Preocupados por las bajas expectativas académicas con que llegaban sus alumnos, hace más de dos años la Escuela Manuel Rodríguez Erdoíza de Peralillo, VI Región, decidió incorporar talleres enfocados en reforzar la autoestima de sus alumnos y apoderados.
Hoy, es parte de la Red de Escuelas Líderes por entregar educación de calidad en contextos vulnerables. Así, no solo han podido aumentar su puntaje en el Simce, sino también desarrollar diversas habilidades en sus alumnos a través de diversos talleres y prácticas pedagógicas.
Te invitamos a leer la siguiente nota del diario “El Mercurio” para conocer a esta increíble escuela.
.
Un colegio que enseña a sus alumnos a confiar en su capacidad de triunfo
Al establecer un valor particular por mes e introducirlo en todas sus clases, la Escuela Manuel Rodríguez Erdoíza de Peralillo, VI Región, mejoró la autoestima y convivencia de sus estudiantes, lo que les permitió acrecentar las expectativas de su futuro.
Margherita Cordano
Cuando en agosto abrieron sus vacantes para el próximo año, la directiva del colegio Manuel Rodríguez Erdoíza no imaginó que al día siguiente tendrían papás esperando desde las cinco de la mañana en su puerta. “Todos buscaban un cupo. Aunque no hacemos difusión, estaban atentos porque entre conocidos se traspasan la información del impacto que tiene la institución“, comenta Sylvia Barrera, directora de este colegio ubicado en la localidad de Población, donde viven poco más de 2 mil personas.
Se ubica a 10 kilómetros de Peralillo (Región de O’Higgins) y en su mayoría recibe a familias de temporeros agrícolas que trabajan en las viñas de la zona: 86% de sus alumnos son descritos como vulnerables.
Preocupados por las pocas expectativas académicas con las que llegaban muchos niños a clases -varios tenían la idea de que no podrían abandonar la pobreza en la que estaban envueltos-, desde hace poco más de dos años el establecimiento decidió incorporar talleres enfocados en reforzar la autoestima de sus alumnos y apoderados.
Una de las principales medidas consistió en elegir un valor particular todos los meses (respeto e inclusión en abril, conciencia cívica en mayo o cuidado de la naturaleza en octubre) y repasarlo en todas las asignaturas, sin distinción. Otra consistió en generar reuniones mensuales con los papás, en las que se les muestran videos de las actividades que sus hijos realizan diariamente.
“Se dan cuenta de lo capaces que son. Empiezan a notar que no hay distinción entre lo que pueden hacer sus hijos y los de papás con títulos profesionales“, comenta la directora.
Desde la implementación del programa -al que llaman Juntos por una Educación Integral e Inclusiva-, el establecimiento alcanzó 37 puntos más que los 251 que promediaron los colegios del mismo grupo socioeconómico en el Simce de 4° básico de Lenguaje. En Matemáticas la diferencia fue de 58 puntos.
Los buenos resultados hicieron que este año el colegio municipal -que enseña a niños de prekínder a 8° básico- fuera seleccionado para ingresar a la Red de Escuelas Líderes de Educación en Pobreza, iniciativa que impulsan Fundación Chile, Fundación Educacional Arauco, Minera Escondida y “El Mercurio”. Su objetivo es destacar la labor de colegios que entregan educación de calidad en contextos vulnerables.
Formar comunidad
Lo bien cuidado que está el establecimiento es una de las cosas que más llaman la atención al ingresar. Inserto en medio de una calle de tierra, los colores con los que están pintados los próceres de la Patria en sus paredes destacan incluso desde fuera.
También resalta la actitud de los alumnos: mientras una niña se agacha a recoger una bolsa y llevarla al basurero, otro recuerda que no se debe correr en las escaleras. “Nos enseñan a cuidarnos unos a otros, a valorar la comunidad que formamos”, dice Escarlet Villagra, de 13 años.
Después de clases, ella forma parte de los alumnos que participan en el taller de medio ambiente, uno de 16 extracurriculares que ofrece la institución. Otros son fútbol femenino, danza y un taller de banda tropical.
“Fue otra de las cosas en que nos enfocamos para generar un cambio de actitud, para tener alumnos más integrales. A nosotros no nos basta con que ellos vengan y rindan pruebas. Buscamos que desarrollen habilidades de comunicación, que sean empáticos y sepan pedir ayuda cuando la necesitan“, plantea Carolina Ávila, psicóloga y encargada de convivencia escolar.
Justamente la convivencia es una de las áreas que también se han visto favorecidas desde que a los alumnos se les refuerza explícitamente el enorme potencial con el que cuentan. “Se ayudan unos a otros porque quieren todos salir adelante”, dice Viviana Huerta, de la Unidad Técnico-Pedagógica.
.

