En el sitio web Takepart publicaron una nota titulada “¿Quieren los niños ser mejores en el colegios? Pongámonos serios respecto a la salud mental”. La compartimos a continuación, ya que es un tema que no se aborda con frecuencia y es importante de mencionar: el bienestar de los estudiantes –que incluye su salud mental– es primordial para alcanzar logros y aprender.
Las pruebas estandarizadas y los currículums ministeriales manejan el curso de la agenda educacional en Estados Unidos, pero existe evidencia suficiente para decir que facilitar y mejorar la salud mental en las escuelas básicas y medias de ese país, podría ayudar fuertemente a mejorar las condiciones y diferencias para alcanzar logros entre los estudiantes blancos y negros, así como también entre los estudiantes de todo el mundo.
En una encuesta que se llevó a cabo en Estados Unidos, los mejores profesores del país mencionaron que dos de los principales problemas en alcanzar logros para los estudiantes eran el estrés familiar constante y los problemas psicológicos que puedan aparecer como consecuencia de estos u otros fenómenos similares. Ese mismo día, estudiantes de Compton en California –un barrio con bajas condiciones económicas y de alto riesgo social en Los Ángeles; con mala reputación por sus constantes crímenes y violentas pandillas– demandaron al distrito escolar de la ciudad explicando que carecían gravemente de servicios de apoyo a la salud mental estudiantil.
Y como si fuera una señal, un nuevo reporte publicado en el Diario de Medicina de Nueva Inglaterra explicó que la mayoría de los niños que necesitan ayuda psicológica tienen que luchar constantemente para obtenerla, y estos son principalmente niños y niñas afroamericanos. Aun así, no existen muchas políticas claras para explicar por qué esto se da así ni cómo mejorarlo del todo, en especial cuando los más necesitados son estudiantes que provienen de contextos con gran cantidad de problemas socioeconómicos.
“Sabemos que los niños necesitan salud mental”, explica Eric Rossen, director de desarrollo profesional de la Asociación Nacional de Psicólogos Escolares. También menciona que sentirse seguros, protegidos y emocionalmente sanos “es uno de los factores esenciales” en el éxito dentro de la sala de clases.
Pero muy a menudo, las escuelas permiten el desarrollo de la salud mental de los estudiantes “hasta donde alcance el bolsillo” dice Rossen, un psicólogo escolar que ha trabajado en las escuelas y ha visualizado esta realidad desde antes de que se hiciera conocida.
Esto, sin contar los reportes ya revisados, muestra que más de la mitad de todos los niños con problemas psicológicos severos no están recibiendo ningún tipo de ayuda.
Investigadores estudiaron las discapacidades mentales de 53.622 estudiantes entre 6 y 17 años basados en las clasificaciones que sus propios padres entregaron. Estos los clasificaron en una escala que evaluaba si se sentían tristes o felices, obteniendo una sensación emocional promedio de estos.
A pesar de que el promedio mostró que la salud mental de los estudiantes ha ido mejorando, reportó el diario, cerca de un 56% de los niños que más ayuda psicológica necesitan y requieren estos servicios –jóvenes que sufren de depresión, ansiedad, y otros desórdenes psicológicos– no estaban recibiendo la ayuda que tanto necesitan de ningún lugar, ni de su escuela, ni de sus hogares.
Esto se ve reflejado en la demanda de Compton, en la cual estudiantes que han sufrido de violencia verbal o abuso sexual, o de algún otro tipo de evento traumático, expresan que se ven psicológicamente impedidos para el aprendizaje. Décadas de investigación muestran que los niños que han sufrido de traumas serios están a un mayor riesgo de repetir un curso, enfrentar suspensiones escolares y desarrollar comportamientos conflictivos y problemas en su asistencia a clases.
“Si realmente quieres hacer algo para mejorar la brecha en los logros, los traumas de la infancia son el lugar ideal para comenzar a investigar” explica Mark Rosenbaum al periódico Los Ángeles Times, el abogado cuya firma presentó la demanda.
Pero Rossen dice que obtener administradores escolares que se encarguen de la salud mental a la vez que desarrollen las habilidades de lectura, matemática, o busquen mejorar a la par los resultados de las pruebas estandarizadas es “un objetivo que está cuesta arriba”. Además, explica, quienes deberían ser responsables de proveer estos servicios a los niños es una pregunta abierta que no ha encontrado una respuesta clara aún.
Los profesores son el punto primario de contacto con los estudiantes, pero muchos de ellos se sienten sobrecargados, no apoyados y bajo un constante estrés y presión para poder tratar a todos y cada uno de los estudiantes mientras van contra el tiempo. Los seguros particulares son una opción, pero muchas de las familias de estos estudiantes carecen de seguros de salud, lo que requiere además el diagnóstico de una enfermedad específica antes de que se apruebe un tratamiento y se costeé como tal.
Rossen opina que la mejor opción es hacer que la salud mental sea accesible a los estudiantes a través de los mismos colegios, incluyendo apoyos y servicios de consejería, así como también “que siempre haya alguien con quien hablar” si es que los niños se sienten demasiado cargados con lo que los rodea constantemente. A pesar de que muchos administradores pueden argumentar que eso es un lujo comparado con asegurar clases de ciencia, o lectura, “la verdad es que es algo que se paga por sí solo” comparado con ser víctimas de una demanda como fue el caso de Compton.
Mientras tanto, muchos de los mandamases escolares continúan creyendo que las pruebas estandarizadas y sus resultados son un factor muchísimo más importante que las emociones de los estudiantes y cómo estos pueden sentirse al respecto. “No existe un punto de referencia a partir del cual podamos comenzar a juzgar”, dice Rossen. “La mayoría de la gente que trabaja directamente con niños está de acuerdo con esto, pero no se está haciendo nada para llevarlo a una práctica concreta”, agrega.
Unos cuantos educadores, sostiene Rossen, escogerían “un niño sobresaliendo en matemática antes de ver a un niño saludable y en completo bienestar. Cuando los niños se sienten bien obtienen buenos resultados en la escuela”. Rossen es optimista al respecto y cree que la información que se entrega a través de los muchos reportes puede provocar cambios, “pero aún así hay un montón de trabajo que hacer”.
Este tema puede llegar a ser trascendental, porque como señala el artículo, la salud mental de los niños y su bienestar psicológicos son clave para adquirir aprendizajes significativos en la escuela. Es común que sean los docentes quienes se dan cuenta de lo que están pasando los estudiantes, ya que los menores pasan la mayor parte del día con ellos, y comienzan a “tratarlos” a través de conversaciones fuera del horario de clases, poniendo más atención a su comportamiento y rendimiento y avisando a los padres lo que sucede. Los profesores son sumamente importantes en la vida de esos niños porque son quienes están más cerca de ellos y de poder ayudarlos en su día a día. ¿Qué les parece este tema? ¡Comparte y comenta en la comunidad de Elige Educar!
Fuente: Want Kids to Do Better in School? Get Serious About Mental Health
Traducción: Matías Riquelme Ríos, Estudiante de Pedagogía en Inglés – USACH


