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Cómo la falta de sueño afecta en el aula: ¡8 cosas que debes saber!

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Cómo la falta de sueño afecta en el aula: ¡8 cosas que debes saber!

Escrito por: Leslie Tapia

julio 26, 2016

Muchos padres y profesores no lo saben, pero la solución a varios problemas cotidianos que afectan a un niño en el aula -como problemas de conducta y conflicto con sus pares- puede ser mucho más simple de lo que creen: lograr que el niño duerma lo suficiente. La falta de sueño en niños es considerado por muchos como una verdadera epidemia, pudiendo afectar las habilidades cognitivas, el desempeño académico y vincularse, además, con graves problemas de salud. Aquí te contamos 8 cosas que no sabías respecto a la falta de sueño que te ayudarán a entender por qué lo que pasa en tu casa a la hora de dormir puede estar afectando lo que ocurre al día siguiente en la escuela:

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1. Los niños no están durmiendo lo suficiente

Los niños de 6 a 13 años necesitan alrededor de 9 a 11 horas de sueño, de acuerdo a la Fundación Nacional del Sueño. Sin embargo, los estudios muestras que la mayoría de los niños están durmiendo alrededor de una hora menos cada noche en comparación con los niños de hace 30 años atrás.

¿Por qué? Actividades extracurriculares, como practicar deporte, talleres de arte, entre otros, pueden provocar problemas nocturnos. También, los padres que trabajan y llegan tarde a casa pueden sentirse culpables y querer pasar más tiempo con sus hijos en las tardes. A eso se suman las tarea y la gran cantidad de distracción derivada de la televisión, los videojuegos,  y los computadores. Todos éstos factores juegan un rol. Sumado a esto, todas las presiones y el stress del estilo de vida frenético de hoy en día. Todo esto pueden hacer más difícil para los niños el calmarse y conciliar el sueño.

2. Recuperar las horas de sueño perdido no es una buena opción

Los padres suelen pensar que lo mejor es dejar que sus hijos recuperen las horas de sueño perdidas el fin de semana.  Pero los expertos del sueño de la Clínica Mayo aconsejan no realizar ésta práctica, ya que el esquema de sueño irregular  puede afectar el reloj biológico, afectar la calidad de sueño y causar una gran irritabilidad. Los niños que duermen hasta tarde el fin de semana pueden incluso tener mala experiencia levantándose temprano para ir a la escuela el lunes por la mañana, de acuerdo a la Academia de Medicina de Sueño  Americana. Los expertos dicen que lo mejor es mantener horarios similares durante la semana  y también los fines de semana.

3. Es clave hacer del sueño una prioridad

Mary Sheedy Kurcinka, profesora, educadora de padres, y autora de “Insomio en América”, dice que los padres pueden jugar un rol fundamental dándole valor a las horas de sueño de sus hijos. La experta plantea que el primer paso de los padres es “hacer del sueño una prioridad.”

“Los estudios científicos asocian las enfermedades cardíacas, diabetes de tipo 2, y obesidad con la falta de sueño. También hay un estudio de la Universidad de Michigan,” agrega Kurcinka, “que muestra que entre el 20 y el 25% de los niños con Trastorno Hiperactividad con Déficit de Atención tienen desórdenes de sueño. Dormir no es un lujo. Se trata salud y bienestar.”

Algunos padres pueden pensar que no es problema que su hijo no esté durmiendo lo suficiente “porque no necesita tanto sueño como otros niños”. Pero Kurcinka no apoya ese argumento. La experta plante que, “cuando escucho a un padre decir, él es un niño que no necesita dormir’, generalmente esto quiere decir que aquel niño no puede dormir.  Él necesita ayuda para aprender a calmarse y quedarse dormido. Si veo un niño que tiene problemas de conducta, no se puede enfocar o poner atención, un niño que se enferma mucho, al que se le antojan carbohidratos, me gustaría saber cuánto está durmiendo. Tal vez el niño sólo está exhausto”.

 4. La falta de sueño se vincula a una multitud de problemas

Muchos estudios presentados en Sueño 2007, el encuentro nacional de las Sociedades Profesionales del Sueño, destacan algunos de los efectos adversos causados por la falta de sueño: conducta agresiva y bullying, bajas notas, mala atención, trastornos en funciones lingüísticas y cognitivas, incluyendo las habilidades necesarias para la leer y para desarrollar el lenguaje. Incluso algunos científicos proponen que los problemas de sueño a temprana edad pueden causar permanentes cambios en la estructura cerebral del niño/a.

