Conoce más detalles de este innovador proyecto de globos meteorológicos en esta nota del diario “El Mercurio”.
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Escolares desarrollan con éxito tres globos meteorológicos y los lanzan al cielo
Con el apoyo de Explora y la ONG Awesomi, el objetivo es que lleven a la práctica la ciencia que aprenden en la sala de clases.
Richard García
Durante casi todo el año, jóvenes de enseñanza media de tres colegios de Santiago y regiones trabajaron en el desarrollo de globos meteorológicos, con el apoyo del programa Explora de Conicyt y la ONG eslovaca Awesomi, que impulsa talento joven, en este caso científico.
Hace poco más de una semana, su trabajo Globo Inteligente dio frutos. El primero de los globos subió a los cielos desde el aeródromo Pichoy de Valdivia, mientras los alumnos del 2° medio del liceo Gabriela Mistral de Máfil celebraban su logro.
Pocos días después, cerca del mediodía, se elevaron otros dos desde Rocas de Santo Domingo, resultado de meses de esfuerzo de estudiantes del Liceo 1 de Niñas Javiera Carrera de Santiago y el Colegio Indira Gandhi de La Florida.
“Nos juntamos cada semana con los coordinadores. Incluso en los días de toma buscamos un lugar donde reunirnos y seguir desarrollando el proyecto”, cuenta con entusiasmo Tanae Rodríguez, estudiante de 3° medio del Liceo 1, quien formó parte del grupo de relaciones públicas de la iniciativa. “Además, hubo otros dos grupos. El de programación se encargó de programar e instalar los sensores, mientras que el de diseño se hizo cargo del globo, que debía tener una forma aerodinámica”, cuenta.
“Me gustó mucho trabajar con compañeros que tenían los mismos intereses que yo y también acercarme a la ciencia”, agrega.
Para Alexis Arana, alumno de 2° medio del Liceo Indira Gandhi, lo más valioso fue la experiencia conseguida. “Aprendí mucho sobre tecnología y circuitos. Nunca me habían pasado esa materia. Con los otros compañeros preparamos la base del circuito. Nos tocó poner la cámara y los cables”.
Mariane Erling, coordinadora del proyecto y representante de Awesomi, destaca la autonomía que tuvieron los jóvenes. “Ellos hicieron todo. Nosotros aportamos el conocimiento, el globo y los componentes eléctricos, porque no son baratos, pero la integración y planificación estuvo totalmente en sus manos”.
De paso, pusieron en práctica lo que habitualmente aprenden de un profesor en una clase expositiva. Para que todo saliera bien recibieron dos visitas de ingenieros de Eslovenia, quienes revisaron todo el instrumental para verificar que funcionara adecuadamente.
Los globos y su equipo fueron lanzados a una altitud de 20 mil metros. Mientras se elevan toman datos sobre altura, humedad, temperatura y presión atmosférica. Cuando el globo llega a su máxima altitud, se reviente, y los instrumentos descienden con un paracaídas. Gracias a que lleva un receptor GPS es posible saber su posición en todo momento.
Fuente: El Mercurio – Richard García
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