Linda Brown, una mujer de Kansas que en la década de 1950 puso nombre al contencioso que acabó con la segregación racial en las escuelas de EE UU, ha muerto este fin de semana a los 76 años, según ha informado el diario de su ciudad natal, The Topeka Capital Journal. Cuando tenía solo 9 años, se convirtió en un icono de los derechos civiles por el caso Brown v. Board of Education (Brown contra la Junta de Educación de Topeka), que acabó con las escuelas separadas para blancos y negros. Pero el Brown es el apellido de su padre, que fue quien interpuso la demanda. Porque ella era mujer y niña, dos motivos más de discriminación. Un portavoz de la funeraria de Topeka Peaceful Rest Funeral Chapel ha confirmado que Brown murió este domingo por razones que no han trascendido.
Nacida en Topeka, la capital de Kansas, Brown tenía 9 años cuando su padre, el reverendo Oliver Brown, trató de inscribirla en 1950 en la escuela pública primaria más cercana a la vivienda familiar, que estaba reservada para blancos. Era la escuela Summer School.
La pequeña Linda fue rechazada por su color de piel y obligada a asistir a un colegio para negros, mucho más lejos de su casa. En esa época, la mayoría de los Estados del sur de Estados Unidos tenía la posibilidad de separar a los estudiantes por motivos raciales.
El padre de Linda recurrió la ley de Kansas que permitía a las ciudades con más de 15.000 habitantes establecer escuelas separadas. Este largo caso judicial que se abrió fue apoyado y promovido por la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color (NAACP, en inglés), una organización fundada en 1909 para defender los derechos de los negros.
Cuatro años después, se produjo el histórico fallo “Brown v. Board of Education”, con el que el Tribunal Supremo puso fin a la doctrina “segregada pero igual” que regía en la educación pública estadounidense desde 1896. Fue el 17 de mayo de 1954.
El Supremo determinó que “separar (a los niños negros) de otros de edad y calificaciones similares únicamente por su raza genera un sentimiento de inferioridad en cuanto a su posición en la comunidad que puede afectar a sus corazones y mentes de un modo improbable de revertir”. Concluyó, asimismo, que la segregación era una práctica que violaba la cláusula de “protección igualitaria” recogida en la Constitución. Aunque Brown puso el nombre, el contencioso agrupaba numerosos casos recopilados por la NAACP de estudiantes afroamericanos rechazados en instituciones educativas alrededor del país.
En una entrevista con PBS en 1985, a raíz del 30º aniversario de la sentencia, Brown dijo “sentir” que la decisión del Supremo había tenido “un impacto en todas las facetas de la vida de las minorías en toda el país”. “Lo pienso en términos de lo que ha hecho para nuestros jóvenes, en la eliminación de ese sentimiento de ciudadanía de segunda clase. Creo que ha hecho que los sueños, las esperanzas y las aspiraciones de nuestros jóvenes sean hoy mayores”, añadió.
Según The Washington Post, la escuela Summer School, que había rechazado su inscripción en 1950, intentó negársela de nuevo el mismo día de 1954 en el que el Supremo prohibió la segregación.
“Muere Linda Brown, la niña que acabó con la segregación racial en los colegios de EE UU”. El País.

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