Con el fin de avanzar hacia una educación pública de calidad, el Ministerio de Educación creó la Unidad de Género (UEG), estructura que se encarga de impulsar la incorporación de la perspectiva de género en los planes del ministerio. ¿El principal objetivo? Construir una educación no sexista donde se reconozcan las capacidades de todos sin importar sexo, identidad y género. Nos basamos en esto para hablar de la importancia del tema y de las medidas que se están tomando en el país para acabar con la desigualdad de género.
¿De qué hablamos cuando hablamos de género?
Cuando mencionamos la palabra “género”, reconocemos las diferencias biológicas entre hombres y mujeres con identidades (mujer, transgénero, transexual hombre, cisgénero), expresiones (femenina, andrógina masculina) y orientaciones sexuales diversas (heterosexual, bisexual, pansexual, homosexual, asexual). De dichas diferencias nacen los estereotipos de género, aquellos que han estado y siguen estando presentes en los proceso educativos generando desigualdad en la formación, brechas en los resultados académicos y desventajas para las mujeres en ciertas áreas y para los varones en otras. En otras palabras, cuando hacemos diferenciación de género, hay segregación y el futuro de las personas se ve afectado en el mundo laboral; salarios, cargos y pensiones son algunos de los factores que se comprometen y determinan la calidad de vida de muchos en la sociedad.
¿Por qué hablar de enfoque de género en la educación?
En los sistemas educativos nacen las relaciones sociales que influyen en la cotidianidad, en la construcción de identidades y en la adquisición de conocimientos que permiten el desarrollo de niños y niñas. Es importante entonces construir espacios de enseñanza que estén lejos de los estereotipos y de los patrones que la sociedad asigna según el sexo de la persona. No existen acciones “propias de hombres” y acciones “propias de mujeres” y ese es el mensaje que hay que transmitir para construir aulas inclusivas donde no haya tratos diferenciados. Hablar de enfoque de género “permite reconocer que niños y niñas tienen el mismo potencial de aprendizaje y desarrollo, y las mismas posibilidades de disfrutar por igual de aquellos bienes valorados socialmente, oportunidades, recursos y recompensas, de manera independiente a sus diferencias biológicas y reconociendo la igualdad de derechos”.
Desigualdad en Chile
En los últimos años, las cifras de desigualdad entre hombres y mujeres en Chile han logrado superarse, sin embargo en el ámbito educativo, niños, niñas y jóvenes reciben tratos diferenciados según los estereotipos que la sociedad se ha encargado de crear.
Por ejemplo, en Educación Media Técnico Profesional la participación de mujeres sigue siendo menor a la de los hombres (conforman un 44,9% de las matrículas); en este nivel es evidente la segregación de género según la especialización: “las mujeres predominan en las áreas técnica (80%), Comercial (64%) y Artística (53%), mientras que los varones predominan en las áreas Industrial (83%), Agrícola (66%) y Marítima (65%)”. Datos como estos nos invitan a seguir profundizando en el tema en todos los niveles y a seguir luchando por modificar la desigualdad entre géneros potenciando acciones, capacitando actores del sistema educativo y visibilizando el problema.
Asumir el desafío de transformar la visión sobre el género en los procesos educativos es fundamental si se quiere avanzar hacia una educación igualitaria y no marcada por la diferenciación, el rechazo y la injusticia. Y tú, ¿cómo puedes contribuir en este proceso?


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