Lo que comenzó como una investigación bibliográfica sobre la microbiota -comunidades microbianas que pueblan una superficie mucosa y se alojan en el tracto digestivo- decantó en la búsqueda de una solución de alto impacto para una enfermedad que afecta cada vez a más personas: el cáncer colorrectal.
Desde que entraron a la academia BioClass, Andrea Arias (16) y Antonia Campos (15), alumnas de 2° Medio del Liceo Javiera Carrera, junto a su profesora de biología, Roxana Nahuelcura, dieron importantes pasos para generar un kit médico con un biosensor que entregará un diagnóstico simple y rápido sobre las probabilidades de desarrollo de esta enfermedad en cada organismo.
Las cifras sobre este tipo de cáncer son alarmantes: según la Sociedad Chilena de Coloproctología, en los últimos 15 años las muertes por cáncer de colón o recto aumentaron en un 105%, superando los 2.000 casos anuales. Sin embargo, estas investigadoras apuntan a un dato más alentador: si se detecta en fases tempranas, la posibilidad de cura es del 90%.
Peligrosa bacteria
Las jóvenes han logrado sorprendentes avances para implementar un sistema de fácil uso a partir de una muestra de mucosa oral, que proyectan situar en una placa de vidrio para ver su nivel de fluorescencia (tal como se hace con un billete expuesto a luz ultravioleta). Los resultados se manifiestan gracias al análisis de la proteína, que pasa por un proceso de codificación y reconoce dos genes específicos que una bacteria silvestre no posee, a diferencia de la fusobacterium nucleatum, agente patógeno cuyos componentes aumentan el riesgo de cáncer colorrectal. Esto, a partir de una secuencia de genes que identificaron y tienen diversas reacciones al combinarse con cada muestra obtenida.
“Este método significará un valioso ahorro en tiempo y recursos, pues hoy se recurre a técnicas avanzadas de laboratorio. Nuestra idea es usar una aplicación para analizar resultados usando la cámara del celular”, anticipa la profesora.
Científicas del futuro
Para alcanzar estos logros, las jóvenes asistieron a jornadas de laboratorio todos los sábados durante 3 meses: “Hacer ciencia en la etapa escolar es difícil, pero estamos súper motivadas en pasar a la etapa experimental y aportar soluciones para una enfermedad cada vez más común”, reflexiona Antonia, que estudiará una carrera vinculada al área de biología o matemáticas. A Andrea, en tanto, esta experiencia la hizo decidirse por microbiología: “Me apasiona aportar a problemas sin solución que ayudarán a mucha gente. Ahora tenemos que avanzar sobre esta base y llegar hasta el final con nuestro invento médico”, afirma.
Eduardo Sagredo, biotecnólogo de la UFRO e investigador del Centro de Excelencia en Medicina de Precisión (CEMP) de Pfizer Chile, conoció el proyecto en la academia escolar. “Es una investigación sorprendente para un tema de salud relevante. Las chicas tienen varias ferias científicas en el cuerpo y ser tan jóvenes les da muchas opciones de concretar su aporte a la ciencia. Su idea es tan valiosa como realizable, más aún si planean estudiar carreras científicas relacionadas, lo que es muy inspirador”, comenta.
Las escolares empezarán la segunda fase del proyecto: su objetivo es armar un prototipo y testearlo. Para ello, necesitan un espacio estable que les permita generar su tecnología con los implementos necesarios. Si desea aportar a esta innovación puede contactar a [email protected]
Pensamiento crítico
Andrea y Antonia fueron parte de los 20 escolares y 10 profesores que dieron vida a la Academia de Biotecnología Escolar Aplicada impartida por BioClass, emprendimiento de Rodolfo Ávila y Ana Elola, ingenieros en biotecnología que llevan la ciencia moderna a las salas de clases para disminuir la brecha de conocimiento entre este mundo y lo que se enseña en los colegios.
Este taller extracurricular -apoyado por el CEMP de Pfizer Chile y la Escuela de Ingeniería en Biotecnología de la UNAB- permite a jóvenes y docentes aprender técnicas de biología molecular, ingeniería genética y microbiología. “Es clave para las futuras generaciones adquirir conocimientos científicos que los preparen para abordar problemáticas del siglo XXI en base a un acercamiento a la ciencia de primer nivel y que, a su vez, sea un complemento a su formación escolar”, comenta Ávila. Detalles de esta iniciativa en https://www.bio-class.com/
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