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Cerebro de niña y cerebro de niño, ¿qué tan diferentes son?

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Cerebro de niña y cerebro de niño, ¿qué tan diferentes son?

Escrito por: Equipo Elige Educar

septiembre 16, 2016

En el sitio web Great Schools encontramos esta nota que presenta una mirada sobre la brecha de los logros por género y el porqué de su importancia, escrita por Connie Matthiessen.

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Cuando mi hijo era un niño pequeño, su mejor amiga le dio de regalo de cumpleaños una muñeca bailarina Katrina. Aparentemente él admiraba la muñeca en la casa de su amiga, pero una vez que la tuvo nunca jugó con ella, hasta el día que lo encontré persiguiendo a su hermano pequeño con la muñeca que había logrado doblarla en forma de pistola.

¿Los niños serán niños? ¿Prueba que las diferencias de género están programadas? No tan rápido. Como la mayoría de los padres, tengo muchas anécdotas acerca de la influencia de la crianza materna en el comportamiento de mi hijo. Un día en el pre escolar, mientras él jugaba con dos amigas, se puso un tutú escarlata. En menos de un minuto, un niño más grande le dijo mientras reía: “Los niños no usan vestidos” Él nunca volvió a ponerse ropa de niña.

En años recientes, el viejo asunto de naturaleza vs. crianza materna ha florecido en la neurobiología ¿Los cerebros de los niños, son esencialmente diferente al de las niñas? ¿Hay diferencias en cómo niños y niñas aprenden? Si las hay, ¿Cuáles serían estas diferencias, y cuánto importarían?

Este asunto ha estado en el centro del debate que va y viene progresivamente dentro del último par de décadas y muchos de los “hechos” que han salido a discusión no tienen fundamentos y son falsos. No es de esperarse que muchos padres estén confundidos acerca de los niños y niños y del órgano más esencial: el cerebro humano.

¿Cómo nos confundimos tanto? La historia es una intrigante que envuelve la ciencia del cerebro, superventas y una cuota de tonterías.

Venus y Marte:

En 1992, cuando John Gray publicó “Los Hombres son de Marte y las Mujeres de Venus”, logró apuntar en el tremendo apetito del público por información acerca de la diferencia de sexos. Marte vs. Venus es acerca del abismo entre hombres y mujeres, uno tan inmenso que Gray insiste en que hombres y mujeres bien pueden ser de diferentes planetas. El libro fue un gran éxito, Gray lo llama en su sitio web “el libro más popular de la década” y continúa siéndolo después de casi 20 años, generando lucrativos derivados incluyendo seminarios de parejas, auspicio de productos, y modernizaciones del libro original (el más reciente volumen se llama “Venus en Fuego, Marte en Hielo”).

Cerca de la última década, un número de libros que identifica las diferencias esenciales en el cerebro masculino y femenino, han tenido una popular atracción. Uno de esos libros; “El Cerebro Femenino” de Louann Brizendine, proveniente de San Francisco y neuro-psiquiatra de la Universidad de California, es un éxito de ventas que ha sido publicado en 26 países.

Brizendine recalca la diferencia entre los cerebros de ambos sexos, y exalta al cerebro femenino por encima de otras cualidades como: “Aptitudes tremendamente únicas, agilidad verbal sobresaliente, la habilidad de conectar profundamente en amistad, una capacidad cercana a lo psíquico para leer caras y captar emociones y estados mentales a partir del tono de voz, y la habilidad para apaciguar conflictos”.

Cuatro años después, en su segundo libro, Brizendine toma un vistazo de cerca al cerebro masculino, al cual ella llama: “Una máquina escuálida y mezquina resuelve problemas”. Como en su primer libro, “El Cerebro Masculino” se enfoca en las diferencias entre cerebros para explicar las discrepancias en el comportamiento masculino/femenino.

“El Cerebro Femenino” y otros libros populares similares, presentan estudios científicos para apuntar a generalizaciones acerca del versus entre cerebro masculino y femenino, declaran que las niñas son mejores reconociendo emociones, por ejemplo, o que los niños vienen programados para ser agresivos. Tales generalizaciones son una cuota deliciosa para los medios populares y que han sido reflejadas en artículos de revistas y sitios de internet. Como resultado, estas declaraciones se han filtrado en la consciencia colectiva. Es común escuchar a padres y profesores hacer generalizaciones acerca de los cerebros de chicas y chicos, y en la manera que las diferencias entre ellos se reflejan en su comportamiento, aprendizaje y desarrollo.

