La semana pasada compartimos con ustedes una Radiografía de la Educación Rural, generada por el equipo de Estudios de Elige Educar, como parte de nuestro propósito de visibilizar las particularidades de esta importante realidad educativa.
Pero, ¿qué son los datos sin una historia real detrás? Por eso, ahora queremos compartirles el testimonio de José Campos, profesor rural de la Región de Los Ríos, cuya historia fue rescatada por Fundación Educacional Arauco, como parte del trabajo que realizan con él y con más de 5 mil profesores de sur de Chile.
¡Te invitamos a leerla y compartirla en tus redes sociales! Necesitamos que todo Chile conozca y valore el trabajo que realizan nuestros profesores rurales ¿Nos ayudas?
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La historia de José Campos: 4 décadas al servicio de las escuelas rurales
Por Fundación Arauco
Este destacado maestro lleva 40 años dedicado a la enseñanza rural, y según su experiencia, la educación en estos establecimientos permite la detección temprana de los talentos, además de darse un “círculo virtuoso entre el aula, profesor, alumno y familia”.
En su senda de perfeccionamiento y labor docente, él y otros 5.099 colegas de las regiones Maule, Biobío y Los Ríos han contado con el apoyo de Fundación Educacional Arauco.
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Lleva cuatro décadas instruyendo matemáticas e inglés en zonas rurales. Y, en paralelo, también ha trabajado con los alumnos las artes, promocionando hace 30 años orquestas musicales y talleres de flauta, guitarra y poesía. Es José Campos, profesor y actual director de la Escuela Alfonso Osses Pérez, ubicado en el sector Estación Mariquina, Provincia de Valdivia, Región de Los Ríos.
Él es uno de los maestros que día a día educan a los más de 152.000 niños y jóvenes que asisten a los cerca de 2.800 escuelas rurales existentes a lo largo y ancho de Chile; el 60% de los establecimientos municipales de Enseñanza Básica, según datos del Ministerio de Educación.
La destacada trayectoria de José Campos como profesor rural comenzó en 1971, en el establecimiento Paillaco Alto, también en Mariquina. Luego, a finales de dicha década sus alumnos pasaron a ser los de la comunidad indígena Antihue, en la comuna de Lanco. “Esa etapa, en aquella comunidad mapuche, fue una de las más enriquecedoras en lo personal”, dice el maestro, quien agrega que entonces aprendió el quehacer, cosmovisión y la lengua nativa. Ahí se cantaba el himno nacional en mapudungun y los niños hablaban la mayor parte del tiempo en su lengua materna, recuerda.
Sobre la educación rural, el docente que dirige un establecimiento con 42 alumnos matriculados (pre básica y básica) y tres profesores, enfatiza: “(Ésta) debe seguir desarrollándose. Una escuela rural es un bien cultural e intelectual muy preciado por las comunidades locales; cuando se cierra una escuela en el campo, se da por terminado un polo de desarrollo muy importante para un territorio en particular”.
En todo este tiempo, este maestro ha sido testigo privilegiado de los avances que ha experimentado la educación. “En la actualidad, ejercer el oficio de profesor rural se ha convertido en algo más fácil, por todos los instrumentos de financiamiento público… antiguamente era mucho más difícil. No se contaba con computadores, trabajábamos con tiza, pizarrones verdes, teniendo nosotros que ‘fabricar’ nuestros propios recursos, como elaborar sistemas de cuentas para ejercicios matemáticos”, explica.
En la senda del perfeccionamiento José Campos –al igual que otros 5.099 colegas de escuelas rurales de las regiones Maule, Biobío y Los Ríos– ha contado con el apoyo de Fundación Educacional Arauco, que en sus 26 años de trayectoria ha acompañado y fortalecido la labor docente. “(Con esta institución) trabajamos hace varios años y desde los inicios pudimos acceder a perfeccionamientos especiales. Las áreas fueron Lenguaje y Matemáticas, logrando los profesores importantes avances en materia de aprendizaje para nuestros alumnos. En tal sentido, ARAUCO aportó el material de trabajo docente, teórico y práctico, (además de) pasantías con expertos de categoría mundial relacionados con esas áreas”, comenta.
La Fundación, además, ha implementado iniciativas de fomento lector, como programas escolares, de bibliotecas y centros culturales en estrecha alianza con municipios, gobiernos regionales e instituciones privadas y públicas. “Incluso antes de que el Mineduc implementara sus programas, nosotros ya trabajábamos con el Plan Lector de Fundación ARAUCO, adelantándonos a las nuevas metodologías que se aplican en el mundo de la docencia. Aquello, con un fuerte sentido práctico y una implementación concreta para los estudiantes en el aula”, comenta el profesor.
Si bien señala que la educación rural transita por un complejo escenario por la migración a las ciudades y la escasez de profesores “dispuestos a ejercer su vocación en latitudes adversas” –razón por la cual algunos establecimientos están cerrando sus puertas– José Campos destaca que aún en escuelas rurales se realiza un trabajo que rinde frutos, los estudiantes son más receptivos, hay un contacto más fuerte con los alumnos y, por ende, los aprendizajes son prácticamente personalizados. En ese contexto, “es más fácil detectar talentos, los que se potencian desde la escuela y también en el seno familiar del alumno… no sé qué tanto se pueda dar esta sinergia en la educación pública de los grandes centros poblados, pero en la educación rural se produce este círculo virtuoso de aula, profesor, alumno y familia”, subraya.
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Fuente: Fundación Educacional Arauco

