En 2007, y luego de estudiar en el Instituto Superior del Profesorado Dr. Antonio Sobral de su ciudad natal, Noelia Garella rompió todos los esquemas al convertirse en la primera educadora de párvulos con Síndrome de Down de Argentina. Sin embargo, los prejuicios sobre su condición y las dudas de su capacidad profesional no le permitieron encontrar trabajo sino hasta cinco años después.
Así, en 2012 Noelia entró a trabajar en la biblioteca un jardín infantil de Córdoba. “Estoy muy contenta con mi trabajo. Los chicos me tratan muy bien, son buenos y me quieren”, dijo en esa oportunidad al diario “La Nación” de Argentina.
Además de estar a cargo de la biblioteca —por donde transitaban 137 alumnos, de seis cursos del jardín—, esta educadora dirigía talleres literarios para promover la lectura en niños de 3 y 4 años. También, coordinaba con las mamás de los chicos un sistema de préstamo de libros. “De chiquita me gustó ser educadora de párvulos, porque amo a los chicos. Les dije a mis papás que me gustaba y empecé a estudiar”, dijo ese año Noelia en otra entrevista.
En tanto, María Alejandra Senestrati, directora del jardín, señaló lo importante que había sido incluir en el establecimiento a Noelia: “Trabajar con ella es una experiencia de crecimiento, porque Noelia no es especial por su síndrome, sino porque es una gran persona. Además, tiene todas las características que tiene que tener un docente”.
Sueño cumplido
Luego de cuatro años, Noelia por fin pudo cumplir su sueño de ser la profesora a cargo de una sala de clases. En agosto pasado, el Jardín Infantil Jeromito de Córdoba la contrató para ser la educadora del nivel medio menor del establecimiento, es decir, de niños de dos años.
Según Susana Zerdan, directora del jardín, la inclusión de Noelia ha sido una experiencia única. “Está a cargo de los nenes y los educa como cualquiera de las otras profesoras. Les cantan canciones, les da la leche, los acompaña cuando se duermen y les enseña”, afirmó la madre en “UPSOCL”.
Para Noelia, la experiencia de estas pocas semanas ha sido increíble. “El trato con los padres de los niños es perfecto. No hay prejuicios conmigo. Me siento muy contenta con mi trabajo, los chicos me tratan muy bien. Soy una agradecida, no puedo pedir nada más“, contó a “Cien Radios”.
En todo este proceso sus padres han sido un apoyo fundamental, quienes desde pequeña la incentivaron a ir siempre un paso más allá. “Siempre estuvimos de acuerdo en apoyarla y por eso la matriculamos en una escuela ‘común y corriente’, con el fin de no clasificarla por su condición”, señaló la madre.
¡Felicitamos a Noelia y a su comunidad educativa por darle la oportunidad de demostrar todos sus conocimientos y vocación! Y tú. ¿qué opinas? ¡Comparte y comenta con la comunidad Elige Educar!
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