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El efecto Pigmalión: Si crees en tus alumnos ellos creerán en sí mismos

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El efecto Pigmalión: Si crees en tus alumnos ellos creerán en sí mismos

Escrito por: Equipo Elige Educar

septiembre 29, 2016

En una nota publicada por el diario inglés The Guardian, explican cómo los profesores podrían ayudar a sus alumnos a desarrollar todo su potencial a través de la generación de altas expectativas. Si crees en lo que pueden hacer, ellos también lo creerán. Se trata del efecto Pigmalión o de profecía autocumplida, ¿lo conoces? A continuación compartimos el artículo.

En los 60’ un par de investigadores llevaron a cabo un experimento que cambió la forma en que el mundo piensa sobre las expectativas. Robert Rosenthal y Lenore Jacobson le contaron a un grupo de profesores que algunos de sus estudiantes habían sido identificados como seres con gran potencial para convertirse en personas exitosas y que estos estudiantes florecerían a lo largo del curso del año.

El impacto de tener altas expectativas paso a ser conocida como el efecto Pigmalión. En la mitología griega, Pigmalión era un escultor que tallaba una estatua tan hermosa que creyó sentirse enamorado de ella. Su adoración era tan fuerte que los dioses convirtieron la estatua en una mujer de verdad. En Sociología, el término es usado en referencia a estar a la altura de las expectativas que alguien más tiene sobre ti.

Lo opuesto a esto es el efecto Golem –denominado así tras un mítico monstruo violento– en donde las bajas expectativas pueden llevar a las personas a actuar peor, como resultado de lo que otras personas esperan.

Distinguir entre Aspiración y Expectación

Existe una importante y sutil distinción entre aspiración y expectación. Las aspiraciones tienen que ver con el deseo de ser mejor, mientras que las expectaciones expresan una creencia de las probabilidades de triunfar. Se ha comprobado que incrementar las expectaciones ayuda a los estudiantes, pero no se puede decir lo mismo de las aspiraciones.

El resumen de la Fundación para la Educación de Dotación sobre aspiraciones encontró que “las intervenciones que tienen por objetivo elevar las aspiraciones tienen un impacto poco o casi nada positivo en el nivel educacional”. Una de las razones de esto es que muchos estudiantes ya tienen altas aspiraciones para sus vidas. La desconexión ocurre en el vacío entre tener estas ambiciones y desarrollar los hábitos requeridos para alcanzar estos nobles objetivos.

Un estudio reciente encontró que los estudiantes que tienen altas aspiraciones pero bajas expectativas tienen el doble de posibilidades de obtener bajas calificaciones en diversas evaluaciones respecto a sus pares que tienen aspiraciones y expectativas altas.

Hazlo temprano

Investigaciones sugieren que el efecto de las expectativas es más pronunciado al iniciar el año escolar, o al principio de tareas nuevas o contenidos nuevos. Esto se debe a que los estudiantes tienden a empezar proyectos con la mente abierta acerca de cómo les irá –y que están buscando una guía de lo que es posible para ellos para lograr. Asegúrate de que escuchen una voz positiva– llena de la creencia y la convicción de que pueden tener éxito, antes de que la duda de sí mismo comience a colarse en sus vidas.

Involucra a los padres

Los psicólogos han calculado que cuando las expectativas altas solamente son procedentes de los profesores, sólo ayudarán a una minoría de estudiantes. Es así como los padres juegan un papel muy importante en la conformación de la imagen que los jóvenes tienen de sí mismos. Un estudio reciente sobre cómo los padres pueden ayudar a sus hijos a tener éxito en la escuela descubrió que las altas expectativas tenían el mayor impacto. La valoración de la educación y la esperanza puesto en los niños para tener éxito, transmite la importancia y la probabilidad de éxito en la escuela.

Sé realista

Se necesita una palabra de precaución cuando se trata de las expectativas. Más no siempre es mejor. La evidencia sugiere que cuando las expectativas son poco realistas –esto es, que exceden de sobremanera la capacidad del niño– puede conducir a un descenso del rendimiento académico. Por otro lado, estas expectativas excesivas pueden favorecer una fuente de estrés y ansiedad en los estudiantes. Cuando se trata de expectativas, para que la regla de Goldilocks se ve aplicada: demasiado pocas expectativas no es bueno; demasiadas expectativas tampoco lo son. Los desafíos más realistas debiesen ser el principio guía.

Anima a expectativas personales altas

La forma en que los estudiantes piensan sobre sí mismos tendrá un gran impacto en la forma en que se comportan. Un estudio obtuvo que los participantes pasan cinco minutos pensando en los atributos de un profesor de la universidad antes de contestar las preguntas del juego Trivial Pursuit. ¿Los resultados? Estos estudiantes respondieron más respuestas correctas que los que no habían sido cebados a pensar como un profesor.

Para los estudiantes que no se ven a sí mismos de manera positiva, esto puede ser muy útil para crear una cultura de la mentalidad del crecimiento. Esta es una creencia que los estudiantes pueden mejorar en la medida que trabajan duro y aprenden de sus errores. Esto puede ser comentado al tenerlos reflejados en su proceso, enfocándose menos en sus habilidades naturales y desarrollando su pensamiento motivacional.

Si las expectativas se asentaron en el nivel adecuado, para ser desafiantes y realistas a la vez, pueden ayudar a los estudiantes a mejorar su desempeño y su rendimiento académico. Si estas expectativas están alineadas con las de los padres y los propios alumnos, y se comunican desde el comienzo de un nuevo tema, existe una gran posibilidad de hacer un impacto significativo en los jóvenes.

Es interesante lo que plantea la nota del diario inglés. Siempre que alguien tiene altas expectativas de nosotros o nuestro trabajo, nos lo creeremos también y logramos hacer lo mejor que podemos para desarrollar todo nuestro potencial. Eso es lo que sucede con los alumnos cuando los profesores –figuras altamente relevantes e influyentes en sus vidas como modelos a seguir– creen en lo que son capaces de hacer. Si crees en tus estudiantes, ellos creerán mucho más en sí mismos y serán capaces de desarrollar grandes cosas. Y como explica el artículo, siempre debe ir acompañado de lo que creen los padres también acerca de sus hijos, este es un trabajo que va más allá del aula pero que es potenciado por los docentes que pasan con los niños la mayor parte de su día activo.

Fuente: Great expectations: how to help your students fulfil their potential
Traducción: Claudia Reyes, Estudiante de Pedagogía en Inglés – UMCE.

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2017-02-22T15:15:53+00:00 septiembre, 2016|Noticias|Comentarios desactivados en El efecto Pigmalión: Si crees en tus alumnos ellos creerán en sí mismos