Espacios abiertos con cojines, sillones cómodos, bolas de estabilidad y otros elementos hacen parte de las características que definen lo que hoy llamamos salas de clase “flexibles”. El término hace referencia a dichos espacios que tienen una disposición espacial opuesta a la de las salas tradicionales donde los puestos de los estudiantes se organizan en filas mirando hacia aquella pizarra donde el profesor o profesora se dispone a dar la clase.
Las salas de clase flexibles están transformando las metodologías de aprendizaje y por ende la forma como los profesores enseñan y los alumnos aprenden. Pero, ¿cómo pasar de un diseño del espacio tradicional a un diseño del espacio flexible? En una conversación con Christopher G Johnson, Director del Programa de Educación Tecnológica de la Universidad de Arizona, varios profesores respondieron algunas de las dudas más frecuentes que tienen los profesores que están pensando en un cambio de estas características.
1. ¿Cómo implementar el cambio en salas de clase pequeñas que tienen muchos estudiantes?
Quienes lo han hecho aseguran que es más fácil acomodar a muchos niños en una sala que tiene una configuración flexible. Y tiene sentido pues los escritorios tradicionales ocupan muchísimo espacio y no se adaptan fácilmente. La profesora Kristin Harrington recomienda utilizar sillas alternativas y muebles antiguos que usualmente se desechan.
2. ¿Cómo convencer a la escuela de este cambio?
La clave es involucrar a los responsables de la toma de decisiones desde el inicio. Ellos quieren conocer las razones del cambio y otros detalles importantes. En ese sentido es fundamental entender qué es lo que esperan ellos y responder con fundamento todas las dudas que puedan tener, demostrando además que los objetivos de aprendizaje se alcanzará, al igual que la visión del colegio.
Otra idea es que los estudiantes escriban una propuesta, explicando por qué en este tipo de espacio podrán aprender más y mejor. No está demás compartir la infinidad de artículos que se encuentran en internet con respecto a este tema. De esta forma, quienes toman la decisión se familiarizan con el tema, comprendiendo así los beneficios.
3. ¿Cómo costear este cambio?
Obviamente el tema del gasto es una prioridad a la hora de considerar un cambio como este. De hecho, remodelar por completo una sala de clase es bastante costoso. Sin embargo, algunos profesores como Sarah Fox asegura que estos cambios se pueden hacer sin invertir demasiado. Ella en particular acudió a varias tiendas quienes donaron algunos objetos. Otra alternativa es reutilizar objetos que ya no se usan o re-adaptar objetivos que ya están en la sala de clase. Algunos profesores han utilizado plataformas como GoFundMe para recaudar fondos.
4. ¿Cómo mantener cojines, sofás y otros objetos limpios?
Quienes hacen aseo en las escuelas y otros miembros de la comunidad educativa pueden ser aliados extraordinarios. Con ellos puedes averiguar qué tipo de materiales son más sencillos de limpiar para evitar así, mayor mantenimiento.
5. ¿Cómo hacer exámenes en salas flexibles?
La profesora Harrington asegura que al iniciar el año, la disposición flexible de la sala será una buena novedad y quizás sea una distracción, pero cuando llegue la hora de evaluar, los estudiantes ya se habrán adaptado a este ambiente. “Yo aconsejaría crear un espacio para cada estudiante durante las pruebas semanales, para asegurarse de que tengan un lugar cómodo y seguro durante las evaluaciones del estado”, asegura la profesora.
¿Convertirías tu sala de clase en un espacio más flexible?

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