Para ti como apoderado es posible que sea la primera vez que envías a uno de tus hijos al colegio, pero para los profesores esta situación es repetida: la viven año a año, eso por eso que ellos, los educadores, saben mucho más al respecto que un papá primerizo en esta etapa. Conscientes de eso, el sitio web Scary Mommy desarrolló una lista de cosas que el educador de Pre Kínder le diría a los padres.
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A continuación la nota de Scary Mommy:
Así que estás a punto de enviar a tu hermoso hijo a Pre Kínder. Tanto tú como tu hijo tienen ansias, nervios y un nudo en la garganta. Nosotros los profesores lo entendemos. Y ya que también hemos estado en ese lugar, tenemos un par de consejos para hacerte la vida más fácil.
1. Haz una despedida limpia: Tu hijo puede ser un desastre el primer día y convertirse en un llorón. Igual que tú. En esta situación tus ojos se empezarán a humedecer también. Lo que no ayuda: permanecer en la puerta y volver cuatro veces sólo para dar “un abrazo más”, o rendirse y decir “vámonos para la casa e intentémoslo mañana mejor”. Aunque cada célula materna dentro de ti esté gritando junto con tu hijo, la mejor propuesta es sólo una despedida alegre y entusiasta, y una salida rápida. Luego seca tus ojos y toma un muy merecido café. De aquí en adelante nos encargamos nosotros.
Dudarás de ti incluso más cuando tu hijo siga llorando el día dos, o el tres o incluso el día doce. Sin embargo, luego de dos semanas, cuando la rutina de clases se hace más familiar y las amistades empiezan a nacer, notarás que todo el llanto comienza a desaparecer.
2. Ten un buen sistema de cuidadores: Has logrado hacer coincidir tus vacaciones con las del colegio. Le pediste a la alguien que retire a tu hijo todos los días. Todo listo, ¿verdad? ¡No! Cuando se trata del colegio, lo inesperado pasa siempre. Siempre. Días de lluvia, fiebres, cuidadores atrapados en tacos, etc. En las mañanas estarás a punto de irte del colegio cuando vayas a dejar a tu hijo y escucharás al profesor decir de una manera muy entusiasta “¡Recuerden que hoy los niños salen a las 11.30!”.
Entonces, aunque tengas un cuidador establecido, enlista a un pariente extra, un amigo o una vecina mamá para esos momentos inesperados. (Y asegúrate de poner la información de contacto en la tarjeta de emergencias).
3. No nos trates como sólo son profesores de Pre Kínder: Padres y amigos nos dicen “¡qué suertudo! tú sólo tienes que jugar todo el día”. Aseveraciones como esas nos vuelven locos. Pre Kínder es la primera experiencia en el colegio de un niño, a pesar de la falta de pruebas y tareas. Para un niño en educación inicial jugar es aprender, y nuestro trabajo como profesores de párvulos es ayudarlos a desarrollar habilidades esenciales a través del juego. Detrás de todos los juegos, de la construcción con bloques LEGO y de la construcción con greda en la sala de Pre Kínder, hay clases minuciosamente planeadas de ciencia, matemática, literatura y desarrollo cívico.
Los educadores de párvulos tampoco son nanas experimentadas. Las bolsas bajo los ojos vienen de escribir tesis de magísteres y de estudiar para exámenes de certificación. Sabemos la diferencia entre Montessori y Reggio Emilia y podemos citar a Vygotsky como un maestro. No te dejes engañar por los delantales coloridos, estamos aquí para educar.
4. No nos trates como una opción: Sabemos que no mandarás a tu hijo al colegio una o dos veces, ya sea por alguna enfermedad o por algún fin de semana largo. Pero, por favor, no hagas el faltar al colegio un hábito, sólo porque Pre Kínder “no es escuela real”. Si tu hijo va en promedio sólo dos o tres veces a la semana, se hará más difícil para nosotros notar si el niño no reconoce sonidos de letras o tiene problemas afirmando un lápiz.
5. Eres parte importante del grupo de enseñanza: Eres una parte fundamental en el proceso de enseñanza. Desde el momento que tu hijo nació, fuiste tú su primer y mejor profesor y ese trabajo no termina cuando empiezas a mandarlo al colegio. Nosotros podemos darle lecciones específicas, pero en casa, puedes complementarlas con juegos de mesa, contando frutas en el supermercado o la feria, o incluso saliendo de paseo por el barrio o un parque y mostrando los cambios en el ambiente. ¡Y leer, leer y leer! Los momentos junto al “Gato en el sombrero” o “El elefante y el cerdito” serán algunos de los mejores recuerdos que tendrá tu hijo. Juntos, podemos ayudar a tu hijo a desarrollar las habilidades que más adelante va a necesitar.
Hablando de lectura, no te asustes si tu hijo no está leyendo “Pedrito y el Lobo” solo para cuando finalice el año, o si a veces se salta el número catorce cuando cuente. Pre Kínder puede ser más desafiante en comparación a antes, pero no se espera que los niños sean expertos en lectura, escritura y matemáticas desde el momento que los años de escolaridad comiencen. Te mantendremos informado de las habilidades de lectura de tus hijos y te avisaremos, si es que es necesario profundizar algunas cosas durante el verano.
