En marzo pasado, abrió sus puertas en la comuna de Cerro Navia un colegio inspirado en la exitosa red de escuelas norteamericanas KIPP (Knowledge Is Power Program -Programa el Conocimiento es Poder-, por sus siglas en inglés), que se ha transformado en una red líder en educación en contextos vulnerables de ese país, co el objetivo que todos sus alumnos tengan la oportunidad de convertirse en profesionales líderes en el futuro.
Se trata del Colegio Cree, establecimiento subvencionado, sin copago, sin selección y sin lucro, que busca potenciar principalmente las habilidades blandas y fortalecer el carácter y personalidad de sus estudiantes. Comenzó con 282 alumnos de pre-kínder a 2° básico, junto a un equipo directivo y 23 profesores con una misma característica: están convencidos profundamente de que pueden entregar educación de calidad independiente del contexto.
Visitamos el Colegio Cree para conocer los desafíos que implica ser parte de un equipo fundador, especialmente desde la mirada docente, y cómo se han ido adaptando en estos meses desde que decidieron convertirse en un referente de educación de calidad para todo el país.
Profesores con altas expectativas
Para los 23 cupos docentes que necesitaba el colegio, postularon 1.500 profesores, por lo que se realizó un proceso muy riguroso de búsqueda para contar con los mejores docentes. “No contratamos a ningún profesor por contacto. Tampoco ofrecimos más plata ni mejores condiciones laborales que el promedio, sino un proyecto educativo que promete hacer una diferencia, y los profesores de Chile estamos buscando eso: proyectos que nos hagan sentido, que nos recuerden las motivaciones iniciales de por qué elegimos educar”, señala Max Ortúzar, profesor de Filosofía y subdirector académico.
Además de los conocimientos y el manejo de grupo, el equipo directivo puso la lupa en la mentalidad de los profesores. “Necesitábamos no solo profesores motivados, sino que estuvieran convencidos de que independiente del contexto es posible entregar educación de calidad. También que creyeran en el desarrollo profesional docente, que estuvieran dispuestos a mejorar y a la retroalimentación. Sabemos que la profesión docente es difícil, pero siempre es perfectible”, cuenta Max.
Aprendizaje constante
Durante enero pasado, los profesores se capacitaron en en el proyecto educativo, herramientas y aprendizajes que busca inculcar el colegio, a través de una metodología basada en el amor y una educación de excelencia, que busca entregar valores, pilares y fortalezas para el desarrollo de los alumnos.
“En la teoría uno puede leer o conocer sobre proyectos educativos basados en el amor, pero llevarlo a cabo y materializarlo en currículums específicos es un gran trabajo, ya que no hay planificaciones o protocolos instaurados. También desde aspectos más básicos, como las reuniones de apoderados o el diseño de las salas. Ser profesor fundador significa no solo fundar, sino también crear, estar dispuesto a que las cosas se modifiquen y estar pendiente a los mínimos detalles”, afirma Norma Valiente, profesora de Educación Física.
En este sentido, Max Ortúzar destaca la flexibilidad que han tenido los docentes para adaptarse a los cambios. “Fundar un colegio tiene una curva de aprendizaje muy alta, uno aprende mucho todos los días, pero también se cometen muchos errores en el camino. Por ejemplo, el horario lo hemos cambiado 6 veces, porque lo que pensamos en teoría no funcionó en la práctica. También hemos aprendido que uno está creando capacidad instalada, ya que muchas cosas que hacemos por primera vez significan un gran esfuerzo, pero después quedan establecidas, como las sesiones de evaluación”.
Isidora Jiménez, profesora de Educación Básica, cuenta que por estar en un sector vulnerable sabían que se iban a enfrentar con casos de niños con diversas problemáticas. “Nos dimos cuenta que había muchos niños que necesitan apoyo afectivo y cariño, y en la planificación no pensamos tanto sobre cómo íbamos a abordar estos casos, sobre todo porque no imaginamos que fueran tantos. Nos costó mucho materializar de buena forma ese apoyo, pero nos hemos ido adaptando muy bien a sus necesidades”, apunta.
Cada semana, los profesores realizan una evaluación a través de encuestas con el fin de levantar información sobre los aspectos y herramientas que funcionan o no, con el fin de ir corrigiendo el aprendizaje. “Esto nos ha permitido hacer los cambios a tiempo y sistematizar ciertas estrategias”, dice Valeria Terraza, profesora de Educación Básica. “Ser profesor fundador implica mucho compromiso, tiempo y autocrítica para dar y recibir retroalimentación, porque eso es fundamental para poder crecer como docente y hacer crecer la profesión docente, que hoy día está tan cuestionada”, agrega.
¿Conoces a otros profesores fundadores? ¿Sabes cuáles son los desafíos a los que se enfrentan día a día? ¡Comenta con nosotros!
Fotos: Colegio Cree




(4 votos, promedio: 4,00 de 5)