Utilizar audiolibros, entregar más tiempo para la lectura y escritura, así como realizar un trabajo en base a la motivación son algunas de las estrategias que padres, apoderados y profesores pueden ocupar para que este trastorno no se convierta en un obstáculo para el aprendizaje.
Todos los días, los profesores se preocupan de generar aprendizajes significativos en los estudiantes. Sin embargo, muchas veces hay alumnos que presentan algunas dificultades de aprendizaje o de atención, y que obstaculizan su proceso de enseñanza. Una de ellas es la dislexia, trastorno del aprendizaje de la lecto-escritura que afecta la forma en que el cerebro procesa el lenguaje escrito y hablado.
En este sentido, y más allá del rol que deben tener los especialistas en el tratamiento, el trabajo de los padres y apoderados, así como de los profesores, es fundamental para poder generar confianza en el estudiante. Esto es importante porque la dislexia puede provocar en ellos problemas de autoestima, ya que creen que su trastorno tiene que ver con una menor inteligencia, dado lo difícil que les resulta muchas veces leer cosas sencillas.
Socializar la información
Según la profesora Ema Núñez, una de las acciones recomendadas para los docentes que tienen alumnos con dislexia es que el resto del curso sepa de qué se trata este trastorno. Así, muchas de las estrategias y adaptaciones que el profesor realiza para facilitar el aprendizaje de estos estudiantes dejan de ser vistas como un privilegio, y pasan a ser un derecho que responder a una necesidad educativa especial. Incluso, se pueden hacer trabajos en grupo para socializar el tema.
Además, en cuanto a los materiales de clases que apoyan el aprendizaje, se pueden utilizar una serie de herramientas fáciles de implementar, como recomienda el sitio “Understood”. Una de estas son los audiolibros disponibles en internet, imágenes con instrucciones y textos impresos con letras grandes para facilitar la lectura. También es recomendable el uso de marcalibros, o tiras de colores, para seguir la lectura mientras el alumno sigue la lectura.
Flexibilidad en el aula
Para “Understood”, en cuanto al trabajo en la sala de clases, es fundamental que el profesor entregue más tiempo tanto para la lectura como para la escritura. Además, el docente debe entregar diversas opciones para que el alumno pueda responder, así como ofrecer ejemplos de comienzos de frases para escribir una respuesta. Por otro lado, el profesor pueda ir comprobando de diferentes maneras el aprendizaje de los estudiantes, ya sea a través de informes orales, vídeos o presentaciones.
Por último, “Understood” sugiere que otra manera de apoyar el aprendizaje de alumnos con dislexia es ir estableciendo a lo largo del tiempo técnicas de enseñanza diarias, que no requieren de grandes esfuerzos, y que significarán una gran ayuda al alumno. Una de estas es repetir las instrucciones y constatar que el estudiante las entendió. También es importante hacer una revisión diaria de las destrezas aprendidas, así como una enseñanza previa de conceptos nuevos e importantes.
¿Y los padres?
El trabajo de los padres y apoderados también es fundamental. Según Amanda Céspedes, neuropsiquiatra infanto-juvenil, una herramienta que pueden utilizar para apoyar a hijos con dislexia es la “motivación de logro”, que básicamente es reconocer el esfuerzo que realizan sus hijos y sus ganas de superación.
“Los padres pueden reforzar esto a medida que su hijo va leyendo mejor el texto, a través de felicitaciones explícitas y premios. ¿De qué tipo de premios estamos hablando? Por ejemplo, estrellitas que se van poniendo en una cartulina destinada para esos efectos, o en un cuaderno; el niño debe saber que si junta cierta cantidad de estrellitas, las podrá canjear por un juguete. Esto le hace mucho sentido al niño, sobre todo si es pequeño”, complementa Jaime Bermeosolo, psicólogo.
Además, los especialistas citados recomiendan 3 actividades sencillas y concretas para que los padres y apoderados puedan promover el aprendizaje de sus hijos:
- Seleccionar libros que sean del interés de su hijo, de preferencia con imágenes y letras grandes.
- Pedirle que lea un texto, sin presiones ni apuros, y fijándose que vaya comprendiendo lo leído.
- Hacer preguntas del texto leído para visualizar cuánto entendió, más que poner énfasis en los errores.
¿Qué otra estrategia utilizarías tú para promover el aprendizaje de alumnos con dislexia? ¡Comenta con nosotros!

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