mucho ahínco porque “queremos entregarle lo mejor a nuestros niños. Que tengan igualdad de oportunidades con los estudiantes de escuelas urbanas porque creemos en sus capacidades y en que pueden lograr lo que quieran,”. Esta directora de escuela -desde 1992- agrega que, para lograrlo, los establecimientos rurales tienen que generar y abrirles a sus alumnos un abanico de oportunidades para que descubran sus talentos, una estrategia que se desarrolla en Las Corrientes.
Además, “trabajamos para que ésta sea una escuela de excelencia y cercana porque hay niños que están desprovistos de cariño, de la preocupación de sus padres. Nosotros tratamos de revertir esa carencia… porque nos dimos cuenta que hay que trabajar ahí, en el corazón del niño, para que él pueda superarse”, señala.
En la senda del perfeccionamiento Ingrid Rojas –al igual que otros 5.099 colegas de escuelas rurales de las regiones Maule, Biobío y Los Ríos– ha contado con el apoyo de Fundación Educacional Arauco, que en sus 26 años de trayectoria ha acompañado y fortalecido la labor docente.
La Fundación, además, ha implementado iniciativas de fomento lector, como programas escolares, de bibliotecas y centros culturales en estrecha alianza con municipios, gobiernos regionales e instituciones privadas y públicas. En esa línea, la profesora hace hincapié en los buenos frutos que ha dado la colaboración recibida dado que han logrado elevar, por ejemplo, los resultados en el SIMCE.
Aunque reconoce que estos aún fluctúan en algunas asignaturas y niveles, la directora Rojas recalca que para revertir dicha situación junto a un equipo multidisciplinario que incluye psicólogos y fonoaudiólogo, aplican estrategias transmitidas por la Fundación. Por ejemplo, “tenemos ya instalado el sistema de dominio lector. Es un hito porque en este momento todos los niños leen. Es un regalo que nos dio la Fundación. También usamos la estrategia del cálculo mental, que lo realiza la profesora de matemáticas. Nos dejó mucho la Fundación…. Son un staff muy respetuoso porque cuando trabajamos juntos no nos anularon, sino que, al contrario, valoraron todo nuestro conocimiento y trataron de enriquecerlos desde ahí”, añade.
En cuanto a los resultados, Ingrid Rojas se manifiesta contenta porque el 100% de los alumnos que egresan de su escuela están continuando sus estudios. “Ya no se quedan en el camino como antes, cuando (al terminar octavo básico) se dedicaban a trabajar”, dice.
Al igual que lo que sucede en otros establecimientos rurales, la matricula en la Escuela Las Corrientes de Constitución está disminuyendo: del año 2010 al presente han perdido 36 alumnos, ya sea por la migración de las familias a las ciudades o la baja de la natalidad. Aunque la preocupación existe, Ingrid Rojas dice que los tranquiliza el hecho de que no se trata de deserción escolar.
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