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Frida Khalo: algo de su historia y un recorrido virtual por el museo que un día fue su casa

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Frida Khalo: algo de su historia y un recorrido virtual por el museo que un día fue su casa

Gran oportunidad para profesores, estudiantes y público general. Sin duda una herramienta educativa útil para todos quienes enseñan este fragmento de la historia del arte.

Escrito por: Camila Londoño

abril 6, 2017

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Foto:

Elige Educar/Domi Baus

El 6 de junio de 1907 nació en Coyoacán, México, una niña de quien mucho se ha hablado llamada Carmen Frida Khalo. Su vida y sus pinturas, tan dolorosas como coloridas, han sido objeto de admiración por parte de un mundo que encontró valor en la obra de una mujer que sufrió por dentro y por fuera. Pero Friducha, como la llamaba su esposa y famoso muralista Diego Rivera, no siempre fue famosa y recorrió un largo camino de experiencias amargas que se reflejaron explícitamente en su trabajo como artista.

Una historia de dolor

Su dolorosa historia empezó cuando tenía seis años. En ese entonces (1913), Frida fue diagnosticada con poliomielitis, condición que afectó el uso de su pierna derecha. Ésta se desarrolló muy delgada y su pie se estancó en el crecimiento. Fueron nueve meses de convalecencia y durante ese tiempo, su padre se encargó de que ejercitara regularmente los músculos afectados. A pesar de sus esfuerzos, ambos quedaron deformados, y a lo largo de su vida, Frida intentó esconderlos siempre llevando pantalones, faldas largas o dos pares de calcetines en su pie derecho. Frida sobrevivió al polio, pero más adelante tendría que enfrentar otro acontecimiento que marcó su vida en dos. Cuando tenía 18 años, época en la cual no planeaba convertirse en artista y había empezado un programa de pre-medicina en la Ciudad de México, tuvo un accidente de autobús que la dejó en cama por un año. Su columna, hombros, costillas, pelvis y pies sufrieron graves daños y la joven tuvo que someterse desde entonces a más de 30 operaciones. Su cuerpo no volvió a hacer el de antes, pero fue a raíz de esto que Frida empezó a pintar. Tanto tiempo inmóvil fue la excusa para desarrollar un talento que cambiaría la historia del arte femenino en México y el mundo.

Su inspiración

Deliberadamente ingenuas, gráficas y folclóricas. Así eran las pinturas de Frida. La naturaleza muerta y los autorretratos constituyeron la mayor parte de su trabajo que fue el reflejo de su dolor físico y emocional. Alguna vez dijo: “Sufrí dos graves accidentes en mi vida, uno en el cual un tranvía me arrolló y el segundo fue Diego”. Su cuerpo endeble y desecho, la imposibilidad de tener hijos, su activismo político y la lucha por su amor tormentoso con el famoso artista Diego Rivera, fueron el sello de sus pinturas. Pinturas que además de reflejar su vida, estaban muy inspiradas por el trabajo altamente social, político, popular, de origen indígena y revolucionario de su marido, quien con sus murales también impactó a México y el mundo en tiempos posrevolucionarios.

De su dolor nació su arte y de su arte la catarsis por su sufrimiento. A lo largo de su vida, pintó alrededor de 200 pinturas, dibujos y bocetos que como un libro, representaron la biografía de esta mujer que pintaba lo que conocía mejor: su propia vida. Fueron justamente sus autorretratos, las obras que más impactaron y la llevaron a relacionarse con grandes personajes como André Breton (escritor, poeta, ensayista y teórico del surrealismo) y Pablo Picasso en importantes rincones del mundo como Estados Unidos y París.

Sus obras

Fue su obra Autorretrato – El marco, la primera de un artista mexicano del siglo XX en ser adquirida por el famoso Museo del Louvre en París. Como esta, muchas otras de sus pinturas han dado la vuelta al mundo, como su Autorretrato con pelo corto (que actualmente está en el Museo de Arte Moderno de Nueva York) el primero realizado después de haberse divorciado de Diego Rivera y en el cual aparece con un traje de hombre que le queda grande y pelo corto, después de habérselo cortado como rechazo a su ex marido que tanto admiraba su pelo largo. Además de éstas, el Autorretrato con mono, obra que recoge la esencia de Frida y que es reflejo de su vida desde todo los puntos de vista: por un lado, la vegetación como ejemplo de la región de Coyoacán y por otro, los monos, como una muestra de los numerosos animales exóticos que habitaban en su casa. Este cuadro fue encargado por A. Conger Goodyear, quien era presidente del Museo de Arte Moderno en Nueva York en 1938. También está su famosa y trágica pintura La columna rota, donde aparece llorando, sin protección alguna en una vasta llanura reflejando el dolor del deterioro de su cuerpo sostenido por un corsé de acero y clavos atravesando su piel. La tragedia de la obra impactó mucho en su momento y sigue impactando, tanto que en 2013, un imagen de esta pintura se presentó en una estampilla de la nación africana de Costa de Marfil. Una prueba de que Frida impactó y sigue impactando al mundo.

El Museo: una herramienta educativa

Frida falleció a sus 47 años y tal como decía la última frase de su diario, salió alegre y no volvió jamás. “Espero alegre la salida y espero no volver jamás”. Sus cenizas fueron colocadas en una urna pre-colombina que se exhibe actualmente en la Casa Azul que compartió con Diego Rivera. Un año después de su muerte, el muralista regaló la casa al gobierno para que se convirtiera en un museo y cuando Rivera murió, la casa se convirtió oficialmente en el Museo Frida Khalo.

Visitar el Museo es dar un paso atrás en el tiempo y vivir por unos instantes lo que ella vivió. Sus objetos personales permanecen allí intactos y todo parece estar tal como ella lo dejó. ¿Qué es lo mejor? Que no es necesario viajar a México para hacer un recorrido por el lugar. Actualmente, el Museo Frida Khalo abre las puertas de su casa de manera virtual para que todos, sin importar de donde vengan puedan recorrer salas, jardines y rincones. Es extraordinario como herramienta de interés general para todos quienes valoran su obra, pero también como instrumento educativo para profesores que quieren profundizar en la historia del arte en México.

Este viaje virtual por su historia no ofrece la experiencia sensorial que ofrece un viaje físico, pero sí ofrece a los alumnos la libertad de explorar el entorno en detalle cuantas veces quieran y profundizar en la historia de una mujer que rompió paradigmas en el arte femenino con una obra que fue difícil de clasificar. Además, para emprender este viaje basta con entrar al sitio web del museo y utilizar computadores o un proyector en la sala de clase. Así de simple se puede hacer uso de las nuevas tecnologías para profundizar en conceptos y temas que a veces parecen tan lejanos.

¡Todos los profesores pueden hacerlo! Que tus estudiantes conozcan un poco más del arte latinoamericano solo depende de un clic.

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2020-03-18T09:25:15+00:00 abril, 2017|Cómo aprenden los niños, Mejora docente|0 Comments

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