¿Cuáles son los beneficios de tener una huerta escolar? ¿Por qué las escuelas las desarrollan cada vez más? Para responder a estas y otras interrogantes te invitamos a conocer lo que hacen diversas escuelas en Inglaterra. Establecimientos que, al igual que la Escuela Básica Lo Narváez de Olmué, enseñan a sus alumnos la importancia de la educación ambiental.
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¿Has escuchado alguna vez sobre los patios “comestibles”? Se trata de patios escolares donde profesores y estudiantes no sólo cultivan vegetales, sino que también los consumen e incluso los venden. Todo ello con el objetivo de promover aprendizaje y potenciar el bienestar de los estudiantes.
Para los profesores que están a cargo de huertas escolar, los patios comestibles son fundamentales si se quiere promover una alimentación saludable. Porque con estas actividades los niños no comían verduras ahora se aceptan los repollos de bruselas y las acelgas que fueron cosechados por ellos mismos.
La Escuela Básica Rockmount en Croydon es una de las que está utilizando este método de enseñanza y ha sido tal el éxito, que “un grupo de niños que cosechó una carga de acelgas hizo letreros que decían‘¡Gloriosa Acelga!’ y los pusieron en el comedor animando a los otros niños a comerlas diciendo ‘¡Coman esto, nosotros lo hicimos!'”, dice Helen Carvall, la directora.
Helen decidió crear un patio comestible. Para ello transformaron un jardín poco utilizado en un huerto con porotos, cebollas, acelgas, papas y manzanas. Estos patios, que están surgiendo en Estados Unidos, le permiten a los docentes enseñar a los menores acerca de nutrición, además fomentan la actividad física y les explican que pueden ayudar con la pobreza alimentaria.
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La huerta como experiencia de aprendizaje
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La directora de esta escuela dice que hablar de los alimentos ha sido un gran beneficio. “Mi co-jefe y yo comemos en el comedor todos los días y las charlas están tan centradas en los alimentos ahora como nunca antes”, explica. Sin embargo para ella lo más importante son las conversaciones con los profesores sobre cómo integrar el jardín en sus clases de manera significativa en lugar de un ejercicio simbólico.
Y las posibilidades son enormes: además de hacer clases sobre alimentación saludable y cultivo de alimentos, los patios comestibles se pueden utilizar en todo el plan de estudios. Por ejemplo, las clases de matemáticas se pueden hacer afuera para medir la cosecha y las dimensiones de las zonas cultivadas. Además, esta actividad le permite a los educadores ver cómo trabajan sus alumnos y así se involucran totalmente.
Otro beneficio que han visto las escuelas que tienen huertas en sus patios, es la relación que generan los estudiantes con la comunidad externa al colegio. En la escuela St Paul en Whitechapel, Estados Unidos, trabajan con un cocinero local que compra el excedente de productos del jardín y en las escuelas que forman parte del proyecto School Food Matters llevan los productos al mercado.
Los jardines también se han utilizado para ayudar a la transición entre la enseñanza básica y media, ya que se han convertido en un lugar para que los alumnos más jóvenes conozcan a sus futuros compañeros mientras trabajan en un proyecto compartido.
Helen dice que cuando su patio comestible crezca invitará a los padres y otros miembros de la comunidad a mantenerlo y disfrutarlo, por ahora ella, los alumnos y docentes están trabajando con comedores escolares. “Este no es un pequeño jardín decorativo en la esquina del patio. Es algo que está activo y hay que usarlo. Tiene que formar parte del ethos, tiene que adaptarse a la identidad de su escuela”, dice.
Iniciativas como ésta son siempre destacables porque dan cuenta de la multidisciplina del trabajo docente, y cómo los profesores son capaces de modificar el currículum y hacer clases diferentes según las herramientas que tienen en el colegio. ¿Qué te parecen los huertos escolares? ¿Conoces algún caso en Chile? ¡Comparte y comenta en la comunidad de Elige Educar!
Fuente: Inside the schools with edible playgrounds
Traducción: Estudiante de Pedagogía en Inglés – UMCE
Editado por Elige Educar.
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