Una sala de clases, un parque, un laboratorio, una librería, un centro cultural… cualquier espacio es potencialmente un lugar de aprendizaje. Los espacios, entendidos en términos de arquitectura y diseño, son cruciales para mantener nuestro sentido de curiosidad, creatividad y asombro desde la infancia, hasta la adultez. Es por esto, que en los últimos 10 años, el ámbito educativo alrededor del mundo ha empezado a experimentar cambios notables en las formas de entender la arquitectura y el diseño como un factor determinante para fomentar el aprendizaje.
Las mejoras fundamentales que se pueden hacer en un espacio escolar se ejecutan pensando en el color, la luz, el tamaño, la interconectividad y los elementos sorpresa que armónicamente configuran rincones y salas ricas en dinamismo. Paredes curvas, ventanas de colores, juego, ventanas circulares y rayos de luz que ilumninan los rincones son algunos de los elementos presentes en escuelas que han transformado el aula en un “segundo maestro”. Pero no se trata sólo de ser novedoso, se trata de crear salas de clase fundamentalmente educativas que estén en consonancia con las metodologías que se quieren implementar en los procesos de educación. Para esto, según expertos, lo primero que hay que hacer es pensar en las soluciones que queremos para las aulas: ¿por qué una silla y un pupitre?, ¿existe una alternativa diferente que los integre a ambos?, ¿deben los alumnos estar siempre sentados?, ¿cómo funcionarían unos sofás?, ¿los colores son los adecuados?, ¿y los materiales?, ¿por qué una ventana cuadrada y no circular? etc.
Los colores
Según diversos estudios, el color influye 100% en la situación de confort de una persona. Si tenemos en cuenta que los niños pasan una gran cantidad de horas en el jardín y en la escuela, este factor se vuelve una prioridad. Es un elemento que no se puede ignorar a la hora de pensar en espacios educativos. En el jardín Nursery 8 Units en España por ejemplo, el color azul promueve la relajación en los más pequeños, el color verde fomenta el contacto con la naturaleza y las mezclas de colores (en el piso de espacios comunes) no sólo son una aproximación a la teoría del color, sino que también fortalecen los procesos de socialización y de comunidad en la escuela.

Elap /Nursery 8 Units

Elap/Nursery 8 Units
La fachada
A simple vista no parece relevante, pero la fachada de un espacio educativo puede hacer la diferencia para un niño que está aprendiendo. Una ventana circular, como las del jardín mencionado anteriormente, pueden ser asientos y motivar a los niños a explorar el espacio que los rodea. Una fachada como la del kínder Kekec en Eslovenia, con piezas coloridas que pueden rotar, aproxima a los niños a los colores y les da la oportunidad única de interactuar con la estructura y jugar mientras modifican la apariencia del espacio que los rodea. Y se puede ir aún más lejos, como un kínder en Alemania llamado Taka Tuka Land, donde fusionaron el interior con un exterior dinámico y colorido para que los niños escalen, jueguen e incluso duerman; o el colegio Ring Around a Tree en Japón, cuya fachada rodea un árbol y tiene diferentes niveles que fomentan la exploración y la curiosidad; y el kínder Fuji que de hecho no tiene paredes pues está construido como un todo circular sin fin, rechazando así cualquier tipo de separación o segregación, integrándolos a todos.

Baupiloten/Taka Tuka Land

Tezuka/ Ring Around a Tree

Tezuka/Kínder Fuji

Tezuka/Kínder Fuji
Áreas internas
Crear espacios con áreas multipropósitos permite a los estudiantes vincularse con aquello que los rodea. Esto es crucial especialmente para que los más grandes se reúnan en función de un trabajo. Mezclar elementos y objetos favorece el trabajo en equipo, inspira a los estudiantes y combina las responsabilidades académicas con la diversión. ¿Cómo lograrlo? En un colegio en Dinamarca (Orestad Gymnasium) existen zonas con cojines interconectadas de forma vertical y horizontal en 4 pisos diferentes lo que les ha permitido evitar las separaciones y promover la interacción sin límites. Es un espacio comunitario que trabaja en función de la interdisciplinariedad. Otro ejemplo podría ser el colegio School 01 en Países Bajos, un espacio con una identidad única que captura la pasión de los estudiantes por el deporte a través de colores llamativos. Cada mueble de en este lugar es multipropósitos lo que permite a los estudiantes sentarse, acostarse, pasar el rato y obviamente, estudiar. Por último podríamos mencionar el colegio Carl Bolle Elementary School en Alemania, donde los pasillos están llenos de rincones escondidos con luces de colores, espejos y figuras que promueven la comunicación, el movimiento y la investigación de fenómenos científicos.

Bupiloten/ Carl Bolle Elementary School

Bupiloten/ Carl Bolle Elementary School
Estos proyectos llevados a cabos por grandes firmas de arquitectura no sólo son una invitación a maravillarnos con ideas extraordinarias que parecen lejanas, son una muestra clara de la importancia del espacio como herramienta clave para el desarrollo del pensamiento y un reflejo de que la innovación no está sólo vinculada a la tecnología, sino también a la visión de entender la educación como una experiencia total del cuerpo y la mente. La arquitectura en la educación no se preocupa por pensar qué conceptos se deben enseñar, sino en cómo los espacios pueden ayudar a cumplir este objetivo.
Learn for life, New architecture for new learnig





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Crear nuevos espacios para aprendre, experimentar….
Hola, soy Anita, educadora. Quería saber en qué autores te basaste para hacer este artículo, como una forma de poder profundizar más en la importancia de los espacios que planteas 🙂
Gracias !
Hola, Anita. Soy la Coordinadora del Sitio Web de Elige Educar. Debajo de cada imagen vas a poder conseguir los links de la referencias. ¡Gracias por escribir!