Todos recordamos a Gabriela Mistral por su gran obra como poeta, pero muchas veces queda en el tintero su labor como docente, profesión que ejerció desde muy temprana edad influenciada por su padre y sobre todo por su media hermana, ambos maestros, quienes le mostraron el arte de enseñar.
Además, el nacimiento de nuestra Premio Nobel (7 de abril de 1889) coincidió con un época de grandes cambios para la educación en Chile, especialmente para las mujeres. Ese año se realizó el Congreso Nacional Pedagógico, donde se visibilizó por primera vez a las niñas y profesoras. También se creó el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, egresó la primera generación de educadoras normalistas, comenzó a aumentar el número de profesoras y hubo un mayor ingreso de mujeres a la universidad.
Todos estos aspectos llevaron a Mistral a abrazar la pedagogía, iniciando un extenso recorrido en pos de la docencia. Se desempeñó en diversas funciones, ya sea como profesora, inspectora o directora, desde que a los 14 años fuera nombrada “ayudante de preceptora de instrucción primaria” en la Escuela La Compañía Baja, cerca de La Serena. El camino de la pedagogía la llevó a Coquimbo, Santiago, Traiguén, Antofagasta, Los Andes, Temuco, Punta Arenas e, incluso, a México.
Si bien nunca escribió un tratado de pedagogía, en su prosa y poesía se reflejan las reflexiones sobre lo que ésta es y debiera ser. Su trabajo como docente se puede resumir en el siguiente pensamiento de la poetisa, recopilado en el libro “Magisterio y Niño”: “Enseñar siempre: en el patio y en la calle como en la sala de clases. Enseñar con la actitud, el gesto y la palabra”. En el mismo libro también se lee:
“Cuando yo he hecho una clase hermosa, me quedó más feliz que Miguel Ángel después del Moisés. Verdad es que mi clase se desvaneció como un celaje, pero es solo en apariencia. Mi clase quedó como una saeta de oro, atravesada siquiera en el alma de una alumna. En la vida de ella mi clase se volverá a oír, yo lo sé. Ni el mármol es más duradero que este soplo de aliento si es puro e intenso”.
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La vigencia de su enseñanza
Según los especialistas en su obra, el recorrido de Mistral por diferentes escuelas permitió que su ideario pedagógico fuera el desarrollo de los niños, la reflexión profesional de los métodos de enseñanza y la calidad de los materiales educativos, entre otros aspectos. Además, defendió una docencia no condicionada a la instrucción en las aulas, ya que para ella la educación no significaba sólo la transmisión de conocimientos, sino un proceso vital. Para ella, la docencia tenía “una belleza igual a la de la más alta poesía”, donde el profesor era un verdadero artista.
En “La oración de la maestra” se lee: “¡Señor, Tú que enseñaste, perdona que yo enseñe; que lleve el nombre de maestra que Tú llevaste por la Tierra! Dame el amor único de mi escuela; que ni la quemadura de la belleza sea capaz de robarle mi ternura de todos los instantes. Maestro, hazme perdurable el fervor y pasajero el desencanto (…). No me duela la incomprensión ni me entristezca el olvido de las que enseñé“.
Además, Mistral se adelantó a su tiempo, ya que abogó por la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria, la educación científica de las mujeres, el derecho a la educación de los pueblos originarios y la calidad de la enseñanza, así como la formación permanente de los profesores. En “Palabras a los maestros” se lee:
“Maestro, enseña con gracia, como pedía Rodó. Sin hacerte un retórico, procura dar un poco de belleza en tu lección de todos los días (…). Narra con donaire; sabes que tu oficio, que es de ternura, te ha vedado ser seco de corazón; también te prohíbe serlo de lenguaje. Aprende en el libro y en el antiguo las donosuras del idioma, y adquiérelas siquiera en parte (…). No te conformes con ser claro, sé, si puedes, elegante en tu palabra (…). No desprecies al niño, que es toda su vida, porque te desprecies y haz capaz tu escuela de todo lo grande que pasa o ha pasado por el mundo. Harás así pedagogía augusta, no gris, no pobre, no infeliz pedagogía”.
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Y tú, ¿conoces otro poema o escrito de Gabriela Mistral que refleje la importancia de la docencia? ¡Comenta con nosotros!
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Fuente: Museo de la Educación Gabriela Mistral y Memoria Chilena.

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