Un profesor es educar por siempre, así lo demuestra la historia que publicó el sitio web The Better India, sobre el hogar de ancianos Anandam, en Chennai India, donde sus residentes entregan conocimiento y educación a menores de escasos recursos de ese país. A continuación te compartimos la nota.
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Sus ojos brillan y una sonrisa se dibuja en sus labios, mientras la anciana ve a los estudiantes sentarse a su alrededor, abriendo sus libros con una concentración inquebrantable. Esta mujer mayor es su profesora y, también, una de las residentes del hogar Anandam en Kallikuppam, localidad situada en la ciudad de Chennai. Sus alumnos son niños pobres que viven en los alrededores y que requieren preparación extra. El lugar perfecto con el que cuentan para ello es este centro de educación gratuita, dirigido por un grupo de residentes mayores con antecedentes de pobreza y necesidades, que comparten su conocimiento, habilidades y esfuerzo con aquellos que más lo necesitan.
Expandiendo conocimiento
“Ellos son como los nietos que no tuve”, dice la señora Savitri acerca de los niños que educa, ella es actualmente residente del hogar de ancianos, pero antes de entrar a él fue profesora. “Cuando un niño que solía promediar notas sobre el 30%, empieza a mejorar y llega a un 70%, o incluso, 90%, la sensación de amor, de satisfacción y logro que nosotros experimentamos no puede ser descrita en palabras. Muchos de ellos siendo incluso los mejores de la clase”, declara con un toque de orgullo.
“Estos niños no están sólo mostrando un inmenso progreso, sino también están desarrollando un lazo de abuelo-nieto con sus profesores”, dice Bhageerathy Ramamurthy, fundador de Anandam. “La idea de iniciar este centro educativo vino de nuestra residente, la señora Parvati, quien expresó su deseo de instruir niños como un medio de retribuir de algún modo a la sociedad”.
Parvati, una docente con amplia experiencia, habla feliz del camino que el centro educacional ha tomado. “¡De 7 estudiantes, el número ha aumentado a 150!”, dice. Los niños de educación básica son instruidos por 10 residentes que se han entrenado como profesores, o que simplemente aman enseñar. En el caso de los alumnos de educación media, Bhageerathy contrata maestros externos. La asistencia financiera se extiende a estudiantes que deseen lograr estudios superiores. En el centro, ellos también proveen alimentos y bebidas saludables para que los jóvenes no empiecen sus clases con el estómago vacío.
Anandam es único en muchos aspectos. La construcción de las premisas actuales empezaron el abril del año 2005 con 60 mujeres voluntarias ejecutando un Kolam (estilo de dibujo usando harina de arroz y tiza, entre otros materiales) estampado como un sari de seda de Kanchipuram y cubriendo un área de 866 m2. El Kolam se ganó un lugar en el libro de los récords Guiness y trajo la atención a los esfuerzos del fundador. “Anandam es la culminación de nuestra visión de proveer un hogar completamente gratis a los ciudadanos mayores más desvalidos”, declara Bhageerathy. “Ninguno de los residentes tiene nietos que cuiden de ellos, ni menos recursos salariales”, agregó. En palabras simples, estos son adultos mayores sin nadie que se ocupe de ellos; sin embargo, muchos creen estar al servicio donde sea que puedan. En la actualidad, hay 101 residentes entre 60 y 90 años de edad.
La enseñanza de niños no es el único servicio a la sociedad que estos increíbles ancianos ofrecen. En 2015, cuando las inundaciones devastaron Chennai, los residentes quisieron hacer lo que fuera necesario para ayudar a la gente anegada. Cocinaron, empacaron y distribuyeron 1500 paquetes de alimentos diarios por 12 días a las áreas más afectadas. Para reconocer sus esfuerzos para la recuperación de la ciudad luego de los anegamientos, estos ancianos recibieron el premio Héroes Reales por Adding Smiles Media Ltda.
“Todo aquel que se une aquí tiene un deseo incumplido o un talento por descubrir, el que revelan al momento de su admisión. Nosotros estamos tratando de cumplir sus deseos de toda la vida, por lo que hemos puesto música, acupuntura y clases de yoga, aparte de desarrollar un jardín al interior de nuestras dependencias”, dice Bhageerathy.
El orgullo de este lugar, que los residentes y los niños consideran su hogar, es visible en la medida que los abuelos nos muestran sus interiores impecablemente limpios, su espacioso comedor, la biblioteca bien equipada, un hermoso altar y dos salones de entretenimiento donde los programas musicales y los discursos se llevan a cabo.
“Nuestros residentes son nuestra fortaleza” dice Bhageerathy. “Ellos están viejos. No tienen a nadie que los llame. Pero viven aquí como una gran familia unida. Su amor y afecto se puede ver y experimentar por todos quienes visitan nuestro hogar”, agrega.
Fuente: TBI Blogs: How an Old Age Home Is Fueling the Educational Dreams of Needy Children
Traducción: Claudia Reyes, Estudiante de Pedagogía en Inglés – UMCE