5. La falta de sueño puede ser la causa de los problemas de conducta

A veces la falta de sueño puede ser la razón detrás de los berrinches, rabietas matutinas y las conductas irritables. Tu niño/a puede que no sea capaz de decirte que ese es el problema, y tú no puedes verlo porque un niño cansado puede transformarse en un niño lleno de energía. “Es  como si sus cuerpos estuvieran fuera de control,” dice Kurcinka. “Y eso es”.

Kurcinka dice que los padres necesitan fijar límites para las actividades extracurriculares y los períodos en el computador, y transformarse en defensores en su escuela por reducir la cantidad de tarea innecesaria y animar a los colegios a adoptar horas de inicio más tardías.

 6. Más y más niños tienen falta de sueño: una tendencia alarmante

Kurcinka argumenta que la falta de sueño entre los niños es más común ahora que antes y ésta tendencia se atribuye a tres factores: ciencia, seguridad y logro.

“La ciencia -específicamente la investigación del desarrollo temprano cerebral y de la importancia de la estimulación cerebral-  ha establecido que los niños estàn sobre-estimulados desde temprana edad. Comienzan viendo videos de ‘Bebé Einstein’ y continúan desde allí. Los padres están asustados de dejar que sus hijos vayan y jueguen, y por lo tanto les proveen actividades más estructuradas que tiendan a ser organizadas alrededor de los horarios y esquemas de los adultos. Para los niños, el logro es siendo algo competitivo y orientado al éxito, desde el fútbol hasta la gimnasia”.

Para cotra argumentar estos factores, Kurcinka dice que los padres deben “crear un ambiente que valore el sueño y que lo propicie. Al final resulta que los padres de los niños quienes logran el éxito tienen un arma secreta — ellos protegen el sueño de sus niños. Los niños que duermen más tienen promedios de calificaciones más altas. En un estudio relatado en el periódico Desarrollo Infantil, en 2003, titulado ‘Los Efectos de la Restricción del Sueño y la Extensión en niños en edad escolar: Cuánta Diferencia Hace Una Hora,’ en Tel Aviv, un investigador de la Universidad Avi  Sadeh encontró que incluso 41 minutos menos de sueño cada noche puede afectar la memoria y la atención”.

7. Trabajar los patrones de sueño no es una tarea nocturna; es una tarea que parte a primera hora de la mañena

Kurcinka dice que manejar los problemas de sueño y controlar los niveles del stress comienza en la mañana durante el tiempo de un pacífico desayuno familiar. La experta lo ve como una manera de tomarse un tiempo para sentarse y hablar; tomarse el tiempo de “chequear” sus hábitos de sueño y conectarse con tus hijo/a. Al empezar el día sin apresurarse, estableces un tono tranquilo pora el resto del día.

8. Evitar el conflicto a la hora de acostarse

Evitar el conflicto a la hora de acostarse en las noches es esencial. Kurcinka propone establecer la calma, establecer una rutina predecible para ir a la cama, ya que esto pone en armonía las necesidades del niño y lo ayuda a que se relaje. En su libro, “Insomnio en América”, ella compara el proceso de llevar a tu hijo/a a la cama con el aterrizaje de un avión jumbo:

“Aterrizar un avión jumbo no es un proceso simple. A millas de destino el piloto comienza a prepararse. Ellos revisan el clima, determinan qué pista utilizar, el nivel instrumentación a usar  de acuerdo a la velocidad óptima. Una vez que esas decisiones se toman, se comienza a configurar el avión apropiadamente. La tripulación es entrenada para saber cómo es la preparación consciente y para guiar un descenso gradual en un suave aterrizaje, logrando dejar a los pasajeros satisfechos. Cuando llega la hora de ir a la cama, la mayoría de los niños son como esos aviones jumbo. A menudo sus días los pasan “volando” de una actividad a otra, y necesitan “desplazarse” gradualmente de lo “alto” de sus días al “suave aterrizaje” en sus camas.

Pasar 20 minutos con tu hijo/a antes de ir a la cama en una actividad reconfortante -como leer- repasando las actividades del día tranquilamente, o contándole historias, puede producir la calma que ayudará a la transición de tu hijo/a  para poder dormir.  Ajustando la rutina, dependiendo del modo de tu hijo/a y sus necesidades, (como el piloto ajusta el patrón del aterrizaje del avión dependiendo del clima) también ayudará. Algunos días necesitarán solo más conexión y atención.


¿Sabías que las horas de sueños son así de críticas para la salud y el desempeño escolar? ¡Te invitamos a compartir esta nota!
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Fuente:  The secret weapon for school success – greatschools.org

Traducción: Cristina Neira, Estudiante de Pedagogía en Inglés USACH

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2017-01-04T16:58:08+00:00 julio, 2016|Noticias|Comentarios desactivados en Cómo la falta de sueño afecta en el aula: ¡8 cosas que debes saber!