Uno de las grandes alegrías de los padres es cuando sus hijos comienzan a hablar. Este importante paso marca un hito para su posterior desarrollo, por lo que generar una buena comunicación con los más pequeños es fundamental para las siguientes etapas. Sin embargo, muchas veces los padres no cuentan con las herramientas necesarias para poder potenciar aún más este importante aprendizaje de sus hijos.
Compartimos con ustedes la siguiente nota del sitio “Educación al Día“, que entrega una serie de estrategias exitosas para comunicarse de buena manera con los más pequeños. ¡Comenta con nosotros!
Estrategias exitosas para hablar con niños pequeños
La comunicación es un elemento clave en el crecimiento y desarrollo de niños saludables. Pero la comunicación consiste en más que palabras, ya que nos comunicamos con miradas -sonrisas y gestos-, acciones -abrazos- e incluso con el silencio -cálido y frío-. Usualmente, los adultos tienen una buena comunicación con los niños cuando dan direcciones o explican peligros comunes.
Sin embargo, a menudo tienen dificultad en comunicarse cuando los sentimientos -del niño o los propios- están involucrados. Una buena comunicación es importante para ahora y para después, pues ayuda a los niños a desarrollar su confianza en sí mismos y a afirmar sus relaciones con los demás. Además, los conduce a relaciones cálidas, cooperación y desarrollo del autoestima.
A continuación, les presentamos algunas estrategias para conversar con sus niños, según sus propias experiencias y entendimiento con ellos.
- Use “abridores” de puerta: los “abridores” son invitaciones a decir más, a compartir ideas y sentimientos los cuales dicen a los niños que usted realmente está escuchando y que pone interés. Frases como “dilo otra vez”, “quiero estar seguro de haberte entendido” o “qué interesante” pueden servir de ayuda.
- Escuche atentamente: la mayoría de los niños pequeños necesitan alrededor de 30 segundos para compartir sus pensamientos, descubrimientos y entusiasmo, por lo que es importante ponerles atención. Si realmente estás ocupado, es mejor decir “ahora no puedo, pero hablemos más tarde”.
- Use “mensajes-tú”: cuando se permite a los niños expresar libremente sus sentimientos negativos, éstos parecen desaparecer como por arte de magia. Por otro lado, el ocultar estos sentimientos puede resultar autodestructivo. Ejemplos como “tú estás triste porque murió tu perro” ayudan a describir los sentimientos de los niños y expresar sus problemas.
- Diga “haz”: trate de decirles a sus niños “qué hacer” en vez de decirles “qué no hacer.” Diciendo “HAZ” en vez de “NO HAGAS” puede resultar difícil al principio, pero una mejor relación hará que valga la pena sus ideas y prácticas.
- Hable “con” -y no “a”- los niños: hablar “con” los niños es una conversación bilateral, mientras que hablar “a” los niños es una conversación unilateral. Los adultos que hablan “a” los niños pueden hacer excusas diciendo que un niño no puede conversar al nivel de un adulto, pero a nadie -incluyendo a los niños pequeños- le gusta que hablen por ellos. Trate de hablar “con” sus niños pequeños y vea los resultados.
- Use “mensaje-yo”: los “mensajes-yo” son declaraciones sobre de la persona que habla. Estos mensajes pueden decir a los niños cómo se siente el que habla por causa de su conducta. Los “mensajes-yo” dan a los niños la responsabilidad de cambiar su propia conducta. Por ejemplo, si el adulto dice “veo una mancha de suciedad en tu cara”, entonces el niño tiene la responsabilidad de hacer algo respecto a esa suciedad.
- Hable al nivel de los ojos: a los ojos de un niño, usted debe ser un gigante. Lo que usted pueda hacer para minimizar la distancia y la diferencia de tamaño ayudará a mejorar su comunicación. Así, el contacto visual mejora la comunicación, por lo que tendrá que inclinarse o sentarse para estar al nivel de los ojos de los niños pequeños. Los resultados justificarán su pequeño esfuerzo.
- Deje a los niños contar sus historias: deje que los niños le cuenten sobre sus aventuras sin interrumpirles, desde el principio hasta el final. Ellos necesitan hablar sobre sí mismos y también elogios de su parte al final de sus cuentos. La práctica y los elogios incrementan la autoestima. Las continuas interrupciones y la crítica cierran la puerta a las comunicaciones.
- Hable con gentileza: trate de evitar palabras que ridiculicen, avergüencen o les pongan “nombres” a los niños. Al ser llamados “bebés grandes” o “malos”, los niños no se sienten queridos. Peor aún, pueden empezar a no quererse ellos mismos y “aceptar” dichos rótulos, como por ejemplo “mentiroso” o “ladrón”. Las palabras amables rinden resultados felices.
