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Caminar lento y otros consejos que pueden ayudarte a manejar tus emociones y fomentar el aprendizaje

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Caminar lento y otros consejos que pueden ayudarte a manejar tus emociones y fomentar el aprendizaje

Para que un alumno aprenda, los docentes debemos mantener la constancia emocional, minimizando las emociones fuertes como la frustración y la decepción. El manejo de nuestras emociones puede ser clave a la hora de garantizar el éxito del aprendizaje.

Escrito por: Camila Londoño

abril 13, 2017

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Foto:

Colegio Puelmapu

Cuando hablamos de constancia emocional, no nos referimos a reprimir nuestras emociones, por el contrario, este concepto desarrollado en el libro Enseña como un maestro 2.0, sugiere más bien la importancia de controlar la forma de expresar emociones fuertes o negativas frente a los alumnos. ¿Por qué es importante? Porque expresar dichas emociones desembocan en la intensificación de las emociones entre los alumnos y los distraen de su propio comportamiento. En otras palabras, cuando un alumno se porta mal y un profesor reacciona de forma negativa, el alumno puede llegar a reaccionar aún peor. Ahora bien, ¿cómo puede un profesor manejar alguna de estas emociones? Estas son algunas sugerencias:

Caminar lento

Cuando un conflicto surja y sea necesario intervenir, procure caminar lento. Así tendrás un momento para tranquilizarte y pensar en las palabras indicadas. Y no sólo eso, al caminar lento, demostrarás y transmitirás a tus estudiantes, calma y tranquilidad.

Critica el comportamiento, no a la persona

Al centrar la atención en el comportamiento, dejamos claro que el problema es temporal y que no es algo típico en el alumno en cuestión. Es mejor decir: “Tu no sueles comportarte de esta forma, ¿sucede algo?” a decir: “Eres una persona maleducada”.

Relación impersonal

Evita emplear frases como: “Creí que podía confiar en ti”. Lo esencial, para manejar las emociones es formular frases en términos impersonales, de esta forma se centra la conversación en las expectativas, se desvían las emociones y se evita que el alumno piense en aquella acción que sabe que te molesta.

Sin generalizar

No caigas en el “tú siempre… “ o el “tú siempre estás haciendo… ”. Al hacer eso, enfocas la conversación en hechos que ya no están bajo el control del estudiante porque ya ocurrieron. Además el problema crece y se aleja del hecho ocurrido. Cuando generalizas, el alumno puede sentir que la amonestación es una especie de “cacería”.

No humillar, no excusar

La constancia emocional también se aplica en las interacciones académicas (no sólo en las conductuales). Esto significa, no humillar a un alumno que se equivocó. Cuando hay respuestas equivocadas, lo ideal es NO indicarle al alumno si se equivocó. Suena extraño, pero según el autor del libro, resulta mucho más enriquecedor reformular la pregunta y trabajar para solucionar los errores de una forma rápida y efectiva. Veamos un ejemplo: en lugar de decir algo como “Está bien, el ejercicio es realmente difícil” o “eso no es, ya hablamos de esto…”, el autor propone decir frases como: “vuelve a intentarlo” o “¿qué es lo que tenemos que hacer para resolver este problema?”. De esta forma, para el estudiante y sus compañeros sigue siendo incierto si la respuesta fue totalmente errónea. Se crea suspenso y ellos se ven obligados a trabajar para solucionarlo por su propia cuenta. Lo más importante es siempre tener en cuenta que el error es parte del proceso.

No adular ni prestar atención excesiva

Parece inevitable, pero elogiar excesivamente respuestas correctas puede tener efectos contrarios. Según el libro Enseña como un maestro 2.0 prestarle demasiada atención al acierto, sugiere que el profesor está sorprendido. En lugar de adular en exceso la respuesta, es importante elogiar el esfuerzo. Así, el estudiante se atreve a tomar riesgos y aceptar desafíos. Para entenderlo más fácil, si un alumno acierta, intenta reconocer el buen trabajo y sigue rápidamente con la lección: “Correcto, bien hecho”. Dando respuestas como estas, el alumno sabe que puede eventualmente acertar o desacertar. Esto no significa que no se pueda elogiar cuando la respuesta es extraordinaria, el asunto es hacerlo con cuidado para que no se diluya por uso excesivo.

Fuentes:

Doug Lemov, Enseña como un maestro 2.0, Aptus Chile

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2017-04-13T15:38:40+00:00 abril, 2017|Mejora docente|2 Comments

2 Comments

  1. Eduardo abril 15, 2017 at abril, 2017

    Excelente! Muy buenos consejos para gestionar las emociones y mejorar las relaciones, favoreciendo un clima apropiado para el aprendizaje. Se agradece, saludos!

  2. Ruty mayo 28, 2017 at mayo, 2017

    Gracias por la informacion cuan importante es controlar nuestras emciones mas aun cuando nuestros niños estan en formacion desde el nivel inicial

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