El único problema con estas generalizaciones, es que no están apoyadas por evidencia científica o al menos no son verdaderas como los “evangelistas de las diferencias sexuales”, así es como Slate (revista online) llama a Brizendine y a otros que compartan su visión.

Cerebros de niños y niñas: No tan diferentes después de todo

Brizendine y los otros evangelizadores de la diferencia de sexos les entra a gustar las palabras “innato” y “programado”, y las emplean en sus trabajos una y otra vez. Las niñas son más innatas acerca de lo relacional, por ejemplo, o que los niños vienen programados para ser competitivos.

Pero la neuro-científica Lise Eliot, ha revisado años de investigación acerca de la diferencia entre cerebros, para su reciente libro: “Cerebro rosado, Cerebro azul”, encontró escasa evidencia acerca de habilidades innatas o programadas en cerebros de niños y niñas: “Lo que encontré después de una exhaustiva búsqueda, fue sorprendentemente muy poca evidencia sólida acerca de la diferencia cerebral entre los cerebros de los niños”, escribió ella.

En cerebros adultos, de acuerdo con Eliot, hay mayores diferencias entre hombres y mujeres, pero incluso entre adultos esas diferencias son pequeñas. Eliot y muchos otros cerebros científicos aseguran eso, en vez de decir que los hombres son de Marte, las mujeres de Venus, es más adecuado decir que los hombres son de Dakota del Norte y las mujeres de Dakota del Sur.

Naturaleza y Crianza

Si las diferencias entre los cerebros femeninos y masculinos son relativamente modestas ¿Por qué la gente es tan terca en creer lo contrario?

Eliot apunta a que enfatizar diferencias es más interesante que la mayoritaria monótona realidad. “Las diferencias cerebrales entre sexos son sexy”, dice ella.

Es verdad que las diferencias de género hacen bien para la venta de copias. Brizendine declara, por ejemplo, que las mujeres usan 20.000 palabras al día, mientras que los hombres usan sólo 7.000, estereotipos perfectamente aptos acerca de mujeres habladores y hombres taciturnos. Después de que la versión del libro de Brizendine saliera en tapa dura, estas declaraciones fueron desacreditadas, resultó que hombres y mujeres hablan aproximadamente con el mismo número de palabras cada día y Brizendine las sacó de las siguientes ediciones de su libro. Pero la verdad recibió menos promoción que la exageración.

Sexy o no, enfatizar las diferencias innatas entre el cerebro masculino y femenino descarta a lo último en ciencia cerebral. El cerebro humano continúa desarrollándose a través de la vida. El material esencial con el cual nacemos cambia cada día, basado en lo que se nos ha expuesto. No es naturaleza o crianza, son ambos.

Eliot escribe, “En palabras simples, tu cerebro es lo que haces con él”.

Generalizaciones acerca de las inherentes habilidades masculinas o femeninas pueden tener efectos auto complacientes, reforzando estereotipos y expectaciones que prescriben la forma en que las niñas y niños son educados. “Úsalo o piérdelo”, es un refrán muy común cuando viene a tratarse del cerebro, lo que refiere a que si áreas del cerebro no son usadas, se marchitan igual que un músculo en desuso. Si un profesor de matemáticas tiene bajas expectativas para las niñas dentro de la clase, él no las desafía de la misma manera que con los estudiantes niños. O si un padre no espera que su hijo pueda ser empático, quizás el padre le envía el mensaje que es aceptable ser egoísta.

Eliot cree que el énfasis en las diferencias cerebrales hechas por Brizendine y otros, ha conducido a “una nueva ola de estereotipos… Mientras los padres más escuchemos acerca de la programación biológica y de pensamiento, menos nos molestaremos en esperar a moderar nuestras fantasías rosadas o azules, y empezaremos a atribuir habilidades o defectos a diferencias sexuales innatas ¿Tu hijo empezó a hablar tarde? No te preocupes es un niño ¿Tu hija tiene problemas con matemáticas? Está bien, ella es muy artística”.

