Tres principios claves que según la ciencia, impactan el desarrollo y el aprendizaje - Elige Educar

Tres principios claves que según la ciencia, impactan el desarrollo y el aprendizaje

Inicio » Cómo aprenden los niños » Tres principios claves que según la ciencia, impactan el desarrollo y el aprendizaje

Tres principios claves que según la ciencia, impactan el desarrollo y el aprendizaje

Se llaman “principios de diseño”, están validados por la ciencia y según el Centro de Desarrollo Infantil de Harvard, es fundamental reconocerlos para tomar acciones que se enfoquen en el buen desarrollo de los niños.

Escrito por: Camila Londoño

diciembre 27, 2017

0

La ciencia, dice el Centro de Desarrollo Infantil de Harvard, ha comprobado que las experiencias que tienen los niños en sus primeros años de vida, no sólo estructuran la arquitectura de sus cerebros, sino que también afecta cómo aprenden y se desarrollan. Así, el entorno de las relaciones que los niños pequeños experimentan, además de otros factores como la nutrición temprana y los entornos físicos, influyen en el aprendizaje permanente, en el comportamiento y en la salud física y mental, para bien o para mal. Esto comienza en el momento del nacimiento y continúa durante toda la vida.

Con respecto a esto, la ciencia del desarrollo infantil apunta a un conjunto de “principios de diseño” que resultan útiles a la hora de pensar en mejorar los resultados o logros que tienen los niños y sus familias. Estos principios presentados por Harvard, también están orientados en guiar a los tomadores de decisiones en la búsqueda de este objetivo. ¿Cuáles son?

Principio #1: Apoyar relaciones receptivas para niños y adultos

En los niños, este tipo de relaciones promueven el desarrollo saludable del cerebro y provee una protección para prevenir el estrés. Las relaciones receptivas en los primeros años de vida son el factor más importante en la construcción de la arquitectura cerebral (conexiones neuronales en diferentes áreas del cerebro).

Un ingrediente activo importante en este proceso de desarrollo es la interacción de servir y devolver entre los niños y sus padres (u otros adultos). Cuando un bebé o niño pequeño balbucea, gesticula o llora, y un adulto responde apropiadamente con contacto visual, palabras o abrazos, las conexiones neuronales se construyen y se fortalecen en el cerebro del niño.

Además, estas relaciones también ayudan a desarrollar la resiliencia a lo largo de la infancia y en la edad adulta. Los niños y adolescentes desarrollan la capacidad de superar dificultades graves, si tienen al menos una relación estable y comprometida con padres u otros adultos. En ese sentido, las relaciones receptivas en la infancia ayudan a construir una base duradera para la resiliencia y continúan siendo importantes a lo largo de la vida.

Principio #2: Fortalecer las habilidades básicas para la vida

Todos necesitamos un conjunto de habilidades esenciales para gestionar con éxito la vida, el trabajo y las relaciones interpersonales. Estas habilidades esenciales respaldan nuestra capacidad de enfocarnos, planificar, lograr objetivos, adaptarnos a situaciones cambiantes y no responder de manera impulsiva. Pero es importante tener en cuenta que nadie nace con estas habilidades; éstas se desarrollan con el tiempo a través del entrenamiento y la práctica.

Los científicos llaman a estas capacidades “funciones ejecutivas” y habilidades de autorregulación, y son cruciales para el aprendizaje, el desarrollo y la toma de decisiones. Los adultos pueden facilitar el desarrollo de las habilidades de funciones ejecutivas de un niño estableciendo rutinas, modelando un comportamiento social apropiado y manteniendo relaciones de apoyo. Esto es clave especialmente en los primeros tres años de vida, momento en el cual se aprende a hacer uso de estas capacidades básicas. Eso no quiere decir, que más adelante no se pueda trabajar en ellos.

En la adolescencia, con las experiencias y el apoyo adecuados, los cerebros están listos para desarrollar las habilidades requeridas para situaciones más complejas: resistir la presión de los compañeros, establecer objetivos, entre otros. Aunque es mucho más fácil comenzar a desarrollar estas habilidades temprano, nunca es demasiado tarde para mejorarlas.

Principio #3: Reducir fuentes de estrés en la vida de los niños y sus familias

No todo estrés es malo, pero el estrés incesante y severo puede causar problemas que perduran en el tiempo. La activación excesiva de los sistemas de respuesta al estrés afecta el cerebro y otros sistemas del cuerpo. Cuando nos sentimos amenazados, nuestro cuerpo nos prepara para responder aumentando el ritmo cardíaco, la presión arterial y las hormonas del estrés, como el cortisol. Cuando dichos sistemas de respuesta al estrés se activan dentro de un entorno de relaciones de apoyo, estos efectos fisiológicos se moderan y vuelven a la línea de base. Sin embargo, si la respuesta al estrés es extrema y duradera, y las relaciones de apoyo no están disponibles, puede sobrecargar múltiples sistemas biológicos. Si esto sucede, el estrés constante agota la energía que el cerebro necesita para un desarrollo saludable en la infancia y la adultez. Las situaciones amenazantes e impredecibles pueden dificultar específicamente, la participación de las habilidades funcionales ejecutivas y las habilidades que todos necesitamos para planificar, enfocar, ajustar y resistir conductas impulsivas.

Por esta razón, reducir la acumulación de posibles fuentes de estrés, protege a los niños directamente (su respuesta al estrés se desencadenará con menos frecuencia e intensidad) e indirectamente (los adultos de los que dependen los niños, estarán en mejores condiciones para protegerlos y apoyarlos). En otras palabras, tener menos experiencias que desencadenan una respuesta de estrés sostenida, permite que el cerebro del niño construya y fortalezca las conexiones neuronales para el aprendizaje.

No cabe duda de que los primeros días de vida son fundamentales a la hora de promover aprendizajes y asegurar el óptimo desarrollo de niños y niñas. Padres y educadores de párvulos tienen un rol protagónico en este proceso. Por ello, asegurar condiciones adecuadas para promover un óptimo desarrollo infantil debe ser un imperativo moral para los gobiernos a la hora de hablar de educación parvularia. La calidad de las interacciones sí importan, tal como se demostró recientemente, y para desarrollarla de la mejor forma se requiere de ciertas condiciones que reduzcan el estrés de niños y educadores.

Fuentes:

Three Principles to Improve Outcomes for Children and Families,  Centro de Desarrollo Infantil de Harvard.

¿QUÉ TE PARECIÓ ESTA NOTICIA?

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (21 votos, promedio: 3,76 de 5)
Cargando…
2017-12-27T16:11:30+00:00 diciembre, 2017|Cómo aprenden los niños|0 Comments

Leave A Comment