“El origen de los juego es contemporáneo a las sociedades. En épocas lejanas, en lugar de ser propiedad de los niños, constituían el bien personal del mago, del chamán, que al utilizarlos con fines religiosos, atribuían su invención y su primer uso a los dioses”. Este es uno de tantos datos histórico que el autor y folclorólogo chileno, Oreste Plath, narra en su libro Los juegos en Chile, Aproximación histórica- folclórica, una obra que acerca a lector a los ritos, mitos y tradiciones de las estructuras lúdicas, además de hacer una aproximación a las prácticas, nombres y referencias de diversos juegos y sus particularidades en distintos países de América Latina.
Su libro, en el cual categoriza los distintos tipo de juego como los de competencias (los de azar y cálculo, los de manos y los colectivos, entre otros), se ha convertido en una herramienta valiosa para padres y profesores que valoran la importancia del juego en los procesos de aprendizaje de los niños. Pero no solo eso, el libro de Oreste es un viaje al pasado, una recopilación de juegos como las escondidas, el pillarse y la huaraca, aquellos que cada vez tienen menos relevancia y que fueron significativos de muchos niños que hoy son adultos. Y ¿por qué hablar de ellos? Porque incluso hoy, un profesor podría hacer uso de todos estos juegos tradicionales con el fin de promover aprendizajes y mejorar el clima escolar. Por su parte, los alumnos pueden reincorporar este tipo de juegos en su cotidianidad por el simple placer que provocan los juegos, que su vez, sirven para potenciar las habilidades blandas y el proceso de socialización.
En esta ocasión, hicimos una breve recopilación de estos juegos, que a pesar de haber perdido fuerza, han trascendido el tiempo y han marcado generaciones que construyeron relaciones sociales por medio de estas actividades.
1. La gallina ciega (girar)
¿Cómo se llama en otros países?: En casi todos los países de latinoamerica, se llama “gallina ciega”, excepto en Uruguay y Argentina, donde lo llama “gallinita ciega” y es España, donde algunos también lo llaman “¿adivina quién te dijo”?
Objetivo: Es un juego para girar. Los participantes se ubican en un círculo y se cogen de las manos. El que ha sido escogido como la gallina ciega debe ubicarse en el centro con los ojos vendados. Usualmente, la gallina ciega debe dar tres vueltas sobre sí mismo y luego debe intentar tocar a algún jugador e identificar quién es solo con el tacto. La persona que es atrapada por la gallina ciega debe permanecer quieta y muy callada, Si la gallina no logra identificar el jugador, sigue siendo la gallina. Si logra descifrar quién es, sede su puesto a quien fue atrapado.
La persona que dirige el juego debe preguntar:
-Gallinita ciega, ¿qué andais buscando?
La persona vendada contesta: una agujita y un dedal
– Dónde se te perdió
– En el arenal
– Yo te la tengo y no te lo quiero dar
Cada país tiene su propia versión de la pregunta
Datos curiosos: La investigadora peruana Emilia Romero asegura que según algunos estudios realizados por el antropólogo sueco Rafael Karsten, este juego hace parte de ritos y ceremonias relativos al velatorio de los muertos en algunas comunidad indígenas de Sudamérica. Se juega igual sólo que quien hace de gallina ciega, representa al muerto.
2. Escondidas (desplazamiento y correr)
¿Cómo se llama en otros países?: En Argentina se llama escondida, escondite o pacaco; en el Salvador, cucumbé; en México escondidillas o roña; en Perú, los escondidos; en Venezuela, escondite y en España el escondite, escondirete o escondrilo.
Objetivo: Este juego es de desplazamiento y correr. Se realiza con grupos formados por una cantidad libre de personas. Un jugador escogido por todos cuenta en voz alta y muy lento del uno al diez (o de diez en diez) hasta cien. Debe hacerlo con los ojos cerrado y contra una pared. Mientras tanto, los otros jugadores se esconden. Cuando termina de contar, ese jugador recorre el lugar en busca de los demás. El primer participante en ser encontrado, se convierte en el contador. Los jugadores pueden salvarse si logran correr hacia el lugar donde el contador hizo el conteo. Después de llegar, tocan la pared, gritan libre y ganan.
Datos curiosos: En el Chile antiguo, las madres creían que el niño que jugaba a las escondidas después de las 9:00pm, encontraba al diablo en el sitio que elegía.
3. El vendedor de huevos (agilidad)
¿Cómo se llama en otros países?: En Argentina lo llaman el huevito; en Bolivia, ¿aquí hay huevito?; en Perú, los huevos o pedir canela; en España, acá está tu madre, las cuatro esquinas, arrepásate acá, entre otras.
Objetivo: Este juego es de agilidad. Se juega entre cinco personas. Uno de estos jugadores es el vendedor y se tiene que ubicar en el centro de los otros cuatro jugadores que estarán en 4 esquinas simuladas por árboles, marcas objetos…
El vendedor empieza diciendo:
-¿Compra huevo?
Y los compradores responden:
-En la otra esquina
Mientras tanto, los jugadores se tiene que cambiar muy rápido de ubicación, evitando que el vendedor se apoder de una de las esquinas. El jugador que sea desalojado de la esquina, se convierte en vendedor.
Cada país tiene su propia adaptación de la pregunta inicial.
Datos curiosos: no solo se juega en América Latina. En lugares como Alemania, Francia y Portugal, también lo juegan desde tiempos antiguos.
4. La huaraca o guaraca (percepción y sentido)
¿Cómo se llama en otros países?: En Bolivia se llama zapatilla va; en Perú, gorrión, gorrión.
Objetivo: Es un juego de percepción y sentido. En el juego de la guaraca, los participantes se sentaban en el suelo, formando un círculo. Un solo jugador corría alrededor con un pañuelo en la mano y rozaba las cabezas mientras todos cantaban: “Corre, corre, la guaraca, el que mira para atrás, se le pega en la pelá”. La canción iba acelerando cada vez más a medida que se repetía, hasta que, finalmente, se dejaba caer el pañuelo en la espalda de otro niño. Si este no se daba cuenta, el jugador que estaba de pie daba una vuelta completa al círculo y el que estaba sentado se convertía en ‘huevo duro’ y tenía que sentarse, derrotado, en el centro. Pero si se percataba, corría e intentaba volver a su puesto antes que su compañero; si no lo lograba, tomaba el pañuelo y continuaba el juego.
Datos curiosos: Huaraca es una palabra quechua (waraca). Los niños mapuches en Chile le llaman juego pis koitun (corre la trenza).
Reincorporar estos juegos en la cotidianidad escolar no sólo nos permite promover el aprendizaje y generar espacios de socialización fundamentales para los niños. También son una forma de rescatar parte del patrimonio cultural latinoamericano, para mostrarlo a nuestros estudiantes.
Los juegos en Chile, Aproximación histórica- folclórica, Oreste Plath. Fondo de Cultura Económica





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