Esta clase de suposiciones y estereotipos han mostrado tener un poderoso efecto negativo, basado en un fenómeno llamado “amenaza de estereotipo”, la cual es la red de estereotipos de efecto negativo que tienen peso en los resultados académicos.

En un estudio de cómo las actitudes afectan al logro matemático, por ejemplo, investigadores probaron 2 grupos de estudiantes sin graduarse, de ambos sexos, todos hábiles estudiantes de matemáticas. Antes de tomar la prueba, uno de los grupos fue informado que las mujeres usualmente no lo hacen tan bien como los hombres. Las mujeres en el grupo que no fueron informadas acerca de este estereotipo, lo hicieron igual de bien que los hombres. Las mujeres informadas con la suposición negativa tuvieron resultados inferiores que los hombres.

En estos días el estereotipo de género es discutiblemente más dañino para niños que niñas, cuando viene a tratarse de lo académico. “Mientras los padres de niñas sigan elevando sus expectativas, los padres de niños están haciendo exactamente lo contrario”, de acuerdo con Eliot. “Necesitamos culpar cada lapso de falta de madurez en los niños, o menos habilidades verbales, o mínimo auto-control, y bajar nuestras metas para sus logros y amor a aprender”.

Brecha de logros

Literatura y matemáticas, son dos áreas donde los estereotipos de habilidades basadas en género son comunes. Las niñas maduran antes en general, y lo hacen consistentemente de mejor manera que los niños en habilidades de leer y escribir durante el colegio, una realidad que no duda en ayudar a explicar los logros de educación media en general. Pero los científicos no han encontrado evidencia de que esta brecha de logros tenga algo que ver con la estructura del cerebro.

“El lenguaje y el alfabetismo son habilidades que se aprenden”, así lo apunta Eliot en “Cerebro rosado, cerebro azul”. “Educación, no biología, son ambas la causa y respuesta a las diferencias entre sexos en habilidades de lectura”.

Por otro lado, los resultados de los niños son consistentemente más altos que el de las niñas en pruebas estandarizadas de matemáticas y ciencias, así que popularmente se ha asumido que los niños nacen con un “cerebro matemático”. Pero la brecha de logros matemáticas tiene menos que ver con habilidades que con expectativas culturales. Investigadores de la Universidad de Washington encontraron que, para segundo grado, una mayoría de niñas y niños sostuvieron el estereotipo que “las matemáticas son para niños”.

Otro estudio comparando logros matemáticos entre niñas y niños, alrededor de las naciones, demostró que la brecha de logros matemáticas no es universal: Las niñas se desenvuelven mejor en matemáticas en países con grandes diferencias de igualdad de género. El hecho de que las niñas estén alcanzando a los niños tanto en matemáticas como en ciencias, es suficiente prueba de que esas habilidades no son innatas.

Lo que tú puedes hacer

Eliot ofrece un número de sugerencias concretas, para que los padres ayuden a sus hijos a trascender con respecto a los estereotipos de género tanto en desarrollo como aprendizaje. Los niños deben ser alentados a apagar las pantallas y leer, por ejemplo, para ayudar a fortalecer habilidades verbales y de lectura. También es importante para los padres y otros adultos, comprometer a los niños a dialogar, y no dejarles salirse con la suya a través de gruñidos y encogidas de hombros. Jugar ajedrez, hacer deporte y juegos de construcción pueden ayudar a las niñas con sus habilidades espaciales. Los niños deben ser alentados a comprometerse en actividades de cuidado, como cuidar bebés o hacer tutorías a niños pequeños, por ejemplo, o pasando tiempo con vecinos o parientes mayores para fomentar habilidades de crianza. A las niñas se les debe dar un rango de oportunidades matemáticas y científicas, y ser alentadas a competir.

Hay mucho que no sabemos del cerebro humano en general, y acerca de las diferencias masculinas y femeninas en particular. Pero mientras más aprendemos del cerebro, más complejo y magnífico nos parece, y más potencial para cada niña y niño para desarrollar un ilimitado rango de talentos y pasiones.

Fuente: Girls’ and boys’ brains: How different are they?
Traducción: Karla Rosental Cárdenas, Estudiante de Pedagogía en Inglés- UMCE.

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2017-02-22T17:42:39+00:00 septiembre, 2016|Noticias|Comentarios desactivados en Cerebro de niña y cerebro de niño, ¿qué tan diferentes son?