MONSTURM es una compañía danesa fundada por dos diseñadores de sets de teatro, Ole Barslund Nielsen y Christian Jense. Desde 2003, la compañía liderada por estos dos creativo se ha dedicado a construir impresionantes parques para niños alrededor del mundo, parques que incluyen desde ballenas con estructura ósea, dragones y leones, hasta castillos y casas torcidas. Pero mostrar su trabajo no es pertinente sólo porque sus proyectos son verdaderas obras de arte, sino porque a través de esto están fomentando el aprendizaje a través de una actividad fundamental: el juego. El juego como instrumento educativo que implica que un niño desde su propia experiencia descubra el mundo y tome riesgos que lo lleven a ser autónomo.
Si pensamos en la acción de jugar desde esta perspectiva, entenderemos entonces que muchos parques como estos son algo más que una estructura y un espacio.
Son de hecho, momentos y encuentros con el aprendizaje. El pensador y psicopedagogo italiano, Francesco Tonucci asegura que los patios de las casas y los parques tienen un sentido social muy importante, pues son espacios donde un niño desarrolla su autonomía y se ubica de forma libre frente al mundo para recortar un trozo de ese mundo y convertirlo en una experiencia donde la imaginación y el asombro son imprescindibles para crear nuevos conocimientos.
“Cuando rodeamos a los niños de cosas bellas, suscitamos en ellos el asombro”.
Esto lo dice Catherine L´Ecuyer, investigadora y autora del libro Educar en el asombro, quien asegura que los niños nacen con un deseo de conocer que debemos fomentar a través de juegos y retos que pongan en marcha su creatividad y sus capacidades. Los niño, dicen los expertos, tienen una gran necesidad de estar en el exterior y parques como estos, hechos especialmente para ellos, son justamente una oportunidad para que salgan y exploren su máximo potencial.
Pero es importante saber que los parques no significan solo entretención.
Barcos piratas, ballenas, peces, castillos, trenes e insectos convertidos en parques son una oportunidad para potenciar la imaginación y la lógica de los niños, fomentar su socialización con el mundo y desarrollar sus habilidades psicomotrices. Esto significa que además de tener un rol esencial en el bienestar físico, cognitivo y emocional, los parques también pueden ser una herramienta perfecta para que ellos desarrollen la resiliencia a medida que aprenden a cooperar, superar obstáculos y negociar con otros. En estas medida, necesitamos más espacios como estos, que se integren naturalmente en las ciudades, en los colegios, y permitan a los niños vivir la experiencia del juego como una actividad sin límites, llena de posibilidades enriquecedoras.






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