6. Cambia la ropa elegante: ¿Ropa linda para volver a clases? ¡Genial! Pero una vez que hayas publicado la foto en Instagram, vuelve a la ropa cómoda, como pantalones de buzo que son más fáciles de poner y quitar que los jeans con botones y cierres para cuando la naturaleza llama. Tu hija puede adorar vestirse como una princesa, pero su túnica de lentejuelas y lazos volverá a casa con los puños con tierra, y endurecido por la pintura y el yogurt que se derrame sobre ésta. Collares y pulseras terminarán inevitablemente ocultos en la mochila o rotos por tirarlos demasiado.
Y ya que hablamos de este tema, revisa la ropa de cambio de tu hijo cada semana. Si se derrama algo o pasa algún accidente, no querrás que tenga problemas poniéndose ropa demasiado pequeña, una polera sin mangas en invierno o un chaleco grueso en verano.
7. ¿Una caja extra de pañuelos? ¡Realmente nos serviría!: Cuenta cuántos pañuelos usa tu hijo cuando está resfriado o con alergias. Multiplica eso por cinco días a la semana y una vez más por 18 (o más) niños y tendrás una idea de cuán rápido se acaban a través de la limpieza y suministros de salud. Sabemos que tu presupuesto es apretado y que sientas que es una imposición que te pidan donar toallas de papel, toallas húmedas y jabón de manos. No nos gusta pedir estos implementos, sin embargo, el presupuesto de los colegios es también apretado y los suministros que pedimos cada año, ocasionalmente no duran hasta el final de éste. Cuando nuestros plumones se secan y las barras de pegamento de acaban, somos nosotros los que buscamos en nuestro propio bolsillo para poder reemplazarlos. Se nos conoce también por ser los que se ocupan de, por ejemplo, comprar abrigos de invierno cuando la familia de un niño está pasando por un mal momento. Así que, pensemos en una caja de pañuelos como un muy buen regalo para el día del profesor.
8. Cuando decimos que podría haber un problema por favor escucha: Los años de Pre Kínder son una oportunidad invaluable para detectar signos de retrasos en el desarrollo antes que éstos se vuelvan un problema serio. Si notamos que el discurso de tu hijo es inusualmente más complicado de entender, o que éste es más agresivo con otros, o que pareciera que no le importa escuchar a los adultos cuando le hablan, es nuestro trabajo darte ciertas direcciones. Naturalmente, debes confiar en tus instintos cuando se trata del bienestar de tu hijo, pero, al menos, escúchanos. Es difícil para nosotros hablar de estos temas, pero no tan difícil como lo es para un niño entrar al jardín sin la ayuda que necesiten para dar lo mejor de ellos.
9. Las cosas malas van a suceder: Te verás abrumado por la culpa la primera vez que tu hijo llegue a casa con una rodilla rasmillada o con un ataque de diarrea. “¡Debo ser una madre horrible por dejar que mi hijo empiece el colegio tan joven!”. Respira profundo. Accidentes le pasan a cualquier niño de cuatro años, sin importar dónde se encuentren. Algunos accidentes o malestares son más comunes que aparezcan en un ambiente de clases (como un brote de piojos o un virus estomacal), pero eso no significa que eres un mal padre o madre, o que en la escuela existe algún tipo de negligencia. Dicho esto, algunas agonías relacionadas con el colegio son inevitables. Espera a que tu hijo se lamente diciendo “Vicente me dijo que ya no quiere ser mi amigo”.
10. Habrán lágrimas el día que tu hijo pase a primero básico: Pero esta vez, el llanto será tanto tuyo como nuestro. Hemos observado a tu hijo crecer desde un pequeño niño tímido a una persona joven mucho más independiente. Hemos visto amistades formándose y habilidades mejorando. Hemos sido testigos de la emoción de tu hijo al ver una planta crecer del suelo, de la comprensión de un concepto matemático y de habilidades motoras siendo refinadas. Ahora, decimos adiós sabiendo que ya no nos veremos tan seguido, o quizás nunca más.
Es posible que tu hijo ya no nos recuerde de cinco a diez años desde ahora. Todo lo que hacemos, es esperar haber dado una base sólida para iniciar este largo proceso y haber entregado valores que los acompañarán para siempre, cuando las pinturas pintadas con las manitos y los girasoles hayan desaparecido.
Pero, por ahora, ¡comencemos con este camino!
Siempre los educadores tendrán el mejor consejo para los padres porque son ellos los que están con sus hijos la mayor parte del día (activo de los niños) y por lo tanto, los conocen lo suficiente como para dar recomendaciones a los apoderados, sobre todo a aquellos primerizos que suelen ser un poco más aprehensivos que los que llevan más años de colegio. ¿Qué les parecieron los consejos? ¡Comparte y comenta en la comunidad de Elige Educar!
Fuente: 10 Things Your Child’s Pre-K Teacher Wants You To Know
Traducción: Atalia Budini, Estudiante de Pedagogía en Inglés – UMCE.

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