Antes de llegar a la sala de clases
Los expertos propone contactar a los estudiantes antes de empezar. Una carta de bienvenida contándoles algunos de los proyectos que tienes en mente sería un buen elemento para darles a entender que estás emocionado. Esto les permitirá sentir desde el principio que hacen parte de un equipo, de tu equipo y que todos, incluyéndote, son una comunidad. Una vez hecho esto, hay otras ideas que se pueden desarrollar en la sala para cumplir dicho objetivo.
Conocerse es esencial
Un ejercicio interesante es hacer pequeños grupos de estudiantes y motivarlos para contestar preguntas que tú puedas formular como: ¿qué música te gusta?, ¿a dónde te gustaría viajar?, ¿cuáles son los lugares que más te gustan?, ¿cuándo es tu cumpleaños? etc… Tendrás que darles tiempo para que cada miembro del grupo conteste y cuando el tiempo acabe, tendrán que compartir las respuestas frente a los demás. La ronda se puede repetir y de esta forma empieza el proceso de conocerse desde las cosas más simples y cotidianas.
Encontrar cosas en común
Para formar un equipo, el vínculo con tus estudiantes es esencial, pero también es fundamental que ellos construyan lazos y rompan las barreras. ¿Qué se puede hacer para avanzar hacia esta meta? Nuevamente puedes generar preguntas, los estudiantes que se sientan identificados con algunas de las preguntas tendrán que pararse de su puesto (puedes participar con ellos). De esta forma, se darán cuenta de las cosas que tienen en común, y más adelante podrán compartir más. Algunas de esas preguntas podrían ser: ¿tocas algún instrumento?, ¿te gustan los deportes?, ¿te gusta leer?, ¿te gusta la pizza?, ¿y los postres?, ¿qué clima te gusta más? etc.
Lo que tienes que hacer a diario
Según los expertos, hay ciertas acciones que puedes tomar para que tus estudiantes se sientan apreciados. Por ejemplo, usar sus nombres constantemente, establecer reglas y acuerdos con ellos, reforzar dichas normas de la mano de los estudiantes, promover un comportamiento basado en el respeto, el cuidado, el autocontrol y la toma de decisiones justas. Adicionalmente es fundamental que transmitas entusiasmo, energía y un lenguaje corporal y verbal que refleje el interés y el respeto.
Ser un modelo
“Probablemente la cosa más poderosa que un profesor puede hacer desde el principio es modelar lo que él/ella quiere en términos de una comunidad positiva, junto con la consideración positiva e incondicional para cada niño. El otro factor es una auténtica pasión por lo que el profesor está haciendo con respecto a la materia y una comprensión de que su estado emocional (expresado verbal y no verbalmente) puede bendecir o maldecir el clima del aula”, dice el Dr. Joanne MacLennan, quien enseña a los futuros profesores sobre el aprendizaje social y emocional en el College of Saint Elizabeth en New Jersey, EE.UU.
Para promover entonces un clima colaborativo, un aprendizaje de calidad y un espacio de trabajo en equipo desde el primer mes, es indispensable comprometerse, involucrarse y demostrar a los estudiantes que ellos importan y que son la esencia de ese gran equipo que construirán en el año que empieza.

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