El 8 de septiembre de 2016, se celebró el 50º Día Internacional de la Alfabetización, proclamado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), para empoderar a las personas, las comunidades y las sociedades. Este año el lema de fue “Leyendo el pasado, escribiendo el futuro”.
Esta conmemoración es importante, ya que como dice UNESCO, la alfabetización es un derecho humano fundamental y constituye la base para el aprendizaje a lo largo de la vida. “La alfabetización es la base para construir un futuro más sostenible para todos”, dijo Irina Bokova, Directora General de UNESCO.
La celebración, honró los años de esfuerzos y progresos internacionales para aumentar las tasas de alfabetización de los países, acción trascendental para el desarrollo humano y social, ya que el hecho de saber leer y escribir “confiere autonomía con miras a mejorar la salud, el ingreso y la relación con el mundo”, dice UNESCO en su sitio web. Además, entregó los Premios Internacionales de Alfabetización de la UNESCO 2016, cuyo tópico era la innovación; y abordó los problemas actuales de analfabetismo y soluciones para disminuir su porcentaje en el mundo, con miras a la consecución de la Agenda de Educación 2030 de Desarrollo Sostenible (que está en su primer año de ejecución), cuyo punto nº 4 es precisamente la alfabetización que propone “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”.
La meta es que de aquí a 2030, todos los jóvenes y al menos una proporción sustancial de los adultos, tengan competencias de lectura, escritura y matemáticas (aritmética).
En Chile, la Ministra de Educación Adriana Delpiano, durante el día de la alfabetización recordó que en nuestro país aún hay 500 mil personas que no saben leer ni escribir, según datos de la Encuesta Casen. Dijo en Publimetro que si bien la tasa de analfabetismo en Chile es baja, “también hay personas jóvenes y mayores, que por situaciones de la vida no tuvieron la oportunidad de estudiar en el colegio como todos los niños, por lo tanto, hay un analfabetismo funcional; es decir, aprendieron a leer y escribir en los primeros años, pero no practicaron la lectoescritura y por lo tanto, pierden esas habilidades”.
Nuestro país tiene un plan de alfabetización llamado Contigo Aprendo, iniciado en 2003, cuyo objetivo es que los participantes desarrollen competencias básicas en Lenguaje y Matemáticas, mejorando de esa forma su inserción en el mundo laboral y mejorando su autoestima.
El saber leer y escribir son herramientas trascendentales para la vida porque promueven la participación ciudadana y política, convirtiendo a quienes saben hacerlo en un colectivo dinámico, en el que se intercambian ideas y se desarrollan debates. Es por eso, que UNESCO ha velado por más de 65 años para que la alfabetización conserve un carácter prioritario en los programas educativos de los países.
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