Lo que los docentes hacen todos los días en las aulas no se reduce al mero hecho de pasar contenidos, sino a convertir a los alumnos en seres integrales capaces de relacionar e incorporar aprendizajes convirtiéndolos, por ejemplo, en obras de arte. ¿Cómo? ¿Por qué? En esta nota mostramos lo que el profesor Ahmet de Inglaterra para incorporar las artes al corazón del currículum.
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Es el corazón de lo que hago: pensar menos como educador y más como artista; en mi caso como profesor de teatro, productor y director. Cuando trabajé en un proyecto basado en aprendizajes, me di cuenta que al situar el arte en el centro de cualquier currículo me daba un poder pedagógico mucho más grande que cualquier otro enfoque educacional.
Ahmet mezcla historia y teatro. En sus clases nunca ha pensado enlistar nombres o fechas que los estudiantes deban aprender, sino que armar las historias que existen dentro de un contenido y guiarlo como un artista: cómo podría traer esta idea al mundo real, cómo podría hacer que les importe a sus estudiantes. Al usar el teatro de esta forma, no solo les ofrece historias con las que se puedan emocionar y aprender, sino que al convertirlas en producciones proveen a los alumnos de un mundo en donde su conocimiento sigue vivo después de darle de la obra.
Fusionar el aprendizaje con el arte permite que los estudiantes investiguen y de ese modo lo interpreten y comuniquen, esta práctica no sólo se disfruta sino que además acarrea buenos resultados. Ahmet dice que al poner las artes en el corazón del currículum creamos un ambiente de aprendizaje que transforma las salas de clases en escenarios y galerías, hechos en historias, y recuerdos en legados.
Este profesor describe tres formas en que los docentes integran el arte en las aulas:
Enfocan el currículo como un artista: Lo que hacen es pensar en la realidad del contenido y de esa forma, tal como un compositor, un director o un pintor, convierten ese contenido en algo real, específico y conciso, así los estudiantes sienten más ganas de crear piezas destacadas y únicas.
Hacen un proceso rico que implica un resultado rico: Sumergen a los estudiantes en el arte que están creando. Los empoderan con herramientas y habilidades, con roles específicos dentro del grupo, con metas de conocimiento que deben trabajar de forma independiente como artistas y abiertos a las críticas de una audiencia que los ayuda a recrear su trabajo.
Cultivan a los investigadores artistas y combinan contenido y arte: No dividen el aprendizaje basado en conocimiento por la concepción de creatividad. Así los estudiantes ven su aprendizaje como algo vivo y no sólo como una serie de palabras o números. A través de una pieza de arte es probable que los estudiantes descubran que no saben lo suficiente como para llevarlos a cabo, o que su conocimiento no es preciso, por eso cuando surgen preguntas de conocimiento (tal como los actores, artistas o escritores) deben investigar, de forma independiente o guiados por el profesor.
Ahmet lamenta que las artes estén un poco alejadas de la educación. Él considera que la fusión de estas con el contenido es importante porque los estudiantes dejan de ver las humanidades o la ciencia como conocimiento en una página o como algo para ser recitado en un examen, y empiezan a ver los los beneficios que el arte tiene en la vida haciendo que el conocimiento, las historias y los hechos revivan.
Esto es lo que los profesores hacen cada día en las aulas: se preocupan de que los alumnos no sólo adquieran conocimientos sino que los apliquen, por ejemplo en una representación artística. La labor de nuestros docentes permite que los niños, futuro del país, sean personas integrales.
Fuente: How to Infuse the Arts Into Core Curriculum (and Why It Matters)
Traducción: Karla Rosental Cárdenas, Estudiante de Pedagogía en Inglés- UMCE.
Editado por Elige Educar.
