Pedirles a los niños que narren sus actividades, preguntarles de qué se trataba la película o la clásica instancia de contar un cuento son solo algunas de las estrategias para fomentar el lenguaje en estas vacaciones de manera entretenida.
El desarrollo del lenguaje en los niños y niñas es muy importante, especialmente en los primeros años de su crecimiento, etapa fundamental para su aprendizaje. El lenguaje es parte importante de la representación del mundo, la realidad y el contexto de cada individuo, así como también pieza fundamental del proceso cognitivo. Además, el lenguaje en complemento con la lectura, les permiten desarrollar la creatividad y la imaginación.
Así, tanto padres, apoderados y profesores se vuelven actores significativos a la hora de fomentar estos procesos, sobre todo en los pequeños que presentan ciertas dificultades en el lenguaje propias de su edad. Y, como el desarrollo del lenguaje es un proceso constante de aprendizaje, ¡que mejor que hacerlo también en estas vacaciones de manera lúdica y entretenida!
Según la fonoaudióloga Karin Silva, de la Red Educacional Crecemos, “entre los 3 y 6 años es común encontrar niños que tengan dificultad para decir oraciones completas, que cambien las letras, o que no puedan decir algunas palabras. Por eso es importante estimular constantemente el lenguaje, y las vacaciones son un buen momento de reforzar esas necesidades, a través de otro tipo de actividades de manera sencilla y entretenida”.
La especialista recomienda una serie de estrategias y herramientas que permiten a los padres y apoderados mejorar el lenguaje de los más pequeños:
- Pedirles que cuenten las actividades que hicieron durante el día de forma cronológica.
- Preguntarles de qué se trataba la película que vieron o el capítulo de su programa favorito.
- Pedirles que cuenten lo que tienen planificado para mañana.
- Leerles cuentos en voz alta, o invitarlos a una biblioteca para que escojan un libro.
- Dar espacio para que el niño pueda conversar, y no interrumpirlo ni completar sus frases.
- Evitar corregirlos haciendo hincapié en sus errores, y menos reírse de la situación.
Respecto al último aspecto, a los niños que suelen pronunciar mal ciertas letras o palabras, o que se equivocan al decirlas, evitan dar su opinión en diversas situaciones por miedo a que les suceda de nuevo, por lo que muchas veces son más retraídos. Para ayudarlos, Karin Silva, señala que “hay que bajar la ansiedad del momento, equivocándose voluntariamente en una palabra mientras se conversa para luego corregirla rápidamente. Así, se les demuestra a los niños que estos errores les puede suceder a cualquiera y que tienen solución”.
Un clásico que no falla
Una instancia que ayuda a estimular el lenguaje, así como también la escritura, es la lectura de cuentos. Estos no sólo desarrollan habilidades lecto-escritoras, sino que aumentan el vocabulario, fomentan la producción de palabras y oraciones y favorece un discurso narrativo y argumentativo, entre otros beneficios.
“A un niño que asiste a la educación parvularia se le debieran leer alrededor de tres libros diarios, con muchas ilustraciones, y poco texto. La clave está en darle una entonación y énfasis a cada personaje, y preguntarle al niño lo que va entendiendo”, explica Gabriela Saldías, psicóloga de Crecemos. “Estos libros debe leerlos frecuentemente, con la idea que el niño se los aprenda de memoria, relacione la voz con las palabras y conozca los elementos de la historia. Un niño que está acostumbrado a que le lean, va a ser un buen lector y eso va netamente relacionado con un buen rendimiento”.
Todas estas actividades son parte importante del proceso cognitivo del lenguaje y permiten desarrollar la creatividad y la comunicación en los más pequeños. ¿Has aplicado otra actividad para reforzar el aprendizaje de manera entretenida? ¡Comparte y comenta con nosotros!
