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La importancia de generar comunidad dentro del aula

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La importancia de generar comunidad dentro del aula

Escrito por: Equipo Elige Educar

octubre 19, 2016

La clave para enseñar habilidades sociales y emocionales a los niños es la creación de una cultura de aula basada en la comunidad.  Así lo cree la  National Association for the Educaction of Young Children (NAEYC),  organización que hace pocos meses publicó una interesante nota sobre esta temática.

Si quieres conocer  la importancia de este tema, tienes que leer la siguiente nota de Kate Kane.

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Cuando describo a las familias los objetivos de mis clases destinadas a niños de primera infancia, les digo que el desarrollo social y emocional es una parte intencional y significativa del currículum. Las familias necesitan información sobre cómo ayudar a sus niños a desarrollar habilidades sociales está profundamente relacionado con su aprendizaje. Los menores necesitan experimentar el ser parte de un grupo, regular sus emociones y negociar conflictos sociales complejos con el fin de que realmente aprendan y adquieran material cognitivo como conceptos matemáticos y habilidades literarias tempranas.

En mi sala de clases creemos que lo esencial del aprendizaje social y emocional es la creación de aulas donde los niños se sientan empoderados e involucrados. Usamos una variedad de estrategias para facilitar las habilidades individuales de los niños a medida que interactúan con sus compañeros y aprenden a controlar los problemas complejos a su alrededor.

La clave de enseñar habilidades sociales y emocionales a los niños es la creación de una cultura de aula basada en la comunidad. Aquellas fuertes tienen miembros que comparten objetivos y experiencias, que se sienten capacitados para contribuir, que confían entre ellos y se sienten comprendidos y capaces como individuos. Estos atributos permiten el trabajo en equipo, la cooperación, una disposición a negociar y la habilidad de potenciar en las habilidades de los demás.

Trasladar esta idea de comunidad a una sala de clases para niños de primera infancia presenta una oportunidad única. Los pequeños están listos para las responsabilidades y para la posibilidad de tener un poco de control sobre sus propios mundos. Y a medida que experimentan sus primeras relaciones entre iguales y un nuevo espacio lejos de sus familias, la clase puede convertirse en una comunidad en donde cada niño es un miembro activo.

¿Cómo crear comunidad desde el jardín infantil?

Los niños en mi clase contribuyen a las reglas de aula y participan en discusiones con los profesores sobre consecuencias justas. A principios de año, creamos un manifiesto en el aula que destila el sistema de creencias de la comunidad. Los enunciados del manifiesto son siempre positivos, por ejemplo: “Utilizamos voces amables unos con otros”, “Mantenemos cuerpos y sentimientos a salvo” y “Está bien cometer errores”. Los profesores guían la clase e inculcan empatía mientras que los niños colectivamente discuten las brechas del manifiesto y alientan a sus compañeros a cooperar. El manifiesto es significativo para los niños porque está en su lenguaje y se enmarca en el lente a través del cual ven ellos el mundo.

Centrarse en la confianza y relaciones: También a principios del año escolar, es importante ofrecer oportunidades para construir relaciones. Jugar y facilitar proyectos donde los niños puedan descubrir en qué medida son iguales y en qué medida son diferentes, proporcionando foros para que cada niño pueda demostrar sus intereses y fortalezas, son actividades que permiten a futuro el trabajo en equipo. En adición a eso, tener discusiones en las clases en donde cada niño es alentado a tener voz y permitir tiempo suficiente para juegos no estructurados donde puedan crear sus propias redes y conexiones entre ellos y experimentar con la resolución de conflictos, es en última instancia lo esencial de la comunidad.

Establecer la base de la familiaridad y confianza en el aula sienta las bases para que un grupo de niños pueda desarrollar intimidad y química a través del tiempo, y comenzar a funcionar como un sistema auto-organizado. Los niños se sienten más motivados al cambio, crecimiento y aprendizaje cuando entienden la implicación más amplia de sus contribuciones individuales en el aula.

Co-creación de reglas con los niños: Los miembros de cualquier comunidad fuerte deben estar involucrados en las reglas de su ambiente. Ellas además ayudan a nutrir el sentimiento de propiedad y responsabilidad. Una comunidad en el aula construida con reglas creadas por los estudiantes (con la guía del o de la profesora) mejora habilidades sociales y emocionales cruciales al hacer que los niños deban rendir cuentas de sus acciones. La co-creación de reglas en el aula fomenta las capacidades individuales de los estudiantes, que tengan que auto-regularse, demostrar flexibilidad, ver distintas perspectivas y darles la oportunidad de crear el mundo en el que habitan.

Dar a los niños la palabra: Capacitar a los niños para tener alguna influencia sobre las decisiones en juegos y en elecciones de estudio significa permitir a los niños contribuir en los temas del currículum, partes del horario diario y del espacio físico a su alrededor. Cuando la clase negocia en conjunto, comienzan a ejercer sus habilidades sociales y emocionales de forma independiente, pero a la vez cooperativa.

Cuando los profesores se resisten al impulso de microgestionar juegos y actividades, les dan a los niños el espacio que necesitan para explorar, experimentar y cometer (y aprender de los) errores. La experiencia de trabajar juntos para la resolución de problemas tanto en juegos como en proyectos crea la oportunidad para que los niños aprendan importantes habilidades de cooperación. También requiere que los niños dependan unos en otros y aprendan de las capacidades individuales de otros. Por supuesto la o el profesor tiene un rol en la orientación de los niños, pero la comunidad es más fuerte cuando los estos pueden guiar su juego y participar en la creación del manifiesto del aula.

La sala de clases proporciona un ambiente único a los niños para experimentar las relaciones de pares y para crear su propia comunidad de aprendizaje. Una comunidad de aula fuerte es una donde las y los estudiantes se sienten empoderados y valorados, y uno en el cual los niños podrán eventualmente prosperar.

El rol del profesor siempre será clave en el desarrollo de estas comunidades dentro del aula, porque es él quien guía al curso en su aprendizaje e interacciones con los pares y otros docentes. El educador no sólo pasa contenido, sino que también forma niños independientes, con ideas propias, creativos y capaces de desarrollar y desenvolverse bien en una comunidad, partiendo por la que crean en su propia sala de clases. Esas bases les servirán a los niños para el resto de la vida.

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Fuente: Back to School – Why Creating Classroom Community is So Important
Traducción: Valery Díaz Guerrero, Estudiante de Pedagogía en Inglés-
Universidad de Santiago de Chile.
Editado por Elige Educar

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